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» Clarin
Fecha: 11/02/2026 07:13
Nueva York, Londres, Chicago, Berlín, Tokio, Boston o Sidney ya no son únicamente destinos turísticos. Desde hace un tiempo se transformaron en el sueño de los miles de aficionados al running, que han convertido un hobby en una moda y en una filosofía de vida. Las claves del boom son claras: una nueva generación de corredores que se suma al circuito y una presencia femenina que ya marca el pulso de estos eventos. Lograr conseguir un dorsal para alguno de los majors (los considerados mejores maratones del mundo) o para algunas de las carreras en las ciudades más icónicas del planeta se ha convertido en una verdadera hazaña. Antes, pagando el dorsal a tiempo, dentro del plazo de la inscripción, alcanzaba. Pero ahora, no. Muchas de las carreras incluyen un sorteo para su inscripción y muchas veces los precios no son nada accesibles. Un ejemplo es Nueva York, cuyo dorsal cuesta 738 dólares (625 euros). De todos modos y aun con esos precios, el dinero parece no ser un obstáculo para muchas personas que persiguen el sueño de correr por una de las ciudades más famosas del mundo. En 2025 más de 59.000 corredores tomaron parte de ese Maratón de Nueva York. Otras 50.000 lo hicieron en Londres, 60.000 en París, 54.000 en Berlín, casi 40.000 en Tokio, 45.000 en Chicago, 36.000 en Valencia, 33.000 en Sídney y 30.000 en Boston. Cifras que, año tras año, se van incrementando con gente que ansía recorrer la mítica distancia de 42.197 metros. Impacto económico en el destino El fenómeno del running es global y las cifras que maneja esta industria son apabullantes. Para la ciudad de Nueva York el impacto económico estimado de su maratón ronda los 427 millones de dólares, cifra que supera ampliamente los 300 millones de Chicago y Boston, también en Estados Unidos. Por detrás, los 100 de Londres, los 70 de Berlín, los 50 de Tokio o los 40 millones de euros de Valencia, que contó en su última edición con un 67% de extranjeros procedentes de 150 países. También en España, Sevilla cuenta para este 2026 por primera vez con más extranjeros (54%) que corredores nacionales, y en Madrid, en 2025, en su maratón englobado en las Zurich Rock 'n Roll Running Series, hubo un 27% de atletas foráneos y se generó un impacto económico de 70,8 millones de euros. "El perfil de corredor que viaja a estos maratones suelen ser parejas, en las que los dos corren, algo que antes no ocurría, y grupos de amigos, porque viajar en grupo se ha convertido en una actividad social", dijo Fran Chico, director de Sport Life Ibérica, organizador del Maratón de Sevilla y de los medios maratones de Málaga y Madrid. Chico, acostumbrado a llevar corredores a los principales maratones del mundo con Sportravel, reconoce que es difícil determinar el costo de un viaje ya que dependiendo de la carrera y sus connotaciones el precio puede variar mucho. "Ir a Nueva York (desde España) podemos decir que menos de 3.500 euros por persona es difícil. Más caro es Tokio, que por debajo de los 5.000 es difícil de conseguir", confiesa. Furor por correr El turismo de running centralizado alrededor de un evento se ha multiplicado en los últimos tres años. El crecimiento de su demanda es espectacular. El ejemplo es Londres, que superó en su última edición más de un millón de solicitudes para los 50.000 dorsales, o Sevilla, que ha agotado sus 17.000 dorsales y 30.000 personas se han quedado en lista de espera. "El boom de este tipo de turismo deportivo está asociado al fenómeno de correr y coincide que toda la sociedad está atraída ahora mismo por este deporte. Antes estaba centrado en gente entre los 30 y los 50 años y ahora, a partir de los veinte, es increíble el porcentaje de gente que corre maratones y medio maratones. Por arriba, a partir de los 55 años era difícil encontrar mucha gente. Ahora es al revés. A esa variable se une el auge de la participación femenina y tienes las dos claves. Hasta hace unos años el porcentaje de corredoras en un maratón era del 10% y en medio maratón del 15%. Ahora se acercan ambas distancias al 30%", apunta Fran Chico. Correr un maratón es una sensación especial. Eso lo saben todas las personas que cruzan un arco de meta tras recorrer 42 kilómetros. Detrás hay muchos meses de preparación que culminan en el día de la carrera. "El running está claramente de moda, y eso se nota muchísimo. El ambiente que se vive esos días en la ciudad es espectacular. No estuve nunca en una final de un Mundial o de la Champions, pero salvando las distancias, la sensación es parecida", dijo Israel Mediero que, a sus 45 años, ha corrido ya en Berlín, Londres y Chicago. Y agrega: "La ciudad entera gira en torno a la carrera. La mayoría de participantes son locales, sobre todo por cuotas de dorsales y facilidad de acceso, pero la cantidad de gente que viaja desde otros países únicamente para correr la prueba es impresionante. También llama mucho la atención el equilibrio entre hombres y mujeres, que es mucho mayor que en otras carreras, y la gran presencia de corredores asiáticos de todas las edades". Gran parte de las aspiraciones, o de las motivaciones de los corredores que se enfrentan a los majors, es tener la ansiada medalla de finisher. Entre tanto, para hacer frente a los maratones, ha surgido una competencia en Europa con los SuperHalfs, un reto de seis medios maratones por el continente en ciudades como Lisboa, Berlín, Valencia, Praga, Copenhague y Cardiff. Más accesibles en precio, pero que ya empiezan a tener dificultad para conseguir un dorsal. Lo que está claro es que correr está de moda, es una filosofía de vida y conseguir el dorsal para ponerse en la salida de un maratón ya constituye la primera carrera dentro de la propia experiencia de disfrutar de este deporte. Con información de EFE Newsletter Clarín
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