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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 28/02/2026 16:36
La estabilidad del mercado energético global se encuentra hoy supeditada a una franja marítima de apenas tres kilómetros de ancho. El recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, con Irán e Israel como protagonistas directos, ha vuelto a poner bajo la lupa al Estrecho de Ormuz. Esta vía, fundamental para el tránsito de aproximadamente 20 millones de barriles diarios de crudo y refinados, además del Gas Natural Licuado (GNL) proveniente de Qatar, es el epicentro de una tensión que amenaza con reconfigurar el tablero económico mundial. Especialistas consultados por Infobae coinciden en que, aunque la interrupción total del paso es un escenario extremo, la sola posibilidad de un bloqueo o el encarecimiento de la logística ya están operando sobre los precios. La combinación de ataques a instalaciones estratégicas y el aumento de los costos de seguros perfila un horizonte de volatilidad que podría llevar al Brent a quebrar la barrera de los tres dígitos. El Estrecho de Ormuz: entre la especulación y el bloqueo real Para Emilio Apud, ex secretario de Energía de la Nación, la situación actual presenta dos niveles de impacto. El primero es el efecto especulación, donde el precio sube por cobertura de riesgo ante la incertidumbre. El segundo, mucho más severo, sería el impacto real de un bloqueo físico. En el Estrecho de Ormuz hay una franja de tres kilómetros de ida y de vuelta donde pueden pasar los grandes barcos tanque. Con que se hunda un barco en uno de los dos canales, se genera un problema tremendo, explicó Apud. Según el experto, la infraestructura de ductos existente no es suficiente para reemplazar el volumen que quedaría varado. Sin esta vía, los buques deberían desviar su ruta hacia el norte, rodeando el continente para ingresar por el Canal de Suez, lo que añadiría al menos dos semanas de viaje y un incremento sustancial en los costos operativos. Pese a la gravedad del escenario, Apud considera que un bloqueo prolongado es poco probable debido a los intereses en juego, especialmente los de Estados Unidos. A Estados Unidos lo que menos le interesa es que se dispare el petróleo y la inflación. Irán tampoco puede permitirse tener una fragata cortando el paso por mucho tiempo, señaló, añadiendo que el principal interesado en mantener los precios estables es el propio Donald Trump. No obstante, fue tajante en su advertencia: Si el estrecho efectivamente se bloquea de forma total, el barril superará ampliamente los USD 100. La prima de riesgo y el estrangulamiento de la oferta Desde una perspectiva técnica, Matías Togni, analista de la consultora Next Barrel, advierte que el cierre del estrecho puede ser virtual antes que físico, impulsado por el sector financiero y de seguros. Lo que sube mucho es la prima de riesgo de los barcos petroleros y eso hace que, aunque haya tráfico, se den avisos de frenar las operaciones, indicó. La industria evalúa actualmente que una demora de apenas cuatro o cinco días en el tráfico hacia Asia donde China e India son los principales compradores generaría un estrangulamiento de la oferta. Togni estima una consecuencia inmediata: una suba del petróleo de casi el 5%, situándolo en torno a los 80 dólares por barril, niveles que no se registraban desde abril de 2025. A diferencia de crisis anteriores, el analista destaca que la táctica de Irán de presionar a sus vecinos mediante bombardeos introduce una variable nueva y peligrosa. Puede haber instalaciones, terminales o tanques comprometidos. Si la guerra escala a nivel regional, los precios elevados podrían mantenerse durante más tiempo. La clave es la duración de este conflicto, que parece ser diferente al escenario del año pasado, analizó Togni. Los beneficios para Argentina Paradójicamente, la crisis en Medio Oriente presenta una cara positiva para la economía argentina, aunque matizada por los riesgos inflacionarios domésticos. En diálogo con este medio, los expertos señalaron que el país se encuentra en una posición particular debido al crecimiento de su capacidad exportadora de crudo proveniente de la cuenca neuquina. Emilio Apud destacó que un aumento en el precio internacional aumenta el flujo de caja a las petroleras que están exportando. Actualmente, el crudo local se vende al exterior a un valor cercano a los USD 70 por barril. Un salto en la cotización internacional podría, en consecuencia, potenciar y acelerar los procesos de inversión en Vaca Muerta, al mejorar la rentabilidad de los proyectos no convencionales. Por su parte, Matías Togni identificó lo que denomina un doble beneficio para el sector local. Hasta hace pocas semanas, el mercado global presentaba una sobreoferta que obligaba al petróleo argentino y al de la región, como el brasileño a venderse con un descuento de entre el 3% y el 4% respecto al Brent. Además de aumentar el precio del Brent por la tensión bélica, el conflicto también levantará parte o la totalidad de ese descuento que aplicaba el país para vender su petróleo en el extranjero, explicó el analista de Next Barrel. De este modo, Argentina no solo ganaría por el aumento del precio base, sino por la valorización relativa de su crudo frente a un suministro global amenazado. El impacto en el surtidor y la inflación local Sin embargo, esta mejora en los ingresos por exportaciones tiene su contraparte en el mercado interno. En una economía con alta inflación como la argentina, cualquier movimiento ascendente en el precio del petróleo presiona los costos de toda la cadena económica. Apud aclaró que el precio del crudo no se traslada de forma total al valor que el usuario paga en la estación de servicio: El petróleo forma parte del 40% del precio final del combustible. Aun así, el impacto es ineludible. Un barril más caro encarece el transporte de cargas y pasajeros, lo que genera un efecto cascada sobre los precios de los productos básicos. En conclusión, mientras que para la industria petrolera local y el ingreso de divisas el conflicto en el Golfo Pérsico actúa como un catalizador de inversiones, para el bolsillo del consumidor argentino representa un nuevo factor de presión inflacionaria. La duración de la tensión en Ormuz determinará si Argentina logra capitalizar los beneficios de Vaca Muerta o si el costo de la energía importada y el aumento de los combustibles terminarán opacando las ventajas de la coyuntura internacional.
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