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» La Nacion
Fecha: 21/02/2026 10:35
¿Ladran, Sancho? Señal de que son therians Acaso esta tendencia de identificarse con animales refleja lo mucho que se ha estirado el concepto de autopercepción, dándole a la palabra auto una atribución excesiva - 5 minutos de lectura' En estos tiempos raros, ya no es tan seguro de que cualquier ladrido tenga que ver con perros haciendo de las suyas. Podría tratarse de personas que se autoperciben animales, sean perros o cualquier otro ser que no nazca de huevos, sino de un útero materno (la palabra therian refiere en su origen a ese tipo de animales). Pueden ser perros, pero también gatos, conejos, caballos y sigue la lista. No es que jueguen a ser animales, sino que sienten que lo son, aunque quizá no siempre a tiempo completo Estos humanos actúan su autopercibida animalidad y se disfrazan para la ocasión. Dicen sentir una conexión profunda con la especie con la que comulgan en cuerpo y alma. Es una movida que empieza en las redes, pero ahora ha pasado a generar encuentros presenciales nutridos en plazas y otros espacios públicos en diversos lugares del país. No es que jueguen a ser animales, sino que sienten que lo son, aunque quizá no siempre a tiempo completo. Se conectan con las características del animal que encarnan y las viven a pleno, suponemos que con las limitaciones del caso, ya que la trasmutación debe tener sus dificultades, sobre todo si el animal elegido tiene atribuciones que el humano que lo encarna no tiene, como podría ser la capacidad de trepar árboles de los monos, por ejemplo. Si usted se autopercibe perro, gato, orangután o ballena, pues lo asume y ejerce de tal de acuerdo a sus posibilidades. A la vivencia de la animalidad autopercibida, los therians le agregan la socialización entre pares y un programa hacer los fines de semana, compartido, por supuesto, con la fauna del caso. Entre las muchas líneas de reflexión, y conscientes de que muy posiblemente se trate de una moda a ser risueñamente recordada dentro de unos pocos años, vemos acá de nuevo lo mucho que se ha estirado el concepto de autopercepción, dándole a la palabra auto una atribución excesiva, poco eficaz para la vida. Por fortuna, al menos hasta el momento, los therians parecen amables y no prepotentes o reclamantes a la hora de participarnos de su animalidad De hecho, trascendió un video de un señor, therian autopercibido perro, que, con disfraz y todo, asumía un rol canino con bastante habilidad. Jugaba en una plaza con un perro, de los de verdad, que se mostraba extrañado ante eso que se le presentaba enfrente. Se notaba que al pobre cánido le costaba ver como alguien de su especie a quien hacía cabriolas enfrente suyo. Es un ejemplo en el que vemos las limitaciones de la autopercepción como elemento fundante de una identidad, y la importancia de la hetero-percepción (en este caso, la mirada del perro real) a la hora de generar identidad y vivir en relación. La autopercepción y la hetero-percepción (la mirada del otro), sabemos, se complementan y ambas cumplen su función en la construcción de una identidad. Por fortuna, al menos hasta el momento, los therians parecen amables y no prepotentes o reclamantes a la hora de participarnos de su animalidad. Y, también, hasta el momento al menos, son mirados con curiosidad y quizá con humor por parte de la gente en general, que no los molesta demasiado. Esperemos que la cosa siga así y no se entre en el clásico conflicto entre los raros y los normales, que le quita gracia a la cuestión y puede derivar en situaciones desagradables. El trabajo teatral, el psicodrama, las ceremonias de pueblos primitivos, y otras expresiones del arte y el sentir espiritual de los humanos se han nutrido de la identificación con otros, animales, por ejemplo, pero también con las montañas, el viento o el mar, propiciando experiencias interesantes y de gran riqueza. Claro, es lindo el viaje si se tiene un lugar al cual volver. Si no es así, eso que en un momento es identificación lúdica, artística o espiritual, puede transformarse en una trampa. Como los punk, los emos, los góticos y demás tribus, los therians parecieran ser expresión de algo que pertenece a todos como sociedad. Ellos al menos tienen más onda que los entristecidos movimientos anteriores Ante la divulgación de la existencia de los therian, surgieron comentarios en relación a la salud mental de aquellos que participan del movimiento. No somos acá propensos al diagnostico fácil como metodología para encuadrar a la gente que participa de este movimiento, usando léxico científico y matrícula profesional como instrumento no exento de crueldad. Un poco de humor sí, deberán bancárselo los therians, pero no un ataque en nombre de la ciencia. No es bueno patologizar todo lo que pasa, si bien es claro que opinar de ciertas filosofías subyacentes o señalar ciertas situaciones sociales propiciatorias del fenómeno (como el aburrimiento o la soledad, por ejemplo) es legítimo. Como los punk, los emos, los góticos y demás tribus, los therians parecieran ser expresión de algo que pertenece a todos como sociedad. Ellos al menos tienen más onda que los entristecidos movimientos anteriores. Tal vez la vitalidad que habita en los animales se nos ha ido demasiado lejos y ellos, de alguna manera, lo expresan. Demasiadas pantallas y control de emociones, poca vitalidad genuina y espontaneidad. Pensándolo así, quizá un momento therian en el día no nos vendría mal, pero, por supuesto, sin exagerar, para no asustar a la familia y los vecinos. Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
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