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  • ¿Por qué sube el riesgo país pese a las compras de reservas?

    Parana » Radio La Voz

    Fecha: 24/02/2026 08:56

    Aunque parezca un indicador técnico reservado a traders y fondos internacionales, el riesgo país se convirtió en uno de los números que más mira hoy el Gobierno. No por obsesión financiera sino por necesidad concreta: sin que baje ese índice, Argentina no recupera financiamiento externo. Y sin financiamiento, la estabilización económica queda renga. Hasta diciembre, el programa de acumulación de reservas libertario fue distinto al manual tradicional. La apuesta oficial no era acumular reservas sino generar confianza suficiente para que aparecieran los dólares privados. El Gobierno esperaba que ingresaran los llamados "dólares del colchón" y que el mercado refinanciara la deuda sin necesidad de fortalecer el balance del Banco Central. El 6 de diciembre pasado Javier Milei sostuvo públicamente que acumular reservas no era un objetivo si existía rollover de deuda. En la misma línea, el ministro Luis Caputo llegó a plantear que Argentina no necesitaba de Wall Street. La narrativa oficial era que el orden fiscal reemplazaba la vieja dependencia financiera. Incluso desde el equipo económico se explicitaba que las reservas no constituían un objetivo de política económica en sí mismo. El foco debía estar en el equilibrio fiscal y la estabilización nominal, no en acumular dólares como fin autónomo. El problema fue que las dos apuestas centrales comenzaron a fallar al mismo tiempo. Los dólares del colchón bajo el paraguas de la inocencia fiscal no ingresaron al sistema financiero y los acreedores exigían una señal clásica para renovar el financiamiento: reconstrucción de reservas internacionales, indispensable como garantía de cobro. Entonces, el Gobierno pasó entonces de relativizar las reservas a convertirlas en prioridad operativa. Desde ese momento el Banco Central inició una racha compradora sostenida. Encadenó 34 jornadas consecutivas con saldo positivo, adquirió cerca de USD 95 millones este lunes y acumula alrededor de USD 2.500 millones en lo que va de 2026. Lo concreto es que la acumulación dejó de ser una discusión teórica para transformarse en una señal dirigida directamente a los acreedores. La lógica era lineal: más reservas debían traducirse en menor riesgo país y, con eso, reapertura del financiamiento externo. Pero el mercado respondió distinto. Este lunes el indicador subió 3,9%. Los informes privados coinciden en la explicación. La Fundación Capital que dirige Martin Redrado señaló que las compras del BCRA son necesarias pero insuficientes porque el nivel de reservas sigue siendo bajo frente a estándares regionales y respecto de las metas con el FMI. El mercado entiende que las compras del Banco Central, incluso con un dólar en retroceso, se explican por ingresos financieros transitorios de deuda tomada por provincias y emporesas, más que por una mejora estructural del esquema. Desde las elecciones hasta ahora, las emisiones de deuda corporativa y de las provincias aportaron más de USD 9.000 millones, generando oferta de divisas que el Central aprovechó para recomponer reservas. A eso se suman liquidaciones puntuales del agro vinculadas al inicio de la campaña y a necesidades financieras del sector, más que a un cambio de expectativas. Sin embargo, hacia la cosecha gruesa persisten las dudas centrales del mercado: si el complejo sojero liquidará al tipo de cambio cercano a $1.395 o si presionará por un diferencial cambiario tras la eliminación de retenciones. En ese contexto, el flujo actual de dólares, sostenido además por tasas reales en pesos extraordinariamente altas que congelan la actividad, es leído como un fenómeno coyuntural y difícil de sostener en el tiempo, lo que limita el impacto de la acumulación de reservas sobre el riesgo país. Algo de esto explica la continuidad de las restricciones cambiarias para las empresas. Economistas de mercado remarcan que mientras existan restricciones al movimiento de capitales, la acumulación de reservas se percibe como una estrategia defensiva más que como una normalización macroeconómica completa. "Entrar al mercado internacional con un menor costo de financiamiento resulta inviable bajo un esquema de cepo cambiario", sintetizó uno de los operadores financieros consultados. Lo cierto es que también pesan factores externos. El economista Gustavo Camaño advirtió que ante la anulación judicial de los aranceles de Trump, en Estados Unidos podría ampliar su déficit fiscal y empujar al alza las tasas de la FED, complicando especialmente a economías emergentes con riesgo elevado como Argentina. El riesgo país se mide a través del índice EMBI de J.P. Morgan, que calcula la diferencia entre la tasa que pagan los bonos soberanos de un país y la de los bonos del Tesoro de Estados Unidos, considerados el activo más seguro del mundo. Cuanto mayor es esa brecha mayor es la percepción de riesgo de default, inestabilidad política o fragilidad fiscal. Por eso las subas de tasas en Estados Unidos suelen complicar a economías emergentes como Argentina: elevan el rendimiento de referencia global, empujan a los inversores hacia activos seguros y encarecen automáticamente el financiamiento externo.

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