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  • River, en crisis: otro mal partido, derrota ante Argentinos y roja a Gallardo

    Parana » NSA

    Fecha: 13/02/2026 01:18

    El equipo del Muñeco volvió a jugar e flojo nivel y cayó de manera inapelable ante el Bicho. ¿Tiene salida? Otra piña. Otra más. De las que duelen porque dan sobre el hematoma de la anterior. Aunque Marcelo Gallardo se esmere por recalcar que la temporada pasada ha quedado atrás, futbolísticamente River lo sigue contradiciendo. Argentinos, como Tigre, desnudó las inquietudes de un equipo con mandíbula cristalizada al que el vigor, la tensión, la presencia en términos de su entrenador, le dura hasta el primer golpe. Uno que en La Paternal firmó Hernán López Muñoz con una definición cruzada y que fue desencadenante del barullo al igual que el sábado en el Monumental. Y de los nervios. Del 2025 reversionado. River es el hombre en busca de sentido de Víktor Frankl: sigue intentando saber quién es. No hace match con ninguna versión de su autor. Un Muñeco que en el DAM pareció contagiarse del contexto con ese aplauso fuera de contexto a Andrés Merlos que le valió la roja -gestualidad explosiva ligada más a los antecedentes que a lo que había ocurrido hasta ese minuto 44 del primer tiempo. No hay hilo en River. El hecho de haber pasado de llevar de a poco a Kendry Páez a incluirlo en el momento más caliente de una final lo ejemplifica tan bien como el haber cambiado de raíz a una delantera (ignífuga) para incluir a un Agustín Ruberto que llevaba más de un año sin jugar 72 minutos seguidos -con una rehabilitación ligamentaria intermedia. El ajuste no hizo mella: un Brayan Cortés bastante inseguro sufrió más por su salida en falso que derivó en un remate alto de Galoppo que por desvíos -y por el pif de Montiel al quedar mano a mano- que por remates francos a su arco. Gallardo buscó quitar en el medio y tener la pelota pero falló: perdió la posesión y sólo generó cierto cosquilleo por las voluntades individuales de Galván (intentó ser incisivo con arremetidas verticales o pases) y de Galoppo (antes de apagarse). Quintero quedó neutralizado fácilmente en un terreno que no ofrece tantos espacios, Moreno hasta su lesión se pareció más al que perdió el puesto en Palmeiras que al que entusiasmó en el sprint inicial del Apertura, Kevin Castaño no influyó en ninguna faceta. Argentinos, en ese contexto, aprovechó la facilidad que exhibe este River para transformar en complicadas las pelotas simples: una salida que Montiel jugó hacia adentro en vez de lateralizar al despejar, un pase filtrado a HLM y gol pese al esfuerzo de Santiago Beltrán. El juvenil que, por caso, ya había evitado goles de Molina y Viveros maquillando desajustes -además de zafar, ya con su equipo mal parado y descompensado por la lesión de Portillo, por la benevolencia de Jainikoski: si el pibe no hubiera buscado el segundo poste, el resultado habría sido más abultado. Pero a River el 0-1 le hace tanto daño como una goleada. Un equipo que sigue aturdido. Que no logró recuperarse rápido. No sólo no pudo levantarse sino que volvió a sufrir una caída de las que duelen.

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