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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 27/02/2026 13:51
Un reciente avistamiento del pichiciego menor (Chlamyphorus truncatus) en la Reserva de Biósfera Ñacuñán captó la atención de científicos y ambientalistas, consolidando a esta especie como un referente de la biodiversidad mendocina. El hallazgo, confirmado por guardaparques y habitantes locales, refuerza la condición del mamífero conocido como hada rosa como un indicador clave de la salud ambiental en los ecosistemas de la provincia, según informó el portal el gobierno de Mendoza. La importancia de este registro radica en la extrema dificultad para observar a esta especie en su entorno natural. Ignacio Haudet, director de Biodiversidad y Ecoparque, destacó: cada vez que registramos un pichiciego estamos frente a una señal concreta de que el ecosistema funciona, en declaraciones al área de prensa del gobierno provincial. Iván Funes Pinter, director de Áreas Protegidas, añadió que este hecho demuestra el cumplimiento de la función esencial de las áreas protegidas y remarcó que Ñacuñán no conserva solo paisajes, conserva dinámicas ecológicas completas que permiten la supervivencia de especies únicas. Adrián Gorrindo, jefe del Departamento de Fauna, explicó que la presencia del animal es un indicador biológico muy claro y que donde aparece la especie, hay equilibrio ecológico, según precisaron ambas fuentes oficiales. Características y hábitat del pichiciego menor El pichiciego menor es el armadillo más pequeño del mundo, con un tamaño de entre 7 y 11 centímetros de largo. Su característico caparazón rosado pálido le otorga el apodo de hada rosa. La especie lleva una vida casi completamente subterránea y es estrictamente nocturna, lo que explica lo excepcional de cada registro en la naturaleza. Su ambiente ideal son los suelos arenosos y compactos de las 12.600 hectáreas de la Reserva de Biósfera Ñacuñán, donde excava galerías y encuentra refugio, según destacaron ambas fuentes. Rol ecológico en el monte mendocino El pichiciego menor cumple un papel fundamental en el mantenimiento del ecosistema árido mendocino. Su dieta se compone principalmente de hormigas y larvas, lo que contribuye al control natural de insectos en la región, según consignaron los especialistas mendocinos. Al excavar, el animal favorece la aireación del suelo y la infiltración de agua, un recurso crítico en zonas desérticas de Mendoza. Estas funciones lo convierten en un ingeniero silencioso del desierto, de acuerdo con las autoridades provinciales. Protección legal y recomendaciones ante avistamientos La legislación de Mendoza reconoce la singularidad y vulnerabilidad del pichiciego menor: la Ley 6.599 lo declara Monumento Natural Provincial, una categoría que le otorga un régimen especial de protección frente a amenazas y alteraciones, señalaron las fuentes consultadas. Desde la Dirección de Biodiversidad y Ecoparque se recuerda que se trata de una especie extremadamente sensible al estrés y que no sobrevive en cautiverio. La recomendación oficial es precisa: ante un avistamiento, se debe observar al ejemplar a distancia, evitar el contacto físico y avisar de inmediato a las autoridades competentes o al 911 para garantizar su resguardo.
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