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Fecha: 02/03/2026 10:29
Una de las enfermedades que se conocen como no transmisibles y que puede ser responsable de que tengamos una peor calidad de vida es la dislipemia, una alteración en los niveles de grasas (lípidos) en la sangre, caracterizada por un exceso de colesterol malo (LDL), triglicéridos altos o niveles bajos de colesterol bueno (HDL). La alimentación es factor clave en su desarrollo y tratamiento. Ante esta situación, el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunidad Valenciana (Codinucova) creó la guía Nutrición Primaria con recomendaciones actualizadas de cómo debe ser la alimentación de las personas con esta condición y para quienes tengan enfermedades como osteoporosis, obesidad, diabetes, enfermedad renal crónica o síndrome del colon irritable. Según los autores de esta guía, los nutricionistas Carlos Mudarra y Marta Dasí, la alimentación puede reducir hasta un 30% el riesgo de padecer enfermedades no transmisibles lo que convierte la atención, control y abordaje nutricional en clave para avanzar en términos de salud. El colesterol no viene solo Cuando nos hacemos un análisis de sangre se miden las concentraciones de colesterol, triglicéridos y el colesterol HDL (bueno) y LDL (malo). Cuando estos se elevan (excepto el bueno) estamos ante la aparición de una dislipemia, enfermedad no transmisible que suele estar acompañada de otros factores: edad avanzada, inactividad física, obesidad, consumo de medicamentos, diabetes, consumo de tabaco y/o de alcohol, hipertensión. Leé también: Qué le pasa al cuerpo si comemos pasta todos los días, según los expertos Las recomendaciones nutricionales para bajar el colesterol van más allá de la pérdida de peso y redundan en beneficio de la salud de la población tanto en términos de prevención de enfermedades como de mejora de la calidad de vida, según Maite Navarro, presidenta de la citada entidad española. A través de esta guía, los dietistas-nutricionistas aconsejan una serie de medidas para reducir esos niveles en sangre y el resto de enfermedades relacionadas: - Reducir el peso y fijarse especialmente en si baja la circunferencia abdominal, un factor de riesgo cardiovascular muy importante. - Realizar al menos 150 minutos de actividad física a la semana, y más si es posible, y combinarlo con dos días de entrenamiento de fuerza. - Dejar de fumar y de consumir alcohol. - No utilizar azúcar añadido. - Limitar el consumo de grasas saturadas, que se encuentran en carnes procesadas, embutidos, mantequilla. - No olvidar el consumo de aceite de oliva virgen extra, frutos secos y pescado azul, ricos en grasas insaturadas. - Procurar aumentar los alimentos con Omega-3, especialmente procedente del pescado, pero sin olvidar los frutos secos. - No olvidar añadir fibra a la alimentación, lo que nos ayuda a saciarnos antes, a reducir el colesterol, y a tener una buena salud digestiva. - Huir de alimentos ultraprocesados, ricos en grasas, azúcar y sal. - La alimentación debe estar basada en el patrón mediterráneo, incluyendo frutas y verduras de temporada, legumbres, cereales integrales, frutos secos y pescado. En cuanto a la carnes, se aconseja reducir su consumo y elegir carnes blancas por delante de las rojas. - Aumentar el consumo de proteína vegetal. - El aceite de oliva virgen extra, por sus propiedades para la salud, debe utilizarse como única grasa culinaria.
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