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  • La fórmula Netflix que impone las mismas reglas para todas las películas de acción

    » La Nacion

    Fecha: 08/02/2026 01:03

    Las exigencias reveladas por Matt Damon se aplican a algunas de las producciones originales de la plataforma con más alto perfil - 10 minutos de lectura' El guante lo lanzó Matt Damon a mediados de enero. En uno de los tantos momentos de campaña promocional que los grandes estudios de Hollywood (en este caso Netflix) llevan adelante cada vez que están por estrenar alguna película de gran presupuesto y estrellas con poder de convocatoria global, el popular actor reconoció sin filtros que la preparación de este tipo de proyectos está sujeta y condicionada a ciertas reglas ajenas a la creatividad. En vez de ser original e ingenioso, hay que recurrir a la repetición de determinadas fórmulas porque, del otro lado, el público ya no es el mismo. Ahora nos plantean cosas como: ¿podemos tener una secuencia de acción en los primeros cinco minutos del film?, admitió Damon con una franqueza inusual. Y la realidad confirma, como veremos, ese argumento difícil de defender por quienes todavía tienen ganas de sorprenderse y no encontrarse una y otra vez siempre con lo mismo. Damon habló de estas cosas a propósito del estreno de El botín (The Rip), de Joe Carnahan, el lanzamiento más reciente del catálogo de películas de acción de Netflix que cuenta con los recursos, el atractivo y el potencial suficientes como para atraer a espectadores de todo el mundo al mismo tiempo a través del streaming. Desde la propia plataforma se informó que la película alcanzó en su debut nada menos que 46 millones de visualizaciones en todo el mundo y se convirtió en el contenido número 1 de toda la plataforma en 90 países de manera simultánea. Hasta no hace mucho tiempo era algo natural que una película de estas características tuviese como destino inicial en materia de estreno a los cines. ¿Cómo imaginar que un thriller con semejantes estrellas y un despliegue de producción tan considerable no pudiese ser visto por primera vez en pantalla grande? El paradigma cambió muy rápido: es imposible igualar los números de audiencia de Netflix por más amplios que sean los alcances de un lanzamiento en pantalla grande. Allí está la clave de la nueva configuración del entretenimiento globalizado y también de los cambios en el consumo que llevaron a Damon a hacer su inquietante planteo. A cambio de poner sobre la mesa todo el dinero que necesitan para hacer realidad su proyecto, Netflix les pide a Damon y Affleck, en este caso como productores, que El botín incluya una secuencia de acción en los primeros cinco minutos. Y no solo eso. En palabras de Damon, la justificación para semejante planteo es el deseo de encontrar el mejor antídoto para un espectador naturalmente predispuesto a dispersarse y hacer muchas otras cosas mientras se conecta vía streaming a una película. Queremos que los espectadores se queden dice Damon que le pide Netflix. Y no estaría mal si repitieran la trama de la película tres o cuatro veces en los diálogos porque la gente está usando el teléfono al mismo tiempo que la está viendo. Podríamos agregar que no solo es cuestión de dispersarse manteniendo la vista fija en el celular. Seguir la trama de El botín compite con unos cuantos estímulos alternativos. Un breve relevamiento realizado por LA NACION a través del mapa de estrenos de acción de más alto perfil con el sello original de Netflix corrobora ampliamente las afirmaciones de Damon. Desde 2019, por lo menos, hasta hoy esas producciones responden a la nueva normalidad impuesta por las grandes plataformas de streaming para este tipo de producciones. En ninguno de los casos consultados la primera gran escena de acción surge después de los primeros 10 minutos de metraje. Casi siempre aparece antes. El modo estándar para hacer una película de acción que nosotros aprendimos recordó Damon a mediados de enero en medio de estas confesiones sobre el nuevo modo de concebir el cine de acción desde el streaming suponía que tuvieras tres secuencias de gran despliegue distribuidas a lo largo del film. Una en el primer acto, otra en el segundo y otra en el tercero. En la última tenías que poner la mayor cantidad de dinero del presupuesto porque era el final de tu relato". Ahora las cosas son bien distintas. Una parte considerable de la carne que las plataformas ponen en el asador de sus proyectos de acción más recientes se cocina a fuego ultrarrápido en los primeros minutos de la trama. No sea cosa que el espectador ya de entrada se sienta irresistiblemente atraído a desviar la vista de la pantalla y salir a buscar en otros dispositivos (el celular, sobre todo) los estímulos que una trama como la de El botín no le estaría ofreciendo. En 2025, las estadísticas registran, en el caso de Netflix, un total de 125 largometrajes con el sello de película original. Hay de todo allí en materia de géneros, escalas de producción, narrativas e idiomas. Desde títulos adquiridos por la plataforma en los grandes festivales (de Sundance a Cannes), con la idea de controlar los derechos exclusivos de distribución y asegurarse de paso el estreno mundial, hasta aquellos títulos en los que aparece como responsable absoluto de la producción. En el caso de las películas de acción, la estrategia de Netflix no se limita a las producciones hechas en Hollywood y habladas en inglés que estamos acostumbrados a ver con un despliegue promocional considerable, gracias sobre todo a que están protagonizadas por algunas de las estrellas más grandes del mundo. Cada plan anual de estrenos puede incluir títulos de acción hechos en distintos países europeos, India, Turquía, Tailandia, Sudáfrica, Corea del Sur o Australia, destinados originalmente a cada uno de esos mercados locales. Algunos de ellos pueden (y logran) proyectar su atractivo al mercado global. Francia es un buen ejemplo en este sentido. En 2023, la película de acción Ladronas (Voleuses), una especie de versión gala de Los ángeles de Charlie protagonizada por Mélanie Laurent y Adéle Exarchopoulos, nos cuenta en los primeros minutos cómo dos de sus protagonistas escapan de una persecución con drones que podría costarles la vida. Un año antes llegó a la misma plataforma Incompatibles 2, secuela de la buddy movie del mismo título, con Omar Sy (Lupin) y Laurent Lafitte como dos policías de perfiles bien opuestos que se ven forzados a sumar fuerzas para enfrentarse a peligrosos criminales. La película directamente empieza con una fuerte pelea ambientada en el mundo de la lucha libre clandestina. Hay casos que llegan todavía más lejos. Interceptor, coproducción entre los Estados Unidos y Australia que se estrenó directamente en Netflix a mediados de 2022, explora con poca imaginación la posibilidad de un ataque ruso con misiles a la población civil estadounidense. Podríamos agradecer el hecho de que la primera escena de acción aparezca a los 10 minutos de iniciada la película, pero inmediatamente después alguien con uniforme militar y acento ruso advierte que hay 16 misiles manejados desde Moscú apuntando a 16 de las ciudades más pobladas del territorio norteamericano. Unos 15 minutos más tarde, vemos a la presidenta de los Estados Unidos recordándonos exactamente lo mismo desde una pantalla, mientras preside una reunión de emergencia. Queda claro que los responsables de Interceptor entendieron al pie de la letra el pedido de Netflix y también queda claro que la película tiene un público potencial dispuesto a dispersarse muy rápido. La anodina trama y la ausencia de nombres atractivos (la protagonista es la actriz madrileña Elsa Pataky) ayudan bastante. Más cerca en el tiempo pasan cosas parecidas con otros proyectos un poco más grandes y con caras mucho más familiares en el elenco protagónico. Es el caso de De vuelta a la acción (Back in Action), estrenada por Netflix en todo el mundo en enero de 2025. Allí, Cameron Diaz y Jamie Foxx interpretan a una pareja que dejó atrás un pasado dedicado al alto espionaje internacional para dedicarse a la vida familiar, pero en un momento se ven forzados a regresar a su vida anterior. De vuelta a la acción es un ejemplo de manual de todo lo que Matt Damon acaba de advertirnos. La primera escena de acción aterriza en pantalla en el minuto 4 y, como si esto fuera poco, aparece una segunda secuencia similar a los 8 minutos. Alrededor de los 20 minutos, el personaje interpretado por Cameron Diaz nos recuerda que ella y Foxx fueron (o son) espías. Eso es lo que hacemos, dice textualmente. Casi lo mismo volveremos a escuchar en boca de la actriz antes de que transcurra la primera hora de la película. El cine de acción, por lo visto, tiene espectadores cada vez con menos capacidad de memoria. Otros estrenos recientes de Netflix como La vieja guardia 2 (2025) y El sindicato (2024) incluyen escenas de acción que directamente ponen en marcha el relato. Esto pasa a los 2 y 4 minutos, respectivamente. En el caso de El sindicato, el método Netflix citado por Matt Damon se profundiza por la insistencia de los personajes centrales (personificados por Mark Wahlberg, Halle Berry y J. K. Simmons) en explicar las motivaciones de su acción y recordarnos varias veces lo que estaban haciendo minutos atrás. Hay más. Algunas de las películas de acción de Netflix con mayor despliegue de producción y de promoción de los últimos años replican este esquema casi mecánicamente. La primera secuencia de acción de El hombre gris (The Gray Man, 2022), con Ryan Gosling y Chris Evans, estalla a los 8 minutos. Y un registro parecido se aplica a la trama de Alerta roja (Red Notice, 2021) y 6 a la sombra (6 Underground, 2019), ambas protagonizadas por Ryan Reynolds, en el primer caso acompañado por Dwayne Johnson y Gal Gadot. A la actriz de origen israelí, protagonista de la flojísima Agente Stone (Heart of Stone, 2023), le toca encabezar otra muestra inequívoca de esta tendencia. No solo la primera escena de acción se produce antes de los 10 minutos. El personaje de Gadot recibe explicaciones y pases de factura a los 28 minutos por todo lo que hizo (y vimos en detalle) al principio de la película. Las incómodas revelaciones de Matt Damon pueden comprobarse, como se ve, haciendo un simple ejercicio retrospectivo. Pero también funcionan como un llamado de atención sobre lo que nos espera. De hecho, el ejemplo cunde y no solo se aplica desde Netflix. Un flamante estreno de Amazon Prime Video con producción original de la misma plataforma, Equipo demolición (The Wrecking Crew, 2026), comienza directamente, casi sin mediar palabras, con una frenética persecución por las calles de Honolulu. La película es muy entretenida y queda a la vista cierto esmero en la elaboración de la trama, además de contar a su favor con el carisma de Jason Momoa y Dave Bautista, dos de las figuras más convocantes (y convincentes) del cine de acción actual. El problema es que se nos recuerda a cada momento, por si caemos en la tentación de distraernos, que los dos protagonistas son medio hermanos y que esa es la razón del distanciamiento entre ambos. Como ya es casi un hecho que Equipo demolición tendrá una secuela, el método Netflix descrito por Damon podría extender su influencia a través de todo el ecosistema de Hollywood, sobre todo si pensamos que solo queda pendiente el aval de los organismos reguladores de los Estados Unidos para que la plataforma de la N roja haga oficial y definitiva la compra de los estudios Warner, anunciada a comienzos de diciembre pasado. ¿Quién lanzará el próximo guante? Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite

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