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Concordia » Despertar Entrerriano
Fecha: 13/02/2026 17:37
El cantautor sanducero Mario Fernández, referente del canto litoraleño y compañero histórico de Aníbal Sampayo, se presenta hoy en Pal Río. Para conocer un poco de su trayectoria, dialogó con nosotros en una charla íntima junto a Hilda Santana, repasando sus inicios, su recorrido artístico y las huellas de más de seis décadas de música comprometida. Con 81 años recién cumplidos, Mario Fernández no anda con vueltas. No soy viejo, tengo muchos años, dice, y se ríe. Nacido en Paysandú, Uruguay, su historia se entrelaza con la del canto popular del litoral y, especialmente, con la de Aníbal Sampayo, figura clave de la música comprometida rioplatense. La charla fue un verdadero viaje en el tiempo. Mario habló largo, sin libreto y con memoria viva. Hilda Santana, gestora cultural y cantora, sumó datos, contexto y hasta anécdotas del reencuentro que los trajo hoy, finalmente, al escenario de Pal Río. De una lata de aceite a los grandes festivales La primera guitarra de Mario no salió de una vidriera. La hizo su hermano con una lata de aceite de dos litros, un mango de madera y una cuerda. Yo acompañaba los valses con eso, recordó. Después llegó una guitarra comprada en cuotas, pero lo esencial ya estaba: el oído y la pasión. Nunca pasó por una academia. Sé música, pero soy músico de oído, explicó. Durante años enseñó guitarra, siempre con una obsesión clara: el ritmo y el respeto por las raíces. Los ritmos se parecen, pero no son lo mismo. Hay que respetar de dónde vienen. En esa línea, fue contundente: No canto porque cante lindo. Canto para transmitir un mensaje. Si no hay mensaje, no me interesa. Para él, la música tiene que decir algo. Y si habla del pueblo, mejor. Hilda intervino para destacar algo que vio en su propia casa, durante un ensayo con músicos jóvenes: Mario les transmite saberes que no están en los libros. Ritmos que se están perdiendo. Es un puente entre generaciones. Mario no esquiva el debate generacional. No me enojo, me da rabia, soltó cuando habló de cierta música actual que, según él, pierde poesía y profundidad. Pero enseguida bajó el tono: entiende que los tiempos cambian. Eso sí, hay algo que no negocia: el respeto al público. Recordó cómo figuras como Alfredo Zitarrosa subían al escenario con solemnidad, como un acto casi sagrado. Uno se ponía lo mejor que tenía. Es respeto por la gente. También reivindicó a referentes como Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú y Los Olimareños, marcando una diferencia entre cantar y simplemente sonar bien. Hay quienes cantan lindo y tocan feo. Otros al revés. Lo ideal es ser una sola cosa. Aníbal Sampayo, el compañero de ruta Hablar de Mario es hablar de Aníbal Sampayo. Lo conoció en los años 60, cuando integraba un trío juvenil que luego se convertiría en Los Costeros. Estuvimos once años juntos. Grabamos discos, hicimos festivales, giras. Nombran escenarios como Cosquín y artistas como Alfredo Zitarrosa, Horacio Guarany y Jorge Cafrune. Eran otros tiempos. Uno se ponía lo mejor que tenía para subir al escenario. Era respeto al público. En 1971 todo cambió. Sampayo fue encarcelado por sus letras y su militancia. Nos rompieron los discos, no había contrataciones. Era época de dictadura. El grupo se disolvió. Uno se fue a España. Mario cruzó a Rosario, Argentina. Años después, el reencuentro. Y una canción que lo resume todo: Canoero del reencuentro. Te veo igual que ayer, mi amigo fiel volvemos a andar juntos tú y yo. La emoción todavía le quiebra la voz. Grabaron Patria, luego Río de los Pájaros, y siguieron compartiendo escenarios hasta que la salud de Sampayo empezó a deteriorarse. No sabíamos que tenía Alzheimer. Pasaban cosas raras en el escenario. Fue duro. Canciones que no se eligen, se sienten Cuando se le pregunta por su canción favorita, esquiva la trampa con una metáfora simple: Es como preguntar qué hijo querés más. Nombra clásicos como Río de los Pájaros y Ky Chororo, pero insiste: Todas las canto con el mismo cariño. La que mejor recuerde en el momento es la que sale. Si hay algo que define a Mario es el litoral. Me gusta el monte, el río, la gente humilde. Los pescadores, los hacheros, los trabajadores, dijo. Defiende ese paisaje como quien defiende su casa. En Paysandú integra un grupo de zampayeros que prepara homenajes porque este año se cumplen 100 años del nacimiento de Sampayo. Siempre defendí el litoral porque pertenezco a ese lugar. También interpretó a Rubén Lena y a referentes como Osiris Rodríguez Castillo. Del dúo Los Olimareños destaca especialmente a Pepe Guerra: Esa manera de cantar es difícil de superar. Su identidad está anclada en el paisaje: Soy más del monte y del río que de las multitudes. Me gusta cantar para pescadores, hacheros, gente humilde. Ahí aprendí todo. En 2023 lanzó el álbum Memoria de una Voz de Trueno nombre que le puso su hija reafirmó esa identidad. El disco surgió tras ganar un concurso del Ministerio de Educación y Cultura uruguayo. Se fue todo en la grabación, dijo entre risas, dejando en claro que en la música popular la ganancia no siempre es económica. La conexión con Hilda Santana se dio en la Meseta de Artigas, en Uruguay. Una lluvia intensa, guitarras bajo un árbol y canciones compartidas. De ahí nació la invitación. Invítame antes que me muera, le dijo Mario, medio en broma, medio en serio. Y acá está. Hoy se presentará en Pal Río, en un espectáculo que promete ser más que un recital: será un recorrido por su historia, por las canciones que marcaron épocas y por una forma de entender la música como compromiso y memoria. A los 81 años, Mario Fernández no busca fama ni multitudes. Busca algo más simple y más profundo: cantar con sentido. Y mientras tenga voz de trueno, como dice su hija piensa seguir haciéndolo. Fuente: Despertar Entrerriano
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