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  • Lucía Dubra, la campeona mundial de Counter-Strike que desafía el machismo en la web: "En Internet hay impunidad"

    » Clarin

    Fecha: 26/02/2026 07:01

    Es sábado y a las ocho de la mañana Lucía ya está despierta. Es uno de los pocos momentos en los que sabe que su hermano no va a venir a reclamarle el uso de la única computadora que hay en la casa y va a poder jugar tranquila por un rato al Counter-Strike, un juego online que conoció por él y que empezaron a jugar juntos. Lucía Dubra (o Lulitenz, su nombre en el juego) siguió por ese camino que fue largo, a veces con obstáculos que formaron también su carácter y la convirtieron en lo que hoy es a sus 24 años: la primera argentina campeona mundial de este videogame. El Counter-Strike es uno de los juegos de táctica y disparo en primera persona más populares. El primero se lanzó en 2000 y el último en 2023. Se juega en equipos de varios jugadores: unos son terroristas y otros los antiterroristas. Consiste en lograr objetivos y en ganar el control del mapa (el escenario donde se enfrentan). -Cómo empezó todo? -En el ciber de mi papá, pero a competir recién comencé en 2022, cuando me contactaron unas chicas para armar un equipo. Yo nunca me animaba a competir porque tenía miedo de que me fuera mal o de no ser tan buena como pensaba. Pero me llegó la propuesta y dije: Bueno, ya fue, voy a probar. Y arranqué. Cambio de vida Lucía estudiaba Ingeniería en Sistemas cuando su talento gamer empezó a abrirle puertas que no imaginaba. Hubo una fecha clave: 1 de septiembre de 2023. Con su equipo acababa de salir segunda en el Mundial de Rumania y ella había tenido una destacadísima actuación. En el aeropuerto, cuando estaba por volver a Buenos Aires, le llegó una oferta para integrar el W7M, un equipo brasileño, pero esta vez de manera profesional. ¡Era mi primer sueldo! Ahí fue cuando pausé la facultad para darle una chance a mi carrera competitiva. Hoy es integrante de Furia, el equipo con el cual salió campeona del mundo en Dallas, Estados Unidos, jugando en un escenario montado en un estadio lleno de espectadores. -¿Cuál es el rol que tenés en el equipo? -Se llama Ancla. En el mapa vos tenés A y B para defender. Soy la que tiene que hacer la tarea sucia, difícil (Lucía hace un gesto de frenar algo con las dos manos frente a su cara). Hay jugadoras que son francotiradoras y otras que son playmakers, es decir, las que van a la acción, a las jugadas más riesgosas. Yo no me puedo arriesgar porque mi funión es otra. Cuando sos Ancla estás obligada a hacer un juego mucho más inteligente porque tenés más para perder. -Serías como la defensora en un equipo de fútbol, ¿no? -Claro, podría ser. Como el Cuti Romero, algo así. Lucía Dubra vivió con su familia en Capital Federal, después en Carlos Tejedor y finalmente en Tandil, pero solo al segundo destino le dice mi pueblo. A Tandil se mudó sola para estudiar. Tenía 17 años. Ahí hizo dos años de carrera y después se trasladó a Buenos Aires. -¿Tu papá tenía el único ciber que había en Carlos Tejedor? -Sí, junto con mi tío. El nombre del negocio era D y D (de Dubra y Dubra). La etapa de ciber-ciber duró desde el 2004 al 2007, cuando era furor. Después se reconvirtió en un local de computación. Ya no existe más. -¿De chica jugabas a muchos deportes? -Sí, lo que más hacía era tenis, handball, atletismo, hockey. En tenis me anoté en dos clubes distintos para hacer más. En el pueblo hay mucha libertad. Te movés sola desde muy chica. Yo, a los 7 u 8 años, ya andaba por todos lados. -De entre todos los deportes, ¿por qué te quedaste con el Counter-Strike? -En realidad, medio que se fue dando así. Era en el que menos pensaba que iba a competir y fue en el que mejor me fue. -¿Qué sentís cuando jugás al Counter? -Hoy en día siento distinto a lo que sentía cuando era chica, ya que en esa época lo disfrutaba más. Es loco que el juego que jugué toda mi vida porque me gustaba me haya hecho sentir presión. Ahora que es mi trabajo ya no vivo la diversión pura del juego. Un poco estoy intentando reconectarme con esa parte, más que nada porque es mucha carga mental competir en los e-sports. Son deportes de alta performance que se actualizan todo el tiempo. Tenés que estar estudiando lo nuevo que sale y lo que hay que cambiar de tu juego. No es como los deportes tradicionales que no sufren tantas modificaciones. Si vos sos un jugador profesional de Counter y te cambian la forma de disparar, te preocupás... -¿Qué es lo que te genera diversión en el juego? -Mi problema es que a mí me divierte ganar (se ríe). Me divierto cuando juego con mis amigos de toda la vida, como cuando teníamos 17 años y estábamos a la mañana en la escuela y a la noche, jugábamos. No me gusta tanto cuando únicamente se trata de ganar. -¿Quiénes son esos amigos? -(Muestra un tatuaje en la cara externa de la muñeca que dice TSRI). Este es mi grupo de toda la vida. Ya van a ser 11 años juntos. En 2022, antes de jugar la clasificación al Mundial de Indonesia, les dije: Bueno, no voy a pasar al Mundial, pero si llego a clasificar, me los tatúo. Me los tatué antes de irme al Mundial. Y los tengo en la mano del mouse. -¿No te genera ninguna emoción particular apuntarle a alguien en el mundo digital? -No. Creo que nadie lo toma de esa forma. Nadie que juegue va a tomárselo de una manera literal. -Si te llegaran a venir a robar y tenés un arma, ¿sabrías qué hacer? -No, no sabría. Le diría: Agarrá una compu... Machismo en red El mundo del Counter-Strike sigue siendo, en su mayor parte, territorio de hombres. La presencia femenina genera, en muchos casos, insultos que se focalizan en la orientación sexual del jugador y discriminación a la hora de entrenar, donde, para los equipos de mujeres, las oportunidades se reducen. -¿Había una sola computadora en tu casa cuando eras chica? -Sí. Me peleaba con mi hermano. Para que no hubiera más esos choques, me levantaba a las ocho de la mañana un sábado para lograr encontrar la computadora vacía. Esos fueron mis primeros contactos con jugadores brasileños. Yo, con 13 años, intentando hablar portugués. Ahí fueron mis primeros pasos interesándome por el idioma. A los 14, a los 15 por ahí, ya tuve mi propia computadora, fue medio un regalo de 15. Ahí ya jugaba tranquila. Y hacía todo junto: deporte, escuela y jueguitos. -¿Al principio jugaban con tu hermano en los mismos grupos? -Sí, en el mismo servidor, que es como participar de la misma partida. -¿Ahí empezaron a aparecer los primeros comentarios medio desubicados? -Sí. Los primeros comentarios malos que recuerdo fue de cuando tenía 10 años, ponele. Eran sarcásticos, de un tono muy elevado para la persona a la que se lo estaban diciendo. Y medio que me distancié del Counter después de eso. -¿Por mucho tiempo? -Un año, capaz dos. En algún momento iba a volver, yo sabía. Fue más un bueno, me voy a distanciar de acá porque el ambiente en el que estaba no era bueno en ese momento. Después volví a jugar en otro lugar y listo. -¿Y tu hermano te daba algún consejo? -No. Él me decía salí del server o algo así. ¿Qué vas a hacer? Tenés a veinte chabones ahí y no sabés quién te va a saltar en contra, quién no... Ponerte a discutir tampoco tiene ningún sentido porque no es que hablándoles les vas a cambiar la cabeza. -¿A lo largo de tu carrera seguiste recibiendo comentarios hirientes? -Sí. Siempre recibo. No es que un jugador profesional me va a decir algo, sino que en el ambiente de Internet las personas son muy impunes, se esconden bajo el anonimato y no les da miedo decir algo malo porque los demás no van a saber quiénes son. Después, en persona, nunca me han dicho nada malo. En persona siempre fue todo amor y paz, porque obviamente no va a venir Fulanito que me bardeó en la web a decirme algo en la cara. Son valientes de Internet. -¿Qué te llegaron a decir? -Puta es lo más básico. Cualquier intento de denigración por ser mujer. No sé, supongo que por el Counter no me pueden decir nada, digamos, no me pueden insultar por lo que hago. Me insultan por lo que les parece a ellos, ¿no? Por lo que les molesta a ellos, en realidad. Es ego más que nada. -¿Juegan peor cuando saben que juegan contra una mujer? -No todos, pero suele pasar que hay equipos que faltan el respeto. Es decir, que hacen cosas que no tienen sentido estratégico. Un ejemplo de falta de respeto es pasar los humos (Nota de redacción: bombas que se lanzan para nublar la vista del contrincante) sin saber qué hay del otro lado. Es un riesgo ilógico, pero ellos lo toman porque se tienen confianza. -¿Y cómo se enteran de que sos mujer? -Porque nos conocemos. -¿Entre ellos también son así? -Sí. Depende el equipo. Para ellos, nosotras podemos ser malas jugadoras porque somos mujeres. Muchas veces eligen entrenar con un equipo determinado sólo porque está integrado por varones. A veces nos ha pasado que hemos visto que un equipo que es muy bueno entrenó con un equipo al que nosotras ya le habíamos ganado, pero nunca nos piden a nosotras que somos mejores. -¿Entrenan con otros equipos de mujeres? -No. Porque como somos pocos equipos y hay pocos torneos, tenés que guardar información. -¿Pensás que las mujeres tienen que adoptar una actitud más masculina para pertenecer? -No, no tiene nada que ver eso. Una vez me tocó, jugando una partida sola, que había una chica y un chico y otros chabones. Se estaban peleando los chabones, o uno solo, con la chica. Yo iba primera y la chica, de la nada, le dice: Sos tan malo que te carrea una mujer. (N de R: carrear significa llevar; liderar el equipo hacia la victoria). Y yo salté y le dije: ¡¿Qué onda?! -¿Qué es lo que te hace ser la mejor en tu deporte? -No me consideré así hasta que naturalmente se fue dando por los logros que tuve. Pero la verdad es que no me consideraba la mejor, siempre tenía como referente a otra jugadora argentina, Gina, que cuando yo tenía 15 ella ya competía. Creo que lo que me hizo ser la número uno fue llegar más lejos de lo que alguna otra jugadora había llegado antes. Por primera vez, en Dallas En mayo del 2025, Lucía y las jugadoras de Furia enfrentaron a otro equipo femenino en la ESL Impact League, una de las más importantes del circuito femenino de Counter-Strike. Compitieron arriba de un escenario y con un estadio lleno de gente. Allí fue coronada campeona del mundo. -¿Cómo fue aquel torneo? -Era la primera vez que un equipo femenino jugaba la final, en un escenario, con público, a estadio lleno. Lo primero que busqué fue disfrutar todo y aprovechar la experiencia al máximo. Sabíamos que éramos las favoritas, en la final también. Arrancamos perdiendo. Al mejor de tres mapas, perdimos el primero. Igual no pasaba nada. Yo sabía que íbamos a ganar igual. Nos repusimos, jugamos los dos últimos mapas y los ganamos. Lo mejor era escuchar cuando hacías alguna jugada buena, la gente gritaba y se escuchaba un poquito de fondo las voces. -¿Jugaban contra otro grupo de mujeres? -Sí. Algunas chicas eran trans. Fue controversial para el público. A nosotras nos dio igual. Son chicas que están compitiendo en nuestro escenario hace años ya, no es que vinieron de la nada, o mintieron sobre algo y aprovecharon para robar espacio o algo así. Ponele que entrenaron tres años, intentaron llegar al torneo y una vez que clasificaron a la final después de tanto tiempo intentándolo, recibieron mucho odio, mucho, porque eran trans. Y no tenía sentido. No fue que ganaron un torneo masculino y después se pasaron al femenino. Ya estaban compitiendo, nos conocíamos, nadie tenía problema. Es que el problema siempre son los de afuera. -¿Pero de la gente misma que estaba ahí? -Antes, en el lugar, y después. Que fueran trans era el motivo de insulto, digamos. Por eso se entiende tanto la diferencia que hay entre los varones y las mujeres en las competencias profesionales. Los varones tienen una inmensidad de infraestructura mejor que la nuestra, mucha más inversión. Por eso también te digo que hay pocas jugadoras. Hay menos plata y también menos tolerancia o ganas de intentar porque el ambiente es tóxico o algo así. Pero estamos acá para seguir con las que quieran sumarse. -¿Pensás que es importante tener una posición tomada en ciertos temas? -No me sale quedarme callada cuando siento una situación de injusticia. O cuando siento que tengo que decir algo. Generalmente los temas son xenofobia, racismo y machismo. Busco que la persona intente cambiar la cabeza. Pero es difícil. Apuestas y Skins El Counter-Strike se juega en una plataforma llamada Steam, que tiene un mercado donde se venden no solo juegos sino también objetos dentro del juego. Las del Counter-Strike son las skins. -¿Qué son las skins? -Son como pinturas de arma. Son distintas armas que, dependiendo la pintura, valen más o menos. Eso lo podés apostar. La parte de apuesta del Counter se basa más en las skins. Yo he apostado, no problemáticamente, y gané plata en su momento. Después vendí mis skins y compré juegos para mis amigos. En diversión se me fue la inversión. -¿Pensás que es un problema en la región? -Sí, se nota. Siento que ahora hay apuestas de todo. Para cualquier cosa se puede apostar algo. -¿Le recomendarías a alguien más que siga esta profesión? -Sí. Pero es difícil conseguir una oportunidad y tenés que esforzarte mucho para conseguirla. Al principio vas a perder más de lo que ganás, te vas a frustrar un montón. Yo me he frustrado. Yo no tenía nada: no tenía compu buena, monitor bueno, jugaba en una banqueta de metal y perdía y me largaba a llorar. Pero en algún momento empiezan a salir bien las cosas. E.M. Sobre la firma Newsletter Clarín

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