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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 25/02/2026 00:44
El precio de la carne volvió a subir y el impacto ya empieza a proyectarse sobre la inflación. En la última semana, el valor de la hacienda en el Mercado Agroganadero de Cañuelas principal referencia para frigoríficos y carnicerías registró subas cercanas al 7% en las principales categorías destinadas al consumo interno. El movimiento ya comenzó a trasladarse a los mostradores y podría aportar entre 0,3 y 0,5 puntos porcentuales al Índice de Precios al Consumidor de febrero. Según pudo saber Infobae, el precio de la hacienda para faena pasó en pocos días de niveles cercanos a los $4.700 por kilo a operaciones de hasta $5.500, con mayor firmeza en los lotes especiales de mejor calidad. La suba se potencia en cada eslabón de la cadena. De acuerdo con operadores del mercado, el valor del animal en pie suele duplicarse cuando se transforma en media res y vuelve a ampliarse en el mostrador. Así, si el kilo del animal en pie ronda los $5.000, la media res puede ubicarse en torno a los $10.000 y un corte promedio acercarse a los $20.000. El repunte, no obstante, se monta sobre una tendencia que ya mostraba desvíos respecto del índice general. De acuerdo con la última estadística del Indec, en enero la carne aumentó 4,9% mensual, frente a una inflación de 2,9%. En términos interanuales, el incremento fue del 73,4%, más de 40 puntos por encima del IPC. Hoy la carne vacuna está buscando un punto de equilibrio entre lo que la demanda va a consolidar de precio y la oferta. Ese es el gran tema, explicó Javier Preciado Patiño, ingeniero agrónomo y ex subsecretario de Mercados Agropecuarios. Desde 2023, agregó, el mercado registra saltos de precios seguidos de períodos de estabilización en niveles más altos, en un proceso de reacomodamiento que todavía no termina de consolidarse. Por qué sube el precio de la carne Son varias las razones que explican este alza en el precio de la carne. Una de ellas es tiene origen en el frente externo. Es que la ampliación de la cuota de exportación hacia los Estados Unidos que podría elevar el cupo total a 100.000 toneladas reforzó las expectativas del sector. Exportar implica acceder a valores en dólares y, en muchos casos, superiores a los del mercado interno, por lo que los frigoríficos compiten con mayor intensidad por hacienda de calidad. La expectativa de una mayor demanda externa acelera la retención y la búsqueda de mejores valores, explicó Fernando Storni, gerente general de la Cámara Argentina de Feedlot, al mismo tiempo que señaló que cada tonelada que se destina al exterior reduce la disponibilidad para el consumo local. Otra de las causas que impulsa el precio de la hacienda es la menor faena. Si bien la retracción no fue significativa en términos históricos, sí implica menos volumen disponible en el corto plazo. A eso se suma la decisión de muchos productores de estirar los ciclos productivos y retener hacienda tras un buen desempeño del negocio en 2024 y comienzos de 2025. La buena disponibilidad de pasto, efecto directo de las buenas condiciones climáticas, también modificó la dinámica productiva. A diferencia de la sequía de 2022-2023, hoy los animales pueden ganar peso a menor costo a campo, sin necesidad de ingresar rápidamente a un feedlot, lo que retrasa la salida a faena. Hay oferta futura, pero restricción actual. Se estiran los procesos productivos y tenemos menos oferta hoy. Hasta que no haya más producción va a haber restricciones, señaló Storni. Respecto al negocio de los corrales, el ejecutivo agregó que, aunque el diferencial entre compra y venta puede resultar interesante en términos nominales, cuando se cierra el ciclo los márgenes quedan muy cerca de cero y, descontada la inflación, pueden ser negativos. En ese contexto, explicó, el productor tiende a agregar más kilos antes de vender, lo que reduce la oferta inmediata. Con un consumo que se mantiene en torno a los 45 a 50 kilos per cápita anuales y sin señales claras de una expansión inmediata de la oferta, el mercado enfrenta un equilibrio delicado. Desde el sector estiman que, a lo largo del año, la carne podría ubicarse entre cinco y diez puntos por encima de la inflación general si persiste la restricción de oferta. Por ahora, el mercado no muestra señales de una expansión relevante del volumen disponible. Recién a partir de julio se podría ver una mayor disponibilidad en la oferta, advirtió Storni. Hasta entonces, el mercado seguirá sensible y cualquier tensión adicional podría traducirse en nuevos ajustes de precios, con impacto directo en la inflación.
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