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» Clarin
Fecha: 11/02/2026 16:50
¡No al Mercosur, no, no, no!, gritaba por altoparlante un sindicalista agrario este miércoles en la Plaza Colón de Madrid. Miles de agricultores y ganaderos coreaban con él mientras cientos de tractores cortaban el Paseo de la Castellana para protestar contra el acuerdo de libre comercio entre Europa y los países latinoamericanos -entre ellos, Argentina- que integran el Mercado Común del Sur. Se quejan porque consideran que los perjudica abrir el mercado europeo a productos del Mercosur que fueron elaborados con normas menos exigentes que las que la legislación europea les impone. Y critican la política agraria común de la Unión Europea que, según reclaman, les recorta fondos o directamente no se los concede. El acuerdo Unión Europea-Mercosur, que se cerró pero aún no está vigente, libera el 99 por ciento del comercio entre ambas regiones y pone en marcha la mayor zona comercial del mundo: unidos, los dos bloques representan alrededor del 25 por ciento del PBI mundial y el 35 por ciento del comercio global. Pero los agricultores y ganaderos españoles no ven con buenos ojos que se eliminen las barreras y los aranceles que afectan a los productos como las verduras, las frutas, el aceite, el pescado, el vino y los alimentos procesados. Tampoco que se amplíen las cuotas de ingreso desde el Mercosur hacia Europa para la carne vacuna, la aviar, el maíz y el etanol. A ellos (los agricultores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) les cuestan la mitad poner en marcha sus cultivos porque no tienen los mismos requisitos -lamentaba Chema, que cosecha cereales en 300 hectáreas-. Tenemos muchas más trabas que ellos. El tractorazo en Madrid convocó, según los organizadores, a unos 8.000 agricultores y ganaderos que, para la Delegación del gobierno, fueron 2.500. Madrid paralizada La protesta alteró la cotidianidad de un miércoles, cortó calles y paralizó el centro de la capital durante casi todo el día. Los manifestantes llegaron desde distintas regiones de España con más de 350 tractores para quejarse en la puerta del Ministerio de Agricultura, en la ronda de Atocha, frente a la principal estación de trenes de Madrid. El corte del Paseo del Prado provocó una postal inusual: cientos de viajeros apurando sus valijas por el asfalto para llegar a tiempo a tomar un tren. Nuestros políticos nos están engañando, decía el coordinador de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos, Luis Cortés, ante los micrófonos de la prensa nacional e internacional que siguió la marcha. A unos metros de Cortés, otro agricultor se lamentaba: Lo que están haciendo con nosotros no es nada justo. Qué implica el acuerdo El acuerdo se firmó finalmente a mediados de enero, en Paraguay. Sin embargo, aún no entró en vigencia. Cuatro días después de su firma formal, el Parlamento Europeo frenó su aprobación definitiva. Mientras entre los 27 países miembros de la Unión hay algunos, como España, que presionan para que el acuerdo despegue de una vez -luego de 26 años de gestiones- y minimizar así la dependencia de otros mercados, como el estadounidense, países como Francia o Italia presentaron reparos hasta último momento. Los argumentos de Pedro Sánchez Este miércoles, mientras más de 350 tractores circulaban a los bocinazos a metros de la sesión del Congreso en la que el presidente Pedro Sánchez rendía cuentas sobre la gestión del accidente de trenes en Andalucía del mes pasado, el jefe del gobierno se dirigió desde el Parlamento a los manifestantes: Trasladar a los agricultores que somos muy conscientes de las dudas y preocupaciones que puedan tener", dijo. "Para ello, el Parlamento Europeo aprobó unas salvaguardas agrícolas que van a permitir a la Unión Europea suspender la entrada de productos, si se considera que pueden dañar a nuestros agricultores. La Comisión Europea ha previsto mecanismos de compensación a los agricultores", remarcó el jefe de gobierno. Y agregó: Creo que el reto que tiene la Unión Europea es profundizar en su mercado interior y, frente a una administración, la americana, que lo que hace es romper acuerdos comerciales, pues crear acuerdos comerciales con otros países del mundo. Es una extraordinaria noticia para Europa, y particularmente para España, el acuerdo. Más ganadores que perdedores Creemos que el acuerdo es muy equilibrado y positivo, dijo hace unos meses Juan Luis Gimeno, director general de Inteligencia Económica y Comercial del Ministerio de Economía, en un encuentro en Madrid en el que participó Clarín. Y, además, para que haya muchísimos más ganadores que perdedores, se han tomado medidas, salvaguardias, y se ha puesto una red de protección desde este punto de vista, agregó. En un comunicado fechado un día antes de la protesta de tractores, es decir, el 10 de febrero, el Parlamento Europeo aprobó medidas para evitar perjuicio a los agricultores europeos al aplicar el acuerdo comercial con Mercosur. La nueva normativa establece que la Comisión Europea deberá iniciar una investigación sobre la necesidad de medidas de protección si las importaciones de productos sensibles, como carne de ave, vacuno, huevos, cítricos y azúcar, aumentan un 5 por ciento sobre la media de tres años (frente al 10 por ciento anual propuesto inicialmente por la Comisión) y, al mismo tiempo, los precios de importación se sitúan un 5 por ciento por debajo del precio en la Unión Europea, postula el texto. Las salvaguardias garantizarán que el acuerdo UE-Mercosur vaya acompañado de un mecanismo de protección equilibrado y creíble para nuestro sector agrícola, dijo Gabriel Mato, eurodiputado español y ponente del Informe del Acuerdo de Asociación UE-Mercosur en la Comisión de Comercio Internacional del Parlamento Europeo. Sobre la firma Newsletter Clarín
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