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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 11/02/2026 19:00
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, participó este miércoles de la movilización que distintos sectores del sindicalismo, el peronismo y la izquierda organizaron para rechazar la reforma laboral. Fue el único mandatario provincial opositor a la gestión de Javier Milei que llegó hasta las inmediaciones de la plaza del Congreso. Asistió junto con la columna de su espacio, el Movimiento al Futuro, en la que estuvieron presentes algunos intendentes y ministros provinciales. El grupo que marchó fue reducido. Del total de jefes comunales que integran el espacio solo se vio a Andrés Watson (Florencio Varela), Pablo Descalzo (Ituzaingó), Mario Secco (Ensenada) y Fabián Cagliardi (Berisso). El MDF se concentró en Hipólito Yrigoyen 1584, en la sede de Madres de Plaza de Mayo. Del otro lado de la plaza, en Montevideo y Rivadavia, se ubicó un sector de La Cámpora, la organización que lidera Máximo Kirchner. El acuerdo alcanzado el último fin de semana por la conducción del PJ bonaerense entre ambos sectores no se tradujo en la unificación de columnas para movilizar este miércoles. Estamos rodeados de una multitud que está haciendo lo que corresponde: manifestarse para expresar que están en juego los derechos de los trabajadores, afirmó Kicillof en una breve entrevista con Radio Con Vos. Como viene sosteniendo estos días, el gobernador profundizó su rechazo a la reforma: Es mentira que esta sea una ley que ayude a los trabajadores informales y a los que están en peores condiciones. Es el mismo proyecto de Martínez de Hoz: si se ponen en discusión las indemnizaciones, las horas extras y las vacaciones, es decir, todo lo que se fue construyendo a lo largo del tiempo, no va a mejorar la situación de ningún trabajador, sostuvo. Así, estableció un paralelo entre el proyecto actual y políticas históricas, subrayando que la eliminación de conquistas sociales no implicaría una mejora real para los sectores más vulnerables. Mientras tanto, en el recinto continuaba el debate y, en la zona de vallas frente al edificio del Congreso, se registraban incidentes entre las fuerzas de seguridad que participaron del operativo y grupos de izquierda. Al analizar las justificaciones del oficialismo, Kicillof cuestionó la premisa central del debate: Quienes promueven esta ley nos dicen que el problema de nuestro país es que es muy caro despedir trabajadores: deberían explicárselo a los 296 mil despedidos en los últimos dos años por responsabilidad de Javier Milei, señaló. También relacionó el crecimiento del desempleo con decisiones de política económica y no con la existencia o ausencia de regulaciones laborales: Los despidos, las suspensiones, la pérdida de empleo y del salario no están vinculados a las leyes laborales, sino a la política económica, afirmó. De acuerdo con su análisis, la evidencia y la experiencia, tanto internacional como la de nuestro país, demuestran que la legislación laboral no crea ni destruye empleo. De hecho, en el momento que más empleo se generó en la Argentina después de la crisis de 2001, con los gobiernos de Néstor y Cristina, el ciclo comenzó con doble indemnización y ningún empleador tuvo miedo de contratar, relató. Hay mucho engaño. Han dicho que si se aprueba la ley los trabajadores podrán hablar con sus patrones y ser libres de tomarse vacaciones cuando más lo deseen. Son unos estafadores: en una relación asimétrica, el que va a decidir es el empleador, que es quien tiene mayor poder, evaluó Kicillof. Además, dirigió su crítica a las consecuencias familiares: Vienen a desordenar la vida de muchas familias: los padres van a tener que trabajar mientras sus hijos estén de vacaciones. Kicillof integra el grupo de gobernadores que hicieron público su rechazo a la reforma laboral. Lo acompañan Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego) y Elías Suárez (Santiago del Estero). Pese a la estrategia desplegada junto con la CGT, el empuje opositor no se traslada al recinto, donde en la tarde de este miércoles el oficialismo contaba con los votos necesarios para aprobar el proyecto de reforma laboral en el Senado. Aún resta la sanción definitiva en la Cámara de Diputados.
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