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Concordia » Saltograndeextra
Fecha: 21/02/2026 13:49
La ciudad de Salto celebra la vigésima edición de su evento más emblemático en la zona portuaria. Esta nota analiza el recorrido histórico desde los antiguos «betunes» hasta la profesionalización actual del candombe. Este sábado 21 de febrero de 2026, la ciudad vivirá una noche histórica con la 20° edición regional de las Llamadas al Puerto en Salto. Este evento reunirá a 12 agrupaciones, de las cuales siete representan al candombe local y cinco llegan desde diversos puntos de Uruguay, como Paysandú, Mercedes y Fray Bentos. El desfile comenzará a las 21 horas en la Plaza Treinta y Tres Orientales y culminará en la intersección de Brasil y Chiazzaro, en el corazón de la zona portuaria. La organización actual demuestra un alto grado de profesionalización en cada detalle. El jurado de primer nivel, seleccionado por las propias agrupaciones, evaluará el desempeño de las cuerdas de tambores. Además, el evento cuenta con el respaldo del Gobierno de Salto y ofrece servicios de seguridad, cantinas y transporte especial para asegurar la asistencia masiva de la comunidad. Sin embargo, esta estructura actual contrasta profundamente con los orígenes rústicos y espontáneos del ritmo en el departamento. Un pasado de corcho quemado y betún La memoria oral salteña rescata figuras míticas como «La Candombera», una agrupación espontánea que funcionaba como el útero del candombe local. Durante las décadas de 1960 y 1980, la estética predominante era la de los «lubolos» que utilizaban corcho quemado o betún para pintarse el rostro. Según relata el cronista Carlos María Cattani en Diario El Pueblo, Germán Piñeiro, conocido como el «Negro Fochi», lideró con sus «Betunes» una era donde el candombe carecía de rigor académico pero rebosaba de alma popular. En aquellos años, el tamboril no tenía un espacio exclusivo y competía con las cornetas de las comparsas y los platillos de las murgas en la calle Uruguay. Por otra parte, investigadores como Jorge Pignataro señalan que murgas históricas como «Andá que te cure Lola» también incorporaban elementos del ritmo afro en sus presentaciones desde finales de los años 40. Por lo tanto, el candombe salteño actual es el resultado de un largo proceso de interculturación y resistencia cultural. La emancipación hacia la zona portuaria El cambio de paradigma ocurrió a principios del siglo XXI. En el año 1993, el Conjunto Debutaca sorprendió al desfilar con una cuerda de tambores que amalgamaba sonidos de Ansina, Cordón y Barrio Sur. Posteriormente, la aparición de la comparsa Tunguelé en 2004 marcó una búsqueda más purista, basada en el estudio técnico de la madera y el toque. Este proceso culminó en 2006 con el nacimiento formal de las Llamadas al Puerto en Salto, trasladando el evento desde el centro hacia el río. Este traslado no fue casual, sino que buscó otorgar al candombe una mística fluvial única. Al dialogar con el río Uruguay, el tambor recuperó su conexión simbólica con el agua y el puerto. En consecuencia, el evento ganó un prestigio regional e internacional que hoy atrae a miles de turistas y genera un impacto económico significativo para el comercio local y el sector servicios. El latido de una identidad consolidada En este 2026, las Llamadas al Puerto no solo celebran dos décadas de ritmo, sino que se consolidan como el concurso de comparsas de negros y lubolos más importante del litoral uruguayo. La vigencia de esta fiesta, que hoy reúne a cientos de artistas y miles de espectadores, reafirma una identidad cultural que supo transformar el silencio en un repique colectivo cerca del río. Con el respaldo del Gobierno de Salto y una organización de primer nivel, el evento asegura que el legado de los pioneros siga latiendo en cada lonja, proyectando el candombe salteño hacia el futuro como un patrimonio vivo de toda la región.
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