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  • Mirá lo que me hacen decir: cuando el escenario cultural se usa para degradar la investidura presidencial - Diario Análisis Litoral

    Parana » Analisis Litoral

    Fecha: 09/02/2026 20:44

    Lo ocurrido durante la segunda noche de la Fiesta Nacional del Mate en Paraná no fue un hecho menor ni una simple anécdota de color en un show en vivo. Fue, más bien, una postal incómoda de cómo ciertos sectores de la política del pasado, hoy reciclados en gestos espontáneos, siguen confundiendo cultura popular con militancia burda, y libertad de expresión con falta total de respeto institucional. La locutora Sonia Fernández, desde el escenario principal del evento, leyó públicamente un insulto directo contra el presidente Javier Milei. No se trató de una crítica política, ni de una consigna ideológica, ni de una opinión argumentada. Fue un agravio explícito a la máxima investidura del país, pronunciado en un evento cultural, familiar y financiado con recursos públicos. El episodio no ocurrió en un acto partidario ni en una movilización política. Ocurrió en la Fiesta Nacional del Mate, uno de los encuentros más convocantes del litoral argentino, con entrada libre y gratuita, que reúne a familias, turistas, jóvenes y adultos de distintas miradas políticas. Allí, la conductora decidió consultar al público si debía leer el mensaje, ironizó sobre una posible censura y, finalmente, lo reprodujo ante los aplausos de un sector y los abucheos de otro. Ese detalle no es menor: no hubo una reacción unánime. Porque Paraná, como cualquier ciudad democrática, no piensa toda igual, aunque desde ciertos espacios del poder local se intente instalar lo contrario. Que algunos aplaudan no convierte el hecho en representativo; que otros abucheen demuestra que existe una ciudadanía plural, cansada de que eventos culturales sean usados como tribuna política de baja estofa. La frase posterior de la conductora Mirá las cosas que me hacen hacer. Mirá las cosas que me hacen decir terminó de desnudar la liviandad con la que se naturaliza el agravio institucional. Como si la responsabilidad se diluyera en el clima del show, como si nadie tuviera conciencia del lugar que ocupa un micrófono oficial y del peso simbólico de un escenario financiado por el Estado. No es un dato aislado. Viene en línea con lo ocurrido recientemente en otros festivales tradicionales del país, donde sectores ligados a la vieja política intentan recuperar protagonismo utilizando el desprecio, la burla o el insulto como herramienta. No hay propuesta, no hay autocrítica, no hay reflexión: solo oportunismo tardío de un modelo que perdió poder, pero no perdió malas prácticas. La Fiesta Nacional del Mate no es patrimonio de una ideología ni de una gestión municipal. Es un evento del pueblo entrerriano. Usarlo para agredir al Presidente guste o no, se lo vote o no es degradar el sentido de lo público y subestimar a una sociedad que merece debates políticos serios, no consignas gritadas al pasar. Defender la cultura no implica blindarla de opiniones, pero sí preservarla del uso faccioso y del insulto fácil. La crítica política es legítima; la falta de respeto institucional, no. Y mucho menos cuando se ejerce desde un escenario que debería unir, no dividir. Porque la democracia no se fortalece a los gritos ni con insultos coreados: se fortalece con respeto, memoria política y responsabilidad pública. Y eso, evidentemente, sigue siendo una materia pendiente para algunos. por Alejandro Monzon para Análisis Litoral

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