08/02/2026 12:59
08/02/2026 12:59
08/02/2026 12:59
08/02/2026 12:59
08/02/2026 12:59
08/02/2026 12:59
08/02/2026 12:59
08/02/2026 12:59
08/02/2026 12:59
08/02/2026 12:58
» Clarin
Fecha: 08/02/2026 08:04
Algunos se sorprenderán pero hubo noticias internacionales de mayor importancia esta semana que la película Melania. Me refiero a los archivos de Jeffrey Epstein. Nos dieron material no para un documental sino que para cien. Para mil. Los escándalos sexuales que tuvieron como eje al pedófilo más famoso de la historia son solo la punta del iceberg. Lo que hay debajo es una inmensa red de corrupción a través de la cual una alarmante proporción de los amos del universo no solo abusó de mujeres vulnerables sino que explotó a buena parte de la humanidad. Nunca, nunca más acertada la frase de Oscar Wilde: Todo en el mundo tiene que ver con el sexo, excepto el sexo. El sexo tiene que ver con el poder. El posible director de la futura serie de documentales (El poder sel sexo, ¿quizá?) ya lo tenemos. Brett Ratner, el mismo que dirigió Melania, que había sido exiliado de Hollywood por multiples acusaciones en su contra de -cómo no- abuso sexual y que la primera dama, generosa o ciega ella, recuperó. Ratner es uno de los personajes cuyos nombres aparecen en los archivos pero los hay de muchísimo mayor renombre. ¡Menudo elenco con el que contaría! La pregunta ya no es ¿quién está en las listas? sino ¿quién no está? El presidente Trump, su esposa y su hogar de Mar-a-Lago recurren 38.000 veces. Solo se ha revelado la mitad de lo que contienen los archivos, y se supone que lo que queda por salir dañará aún más reputaciones, pero de momento los que sabemos que están en la red del difunto Jeffrey Epstein, campeón mundial del amiguismo, incluyen a Bill Clinton, Bill Gates, Elon Musk, el ex-príncipe Andrés de Inglaterra, Woody Allen, Mick Jagger, Steve Bannon (el titán del movimiento MAGA), Larry Summers, ex economista jefe del Banco Mundial, Mohamed bin Salman, el mandamás de Arabia Saudí, y Vladímir Putin, que aparece 1.056 veces en los documentos. Podríamos concluir que nunca en la época moderna las condiciones fueron más idóneas para un asalto a la Bastilla del capitalismo mundial. Solo que, Wait! Esperen. ¿Quién ese señor viejo y barbudo que sale en una foto con Epstein en su jet privado¿ ¿El que le pidió ayuda para gestionar su patrimonio? ¿El que le dio consejos a Epstein para cómo lavar su nombre después de que un tribunal lo condenara por tráfico de menores? ¿Quién? Y, nada menos que el ídolo intelectual de la izquierda más pura, azote del capitalismo y del imperialismo yanqui, el profesor Noam Chomsky. No estamos diciendo que todos estos personajes participaron en las orgías que organizaba Epstein con chicas menores, o siquiera mayores, de edad. Hay una foto en los archivos de Epstein con el Papa Juan Pablo II. Nadie, creo, va a acusar al santo padre de haber pecado, con la complicidad de Epstein o sin ella, contra el voto de celibato. Lo tremendo es que la mayoría de los colosos de los políticos, o colosos de Silicon Valley o de Wall Street, o jeques árabes o celebrities que mantuvieron una relación de aparente beneficio mutuo con Epstein lo hicieron después de que saliera de la cárcel. La reacción indicada sería la de Tina Brown, una periodista que fue directora de la revista New Yorker. Al declinar una invitación a cenar en casa de Epstein con Woody Allen y el ex príncipe Andres, Brown exclamó: What the fuck is this? The paedophiles ball? ¿Qué mierda es esto? ¿El baile de los pedófilos? Lo que provoca más espanto de la saga Epstein es la explotación sexual de adolescentes. Solo hay que detenerse un momento y pensar en las hijas o sobrinas nietas que uno pueda tener para que se nos pongan los pelos de punta. Pero después vamos más allá, escarbamos y lo que descubrimos es un retrato a la vez frívolo y terrorífico del modus operandi de parte del establishment al mando de lo que llamamos el orden mundial. En la su oscura intimidad, lejos de los ojos de nosotros los plebeyos que trabajamos duro y pagamos nuestros impuestos, ellos cenan juntos, se escriben mensajitos secretos, intercambian favores, conspiran y se reparten la riqueza y los placeres lícitos y no lícitos de la Tierra. Los que siempre han mantenido, y sé que no son pocos en la Argentina, que la democracia es una farsa y la justicia es un espejismo se verán reivindicados. El cinismo de los que dicen que los políticos, los banqueros y los empresarios son todos unos chorros se vuelve más dificil de refutar. Los que mantuvimos cierta fe en las instituciones la veremos socavada. Nos verán como unos ingenuos. Pero yo, quizá porque vivo en Europa, seguiré siendo un ingenuo. Seguiré manteniendo la fe no solo en un mundo mejor, o menos peor, sino en la idea de mi héroe del siglo XX Albert Camus de que pese a todo (y él vivió en Francia bajo el nazismo) hay más cosas dignas de admirar en el ser humano que de despreciar. Llámenme raro, pero sigo creyendo que la mayoría de los políticos, banqueros y empresarios y los radicales de izquierdas no son criminales sino que gente decente con buenas intenciones. La tentación es grande pero no lincharía ni a Noam Chomsky ni a Bill Gates. Demostraron pésimo juicio y debilidad moral, pero nadie sabe los detalles de lo que hicieron con Epstein, salvo él, que se los llevó a la tumba. La esposa de Gates, Melinda French, lo divorció por lo que ella llamó esta semana la porquería de su relación con Epstein. Pero no hay pruebas de que Gates tuviera sexo con menores de edad. Sí sabemos, en cambio, y esto hay que ponerlo en la balanza, que ha donado miles de millones de dólares a favor de los más pobres para la erradicación de la malaria y otros errores de Dios. Trump y Putin: con Epstein al infierno, eso sí. El sistema de reparto de dinero y poder que revela los archivos, a denunciarlo sin cesar. En cuanto a individuos como Gates y Chomsky, un bochorno. Pero a la vez un poco, un poquito, de perdón. ¿O no? Sobre la firma Newsletter Clarín Newsletter Clarín
Ver noticia original