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Concordia » El Heraldo
Fecha: 25/02/2026 00:45
Dolor en la diócesis de Concordia por la Pascua del padre Jorge Gigi Charreun La diócesis de Concordia atraviesa horas de profundo dolor tras el fallecimiento del padre Jorge Gigi Charreun, ocurrido el 23 de febrero a los 60 años. La comunidad presbiteral, junto a la feligresía de toda la diócesis, lo despide con pesar, pero también con una honda gratitud por su vida sacerdotal entregada al servicio del Evangelio. Nacido en Villa Elisa, en el seno de una familia numerosa fue el séptimo de ocho hermanos, hijo de Eleomar Luis y Araceli Nora, el padre Gigi fue ordenado sacerdote en abril de 1996 en su ciudad natal por monseñor Adolfo Gerstner. Desde entonces, su ministerio estuvo marcado por una sonrisa contagiosa, cercana y sanadora, que dejó huella en cada comunidad que lo recibió. En su juventud soñaba con formar una gran familia. Sin embargo, en su proceso de discernimiento vocacional comprendió que había sido llamado a una misión aún mayor: acompañar a la inmensa familia de Dios allí donde fuera enviado. Así, sus hijos en la fe se multiplicaron por cientos y miles a lo largo de los años. Su servicio pastoral se extendió por distintos puntos de la diócesis. Ejerció su ministerio en Federal y Chajarí; en Concordia, en las parroquias Nuestra Señora de Itatí y la Catedral San Antonio; en la comunidad San Isidro Labrador de Puerto Yeruá; y en sus últimos años en la parroquia Santos Justo y Pastor de Colón, donde continuó desplegando su entrega y cercanía pastoral. Apasionado por la cultura audiovisual, encontró en los medios de comunicación un canal privilegiado para evangelizar con nuevos lenguajes. Fue director espiritual y realizador del Centro Televisivo Fundación María de la Concordia, además de incursionar en radio, internet y publicaciones gráficas, convencido de que el anuncio del Evangelio debía llegar a todos los ámbitos. Su amor y sensibilidad por la familia lo llevaron a acompañar activamente al Movimiento Familiar Cristiano, a Hogares Nuevos y a la Renovación Carismática Católica, tanto en el plano diocesano como en instancias nacionales e internacionales. Hoy, la Iglesia diocesana lo despide con dolor, pero también con la certeza de que el Señor, a quien sirvió con alegría fiel durante casi tres décadas de sacerdocio, lo ha recibido en el abrazo eterno prometido a sus buenos y fieles servidores.
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