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  • Hace mucho tiempo que somos ricos: la historia del trío de payasos que huyó de la España de Franco y conquistó América desde Cuba

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 08/02/2026 07:45

    Corrían tiempos de sangre y de tristeza en España cuando tres chicos, dos adolescentes y un niño, se presentaron en público sin imaginar que harían historia. Fue el 24 de abril de 1939 en el legendario Circo Price de Madrid. Apenas tres semanas antes, Francisco Franco había declarado la victoria de las tropas nacionales en la Guerra Civil. En el día de hoy, cautivo y desarmado el Ejército Rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos militares. La guerra ha terminado, había comunicado el generalísimo a todo el país en el parte de guerra firmado de puño y letra el 1° de abril de ese año. En ese clima de violenta posguerra, Gaby, Fofó y Emilín (que luego cambiaría su apodo por Miliki) Aragón Bermúdez se presentaron con los roles que el trío de payasos conservaría durante toda su trayectoria: Gaby como clown hablador y autoritario - y maestro de ceremonias, Alfonso "Fofó" como payaso augusto bromista y extravagante y Emilio Miliki en el rol de trombo o contra-augusto el tercero en discordia que desbarata las intenciones de los otros dos para ponerlos en ridículo -, un papel que asumió cuando era todavía un niño. Gaby, nacido el 8 de febrero de 1920, tenía 19 años, Fofó acababa de cumplir 16 y Miliki era un niño de solo diez. Los tres llevaban el circo en la sangre: el linaje circense de los Aragón se remontaba al siglo XIX, porque Gaby, Fofó y Miliki eran hijos y sobrinos de payasos. Su padre era Emilio Aragón Foureaux, más conocido como Emig. Sus tíos, José María y Teodoro Aragón Foureaux, también eran payasos, conocidos por los nombres artísticos de Pompoff y Thedy. Esos hermanos también conformaban un trío de características parecidas al que, años más tarde, consagraría a sus famosos descendientes. La tradición no acababa allí. Los primos de Gaby, Fofó y Miliki también eran payasos: uno de ellos, José Aragón Hipkins, era conocido como Nabucodonosorcito, y el otro, llamado Emilio como Miliki, utilizaba el nombre artístico de Zampabollos. Los abuelos tampoco eran ajenos al mundo del circo: Gabriel Aragón Gómez, conocido como el Gran Pepino, habían trabajado en distintos espectáculos circenses acompañado por su mujer, Virginia Foureaux, e incluso el tatarabuelo del trío, un ex militar francés llamado Jean Philippe Foureaux, había incursionado en ese tipo de espectáculos, pero no como payaso sino como domador de caballos. Para completar el cuadro, la hermana de los tres payasos casi niños era bailaora de flamenco y en aquellos primeros tiempos más de una vez se presentó con ellos. El debut fue un éxito de público y tuvo algunas buenas críticas en los diarios. Fueron pocas en realidad, porque hay muy pocos registros periodísticos de esos primeros años de Gaby, Fofó y Miliki y sus espectáculos. Esa España autoritaria y empobrecida de la posguerra civil no les resultó propicia y siete años después de su debut decidieron emigrar en busca de un mejor destino. Creyeron que sería por poco tiempo, pero demoraron 27 años en volver, cuando el régimen del dictador Franco ya agonizaba. Hacer la América Quizás conscientes de que no podrían ser profetas en su tierra, en 1946 se embarcaron tras otro sueño: hacer la América. La primera escala latinoamericana fue Cuba, donde se presentaron con un número en el que ya incluían instrumentos musicales, como el saxofón y el acordeón. Allí, en 1949 se presentaron por primera vez en televisión, con un programa semanal de corte circense que pronto fue exportado a otros países de habla hispana, como México, Argentina y Venezuela. El éxito en la tele habanera y la exportación de sus programas enlatados los proyectó internacionalmente de una manera que nunca habían imaginado. Muy pronto empezaron a recibir propuestas para presentarse en vivo en Puerto Rico y los Estados Unidos, aunque nunca abandonaron del todo a Cuba, donde hicieron siempre base y vivieron con sus familias hasta el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista. Durante años corrió la versión que al salir de Cuba dejaron allí una fortuna millonaria que quedó en manos de la Revolución triunfante. En una entrevista que mucho tiempo después le hizo la televisión española, Gaby reconoció que algo así había ocurrido. Es cierto, perdimos dinero, pero no tanto como dicen. De todos modos, nos recuperamos con creces. Hace mucho tiempo que somos ricos. No solo cobramos por los programas de TVE, sino que tenemos royalties de muchísimas otras producciones, repartidas por el mundo: libros, discos, películas, series de televisión, ropa de niños, muñecos... ¡hasta vitaminas con nuestros nombres! Y tenemos propiedades en España y Estados Unidos, explicó. No se fueron muy lejos. Entre 1965 y 1970 los tres payasos se radicaron en Puerto Rico, donde actuaron en un programa diario llamado El Show de las 5, que se convirtió en uno de los más vistos y recordados en la historia de la televisión boricua. Además, desde 1950 venían incursionando en el mundo del disco, con éxitos como Lo que tanto esperé, su primer éxito, Din don din don / el comelón, Gaby, Fofó y Miliki en el show de los 5 y Pinocho. Con el tiempo llegarían sus canciones más famosas, esas que todavía hoy se cantan, como La gallina Turuleca, Mi barba tiene tres pelos, Hola don Pepito, hola don José o Había una vez un circo. De Argentina a España La fama y la difusión de los discos los trajeron a Buenos Aires, donde desembarcaron en 1970. Su paso por la Argentina fue breve, pero aún hoy se lo recuerda. Debutaron en Canal 13, donde alcanzaron un éxito enorme entre la amplia oferta de programas infantiles de la época, con El Zapato roto, un espectáculo televisivo siempre al más puro estilo circense - que pronto cambió su nombre por El Show de Gaby, Fofó y Miliki. Allí debutó, sumándose a los tres integrantes históricos, Alfonso Aragón Sac, el hijo de Fofó, con el personaje de Fofito. El programa comenzaba siempre con la misma pregunta de tres palabras: ¿Cómo están ustedes? dirigida a los chicos que tenían la suerte de conseguir un lugar para ver el show en vivo, y que pronto se convirtió en un latiguillo que se repetía en jardines de infantes y cumpleaños, como si fuera un código entre los pibes, que inevitablemente contestaban con un estridente ¡Bieeeen!. El público argentino los adoptó de inmediato y si solo se quedaron en Buenos Aires dos años fue porque desde el otro lado del Atlántico les llegó una oferta que no pudieron rechazar: volver a España para triunfar también en su tierra. Fue un regreso con gloria, porque el éxito logrado en América latina los había convertido, aún en ausencia, en figuras conocidas y admiradas allá. La Televisión Española (TVE) los recibió con los brazos abiertos y su programa El Gran circo de TVE se convirtió en un éxito inmediato. También filmaron dos películas que batieron récords de público: Había una vez un circo, en 1972, y Los padrinos al año siguiente. Se dice que detrás de la oferta para que los tres payasos volvieran a España estuvo el mismísimo dictador Franco. La versión es incomprobable, pero en una entrevista realizada hace unos pocos años, el payaso Fofito, hijo de Fofó, contó una anécdota que tuvo como protagonistas a su padre y al que se hacía llamar el Generalísimo. Cuando al dictador le informaron que se había producido un incendio en los estudios de la Televisión Española, su primera reacción fue preguntar: ¿Le pasó algo a Fofó?. A quienes lo conocían no les extrañó la pregunta, porque era sabido que Franco era fanático de Los payasos de la tele y no se perdía una sola emisión. Un adiós sin Fofó El programa continuó siendo uno de los más vistos de la televisión española hasta 1983, cuando dejó de salir al aire. El trío original ya no existía, porque Fofó había fallecido en 1976 y su lugar fue ocupado por el hijo de Miliki, Emilio Aragón Álvarez, que adoptó el nombre artístico de Milikito. La muerte de Fofó fue un golpe enorme no solo para sus hermanos y compañeros sino también para el público infantil. El sábado siguiente al fallecimiento de Alfonso Aragón, el programa no comenzó como el tradicional ¿Cómo están ustedes?, sino que Gaby se dirigió con rostro serio a los chicos que colmaban el estudio: Hay una cosa muy importante que queremos deciros. Fofó está muy contento, está muy feliz. No está aquí con nosotros porque en el cielo hay muchos niños que lo esperaban y él, voluntariamente, se ha ido al cielo a cantar canciones a todos los niños que están en el cielo, pero está contento él y estamos contentos nosotros, les dijo. Apenas Gaby terminó de hablar, un sonriente Miliki rompió el momento de tensión con una sola frase: Queremos que estéis contentos todos los niños de España, así que vamos a comenzar el programa de hoy. El espíritu que había sido una de las razones del enorme éxito de la carrera de Gaby, Fofó y Miliki no tardó en desaparecer. Cuando murió Fofó ya nada fue igual, el trío empezó a desmembrarse. Le dimos entrada a los hijos en el grupo y Emilio Aragón, el hijo de Miliki, nos separó. No me alegró la idea, siempre existe el dolor cuando dos hermanos se distancian, pero aquí pesó el egoísmo de los hijos. Al principio la cosa funcionó bien pero un buen día Emilio padre, Miliki, me dijo que debíamos separarnos, que él tenía que dedicarse a sus hijos, contó Gaby en una entrevista. Sin Fofó, el grupo terminó de disolverse en 1985, después de realizar algunas giras por el país, y Gaby y Miliki siguieron sus carreras cada uno por su lado. Gabriel Aragón Bermúdez, el mayor de los hermanos, murió el 10 de enero de 1995 y Emilio Aragón Bermúdez, Miliki, el 18 de noviembre de 2012, a los 83 años.

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