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  • River, con Marcelo Gallardo bajo la lupa: las decisiones fuertes del DT que, hasta ahora, no son acompañadas por resultados

    » La Nacion

    Fecha: 09/02/2026 18:08

    River, con Marcelo Gallardo bajo la lupa: las decisiones fuertes del DT que, hasta ahora, no son acompañadas por resultados Desde que volvió, probó con incorporaciones que hicieron ruido como la de Salas, planteos tácticos, elección de titulares y varios cambios, incluyendo el último corte para los históricos de Madrid, pero no puede despegar - 9 minutos de lectura' Cuando parece que encuentra el rumbo luego de un triunfo importante o una serie de presentaciones exitosas, el entusiasmo de River se derrumba como un castillo de arena. Cada vez que Marcelo Gallardo está a punto de hallar continuidad en el funcionamiento que pretende, un resultado adverso le propina un golpe a su equipo frágil, sin suficientes respuestas anímicas ni futbolísticas para remontar una derrota parcial que se convierte en definitiva. Pero en esta ocasión el revés fue diferente. No sólo por todo lo que representa el 1-4 en el estadio Monumental frente a Tigre, sino también porque implica un auténtico cimbronazo para la confianza de un grupo de jugadores que hasta entonces, más allá de la evidente falencia para que sus delanteros concretaran goles, había ofrecido señales auspiciosas, producto de la cosecha de siete puntos sobre nueve posibles y el arco invicto al cabo de cinco presentaciones durante 2026, incluyendo los dos amistosos de preparación en Uruguay. Mientras el técnico de River planifica el partido en La Paternal ante Argentinos Juniors, a disputarse el próximo jueves, desde las 21:30, la goleada sufrida el sábado pasado genera ineludiblemente la necesidad de revisar nuevamente distintos aspectos. Es que el Muñeco no logró que su propuesta pudiera consolidarse desde que regresó al club de Núñez, el lunes 5 de agosto de 2024. Tampoco consiguió un título que le permitiera fortalecerse a través de una posición exitosa que revalidara los laureles obtenidos en su primer ciclo, entre junio de 2014 y noviembre de 2022. A diferencia de su primera etapa, compuesta por siete conquistas internacionales y otras tantas en el plano doméstico, donde apenas pudo dar la vuelta olímpica en una liga, Gallardo no está preciso con la toma de decisiones. Sus equivocaciones se ven reflejadas en materia de incorporaciones, un aspecto que deja en evidencia el déficit por las inversiones realizadas, planteos tácticos, elección de titulares y los cambios, uno de sus puntos de mayor fortaleza en su periodo anterior al frente del plantel de River. La cronología indica que el primer partido del segundo ciclo de Gallardo fue un 1-1 contra Huracán en Núñez, el sábado 10 de agosto de 2024. Claudio Echeverri abrió la cuenta, pero Rodrigo Echeverría le dio la igualdad al Globo. El esquema elegido por el Muñeco, siempre flexible en cuanto a dibujos tácticos, fue un 4-2-3-1. Felipe Peña, que unos días después volvió a Lanús mediante una transferencia definitiva, y Rodrigo Aliendro integraron el eje, mientras que la siguiente línea estuvo compuesta por Pablo Solari, Franco Mastantuono y Echeverri, los responsables de abastecer a Adam Bareiro. No era el equipo ideal para ese momento, debido a que el foco estaba puesto en el duelo copero del miércoles 14 frente a Talleres, en Córdoba. Un cabezazo de Paulo Díaz le dio el triunfo por la mínima en el estadio Mario Alberto Kempes, donde el 4-3-2-1 fue la distribución inicial, siendo Matías Kranevitter el mediocampista central, acompañado por Santiago Simón y Aliendro como interiores, más los debuts auspiciosos de Fabricio Bustos y Germán Pezzella en la defensa. Siete días después, River logró una nueva victoria sobre Talleres para clasificarse a los cuartos de final de la Libertadores. La energía estaba renovada luego del desgaste sin vuelta atrás entre los jugadores y Martín Demichelis. Y como la final del certamen continental estaba prevista en el Monumental, daba la sensación de que los planetas estaban alineados en Núñez. Por eso se activó una especie de doble mercado de pases, donde terminó descartando a casi todos los refuerzos que había elegido Demichelis (el 19 de julio de 2024 River había presentado a Jeremías Ledesma, Adam Bareiro, Federico Gattoni, Franco Carboni y Felipe Peña Biafore) y terminó contratando otros: apenas regresó Gallardo sumó a Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Maximiliano Meza y Marcos Acuña. Fue un espejismo porque luego de eliminar a Colo Colo sin que sobrara nada, por un escueto 2-1 en el resultado global, el Millonario se llevó un cachetazo de Belo Horizonte. Allí Atlético Mineiro se impuso 3-0 y expuso la mala lectura táctico-estratégica de Gallardo, que no rediseñó a tiempo el 3-4-1-2 exitoso un mes antes frente a Boca, posibilitando que los atacantes locales jugaran mano a mano ante los tres zagueros visitantes. La revancha dejó un pálido empate sin goles y el fin de la ilusión de una remontada histórica tras una bienvenida de colección, repleta de pirotecnia durante varios minutos. Afuera de la competencia internacional, pero con algunas esperanzas de pelear por el título en la Liga Profesional, River hilvanó tres triunfos consecutivos. Gallardo había afianzado el 4-3-1-2 como esquema y alineaciones prácticamente calcadas entre una presentación y la siguiente. Las expectativas crecieron hasta que en Mendoza, donde el Muñeco contaba partidos oficiales por victorias, Sebastián Villa dejó en ridículo a la última línea para que Independiente Rivadavia le ganara 2-1 al Millonario. A cuatro fechas del cierre, el año estaba terminado, pero con el crédito intacto para el DT, quien había asegurado que se subió a un tren en marcha. El inicio de 2025 estuvo signado por más refuerzos para Gallardo. Desde nombres vigentes y probados en River como Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta y Sebastián Driussi hasta el regreso de Enzo Pérez, pasando por la apuesta del chileno Gonzalo Tapia, el retorno al país del paraguayo Matías Rojas y, en el epílogo del mercado de pases, el pase récord de Kevin Castaño, en 12.800.000 euros, proveniente del Krasnodar ruso. En su último año de gestión, Jorge Brito quería culminar la presidencia con la conquista de la Libertadores. Gallardo tomaba las riendas incluso apareciendo en las fotos de las firmas de los contratos y la presentación de los refuerzos, hasta ahí propiedad -en soledad- de los dirigentes. Desde su retorno, el fútbol de River nuevamente quedó bajo su órbita. Leonardo Ponzio perdió terreno y hoy pasó a trabajar con las divisiones inferiores, mientras que la injerencia de Enzo Francescoli, cara visible de la secretaría técnica, disminuyó. En cambio, Mariano Barnao se convirtió en el responsable de la gerencia en el deporte principal e incluso llevó adelante varias negociaciones con el aval del DT. Sin embargo, Gallardo nunca pudo consolidar un equipo que funcionara como tal durante un tiempo prolongado. Casi siempre navegó en la irregularidad, maquillada por un largo invicto repleto de empates (entre ellos el de la caída por penales frente a Talleres por la Supercopa Internacional en Asunción) y actuaciones generalmente flojas, pese a que entre abril y mayo hubo un crecimiento amparado en los goles de Driussi y las genialidades de Mastantuono ambos marcaron los tantos del 2-1 sobre Boca, exponentes del 4-3-3 que parecía darle el despegue tan esperado. Los 18 goles repartidos en cinco éxitos al hilo situaban a River como candidato a quedarse con el Torneo Apertura, pero Platense desde los doce pasos detuvo esa marcha en el Monumental. El sueño americano de hacer un buen papel en el Mundial de Clubes quedó trunco en la etapa de grupos. La baja de Driussi por un esguince, el desempeño pobre de Mastantuono, cuya partida a Real Madrid estaba acordada, y las suspensiones de Pérez y Castaño derivaron en un adiós ante Inter de Milán. Era la segunda derrota en el tiempo reglamentario para el River de Gallardo. Perseverante, el DT insistió con sus variantes en cuanto a nombres. Apostó por Santiago Lencina, solicitó la llegada de Maximiliano Salas hasta ganar por cansancio y River debió pagar la cláusula de 9 millones de euros. Pero fue un pase mediático porque Racing no tenía intenciones de desprenderse de una de sus figuras. Y previamente había prescindido de viejas debilidades como Manuel Lanzini, Simón, Kranevitter y Aliendro. Cuando los penales frente a Libertad y Unión parecían brindarle una inyección anímica tras un primer semestre sin éxito en ese ítem, Palmeiras se encargó de darle una bofetada a cualquier ilusión. Ganó los dos partidos de la serie correspondiente a los cuartos de final e inició la caída libre, compuesta por nueve derrotas en una docena de presentaciones, incluyendo la eliminación en las semis de la Copa Argentina ante Independiente Rivadavia y un traspié contra Central en Rosario, donde tres días antes la victoria sobre Racing amagaba con ofrecerle un panorama alentador. Aunque las dudas en torno a la continuidad de Gallardo flotaban en el aire, Stefano Di Carlo, electo el sábado 1° de noviembre, ratificó su palabra al renovarle el contrato por un año al DT, pese a que curiosamente nunca hubo foto oficial de la firma. Comprometido con su intención de optimizar los recursos, pero sin perder de vista la importancia de tener un plantel competitivo, el presidente de River le cumplió al Muñeco el deseo de contar con Aníbal Moreno, Fausto Vera y el uruguayo Matías Viña, además del ecuatoriano Kendry Páez, cuyo debut aún no tiene fecha exacta. Y también tomó una decisión fuerte con respecto a liberar a los héroes de Madrid, como Enzo Pérez, Ignacio Fernández, Milton Casco y Gonzalo Martínez. El afecto puede perdurar por siempre (como se vio en los regresos al Monumental de las últimas fechas de Nacho con Gimnasia y del Pity con Tigre), pero debieron buscarse otro club para seguir jugando. Los rendimientos positivos del comienzo de 2026 parecían depositar a River en el rol protagónico que demanda su historia, pero la goleada contra Tigre acentuó el pésimo presente para la localía del Monumental, donde hubo cinco derrotas en las últimas seis presentaciones. Te pegan una piña, listo. A levantarse, expresó Gallardo, en la conferencia de prensa que brindó el sábado a la noche. Consciente de que el 1-4 puso en fojas cero la situación de River con respecto a la confianza de los hinchas, quienes se manifestaron mediante silbidos e insultos hacia los jugadores, el DT más ganador del club necesita que su capacidad, avalada por los títulos del primer ciclo, quede plasmada en decisiones exitosas. De lo contrario, aunque cueste imaginarlo, su futuro al frente del plantel puede entrar en zona de riesgo. Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo. Otras noticias de Marcelo Gallardo Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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