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  • Tras cuatro años de guerra en Ucrania, no hay tregua en el frente y se agrava la situación humanitaria

    » TN

    Fecha: 24/02/2026 06:12

    A cuatro años del comienzo de la guerra de Ucrania, cerca de la línea del frente no hay tregua. Sin calefacción, luz o agua caliente y con cientos de miles de desplazados, la situación humanitaria es grave bajo un invierno con temperaturas extremas. Leé también: Tensión en México y repercusiones tras la muerte de "El Mencho", en vivo: las últimas noticias, minuto a minuto La crisis es muy grave. Los que más sufren son los niños y ancianos. Este invierno ha sido horrible, con temperaturas de -20 grados y con ataques rusos contra la infraestructura energética, dijo a TN el médico estadounidense James Kerwin, que se encuentra en Dnipro, en el centro de Ucrania. Kerwin, gerente de actividades de Médicos Sin Fronteras (MSF) para las clínicas móviles en el este de Ucrania, llegó al país en octubre pasado y suele moverse por la línea del frente. En los pueblos cerca del frente de batalla no hay electricidad, calefacción ni agua corriente y muchos menos agua caliente. La temperatura fuera de las casas es la misma que la de adentro, afirmó. Este martes se cumple el cuarto aniversario del comienzo de un conflicto que dejó 1,8 millones de bajas, entre soldados muertos, heridos o desaparecidos en ambos bandos, según un informe del Center for Strategic and International Studies (CSIS), divulgado en diciembre. Moscú domina cerca del 20% del territorio ucraniano. Las negociaciones impulsadas por Donald Trump no han dado resultados concretos, aunque se mantienen en forma periódica. Qué está pasando en el frente de batalla La línea del frente se ubica en distintos puntos del este de Ucrania, en especial en la región del Dombás, de mayoría de población de origen ruso-ucraniana, y en algunas zonas de Zaporiyia y Kerson. Muchos residentes abandonaron sus casas. No obstante, sin recursos y con pocas alternativas, los adultos mayores eligen quedarse hasta que las bombas destruyen sus casas y el colapso es inminente. Kateryna Murashkina, tiene 17 años y un bebé de dos meses, Damir. Ambos huyeron de la línea del frente y viven en un refugio en Dnipro. Solo pudo bañarlo dos veces desde que nació: una en el hospital y otra en un día excepcional en el que volvió la electricidad por unas horas. Ahora usamos toallitas porque hace mucho frío. La habitación no se calienta a tiempo para bañarlo. Tengo miedo de que mi hijo se resfríe, dijo, citada en un reporte de Médicos sin Fronteras. Leé también: Cuba activó el modo supervivencia: no entran dólares y las familias dependen de la plata que llega del exilio Más de seis millones de ucranianos salieron del país desde el comienzo de la guerra, el 22 de febrero de 2022. Hay otros cuatro millones de desplazados internos. Muchos ucranianos prefieren quedarse cerca de sus casas en la zona de combates porque tienen esperanza de volver, dijo Kerwin. En la zona del frente los combates son continuos. No hay tregua. Los ataques son constantes. Esta es una guerra de drones. No hay ningún lugar seguro en el país. Hay ataques masivos en Kiev. Los misiles pueden llegar a cualquier parte, indicó. Según afirmó, los rusos atacaron la infraestructura energética pero también la sanitaria. Muchos hospitales fueron destruidos. También clínicas en ciudades chicas. Han salido muchos médicos y enfermeras del país. Los que se quedan trabajan bajo condiciones precarias, sin medicamentos. Nosotros tratamos de llegar a los pueblos cerca de la línea de guerra para llevar medicinas, contó. De hecho, los distintos equipos de Médicos Sin Fronteras abandonaron siete hospitales y más de 40 zonas donde tenían clínicas móviles. En una entrevista por videollamada, Kerwin afirmó: Vamos con clínicas móviles a centros de desplazados. También hacemos teleconsultas con gente que vive muy cerca de la línea de batalla cuando no podemos llegar. Pero les mandamos las medicinas que necesitan. Familias divididas por la guerra La guerra ha dividido familias. La región del Dombás está habitada por población que habla ruso y ucraniano. Son una mezcla y muchos núcleos familiares quedaron separados por los combates. Mis padres se quedaron bajo la ocupación. Mi padre murió en 2024 y no pude volver para enterrarlo. Le envío mensajes de video a mi madre. Me duele no poder estar allí, dijo Liubov Kuzmenko, de 65 años. Kuzmenko huyó de Siverskodonetsk, en la región de Lugansk, este del país, cuando empezaron los combates. Según comentó, su casa fue saqueada por las fuerzas rusas. Leé también: Homofóbico y sexista: un polémico general rompe con Giorgia Meloni y funda su propio partido de ultraderecha Kerwin pide ayuda: Necesitamos más que nada el fin de la guerra. Pero mientras tanto nos hacen falta recursos para proveer ayuda médica a la gente que vive en la línea de combate. Mucha gente aquí sufre de enfermedades crónicas porque son adultos mayores. Con las clínicas móviles llegamos con un médico, una enfermera, un psicólogo y un promotor de salud, afirmó. Además, aseguró: Tenemos también un sistema de ambulancias para mover a los heridos, más un centro de rehabilitación y otro para el tratamiento de estrés postraumático. La situación aquí es muy grave, concluyó,

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