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Concordia » El Heraldo
Fecha: 21/02/2026 08:24
En la fábrica Fordista el trabajador es parte del engranaje de la producción en cadena, no se diferencia de la máquina y se deshumaniza, pierde su individualidad, su pensamiento, su creatividad para convertirse en un instrumento de repetición de movimientos. El obrero en esas condiciones de explotación, del trabajo en serie propio del capitalismo industrial moderno se aliena y pierde su carácter humano. El drama solo se suaviza un poco con el humor desopilante y genial de Chaplin le aporta. La película se estrenó en 1936 con los efectos vivos del crack del 29, de la crisis económica mundial que llevó al planeta a espantosas condiciones de miseria, mendicidad y desempleo, a convertir al trabajador en un animal explotado y al desocupado en un deshecho. Escribo esto y me resuenan las palabras de un trabajador de FATE que dijo que la pérdida del trabajo lo iba a transformar en un muerto social. En relación a eso quiero advertir, por si hiciera falta, y tal vez lo haga, que es una tragedia lo que está pasando con los trabajadores argentinos, con la ley llamada, con cinismo infinito, de modernización laboral, con el desempleo y la desocupación, con la incomprensión por parte de los referentes políticos de su gravedad, y de la banalización, sobre todo por parte de los medios de comunicación concentrados. Así por ejemplo Luis Majul dijo sin inmutarse que los trabajadores de FATE encontrarán trabajo en Uber o pondrán un parripollo creo que no hay que jugar con la provocación y la violencia, creo que estas expresiones nutren esta cultura de la banalización del mal y de la crueldad, que, como lo explicó muy bien Hanah Arendt, ha conducido a las experiencias más catastróficas de la historia de la humanidad. Volviendo a Chaplin, Tiempos modernos fue un film a través del que el arte, el humor y la belleza, expresaron a cabalidad las condiciones modernas de sojuzgamiento con que el capitalismo iba a someter a los trabajadores y a los desempleados, sus despojos. Esa crisis del 29 tuvo, obviamente mayor repercusión en países semicoloniales como el nuestro en la década del 30, la década infame, y las diversas expresiones creativas se encargaron asimismo de iluminarla: Los tangos de Discépolo, Yira yira, cambalache , Quevachaché, etc. reflejaban las crisis sociales y humana sobre todo en su faz ética, Roberto Arlt con sus aguafuertes, pero sobre todo con Los siete locos encontraba el modo de describir el drama existencial que atravesaba al hombre de la ciudad, su angustia que podía tocarse y sentirse en el ambiente, su desorientación e incertidumbre, Antonio Berni pintaba maravillosos y realistas cuadros en los que la desocupación, la deshumanización y las manifestaciones obreras ocupaban un rol central. Es la época previa a la conquista de derechos de los trabajadores en la década siguiente, allí adonde nos quieren llevar las políticas fascistas de Milei y sus aliados contra los trabajadores. Y tal vez más atrás, tal vez esta modernización quiera situar las circunstancias en la época en la que Bialet Masse elaboró, previo trabajo de campo, el informe sobre el estado de la clase obrera en la República Argentina, en el que concluyó las condiciones de esclavitud a los que eran sometidos en todo su territorio. Ese trabajo extraordinario fue publicado en 1904 y Bialet expresaba su asombro, su perplejidad principal en la conclusión de porqué causa los patrones sometían a esas condiciones infrahumanas de explotación a sus obreros cuando estaba muy claro que el bienestar de los trabajadores favorecería, sin dudas su producción y rendimiento en el trabajo, es decir, en última instancia a esos mismos patrones. No se trata en la oligarquía argentina de reducir costos ni de ganar productividad o competencia, se trata, sin dudas, de un odio clasista insuperable que se fue exhibiendo sin velos en la historia de nuestro país. Por ejemplo, cinco años después del informe de Bialet Masse sucede la semana roja. Allí decenas de obreros son masacrados por la policía de Ramón Falcón, por reunirse en Plaza Lorea un primero de mayo a reclamar por la reducción a ocho horas de trabajo la jornada laboral. En 1919 la manifestación de los trabajadores de la Fabrica metalúrgica Vassena, fue masacrada por la policía y la liga patriótica, progrom incluido, en la que fue conocida como semana trágica y en 1921 y 22 fueron fusilados 1500 obreros en la Patagonia por exigir condiciones mínimas de vida. Así fue expresado el crimen a las demandas obreras en nuestra moderna argentina hasta que, a partir de 1945 los trabajadores conquistaron derechos que hasta hoy perduraron, con la lucha y la sangre de sus compañeros. Luego vendrán las Dictaduras que intentaron borrar estos logros históricos, sobre todo la más sangrienta y terrorífica del 76, que buscó con los secuestros, las torturas y las desapariciones la planificación de la miseria del pueblo y ya en Democracia el neoliberalismo Menemista la precarización laboral y De la Rúa el intento de reforma a través de la ley Banelco. Esta dramática y repudiable intención del Capital de someter a servidumbre a los trabajadores y que hoy sangra las heridas abiertas de nuestra Patria, no es algo nuevo, no se trata de tiempos modernos, sino de un triste y doloroso viejo asunto del cual depende sus destinos. UN VIEJO ASUNTO (JUAN GELMAN) Queda prohibido para el extranjero, Jornalero, albañil, bracero o pobre, Pedir aumento de salario, unirse Luchar por su camisa, el delantal La cuchara, el repollo, los manteles. Tiene permiso para sufrir hambre, Golpes y lágrimas, humillaciones, Como los chinos de esta sucia tierra. Puede olvidarse de poco que es un hombre, Y si lo recordase, hereje, bárbaro, Archívese, publicase y devuélvase Encadenado a su lugar de origen
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