08/02/2026 10:59
08/02/2026 10:56
08/02/2026 10:56
08/02/2026 10:56
08/02/2026 10:56
08/02/2026 10:56
08/02/2026 10:56
08/02/2026 10:56
08/02/2026 10:55
08/02/2026 10:55
La Plata » El dia La Plata
Fecha: 08/02/2026 08:46
Sin viajes, sin oficinas y con horarios que se negocian todos los dÃas, el trabajo remoto reorganizó rutinas, vÃnculos y tiempos personales. Tres testimonios que cuentan qué se gana y qué se pierde cuando la oficina queda del otro lado de la pantalla El trabajo desde casa -o el famoso home office- dejó de ser una excepción. Acelerado por la pandemia y consolidado en los años posteriores, se volvió una modalidad estable para miles de trabajadores de distintos sectores. En esta nota, tres testimonios de vecinos de la Ciudad que algunos dÃas -o todos- trabajan desde el hogar. Redacción de contenidos, desarrollo de software, gestión de campañas publicitarias: tareas que antes exigÃan presencia fÃsica hoy se realizan desde livings, cocinas o rincones improvisados, con una computadora como único requisito indispensable. La promesa es conocida: menos tiempo perdido en traslados, mayor autonomÃa, horarios más flexibles y una mejor conciliación entre la vida laboral y personal. En la práctica, el panorama es más complejo. El trabajo remoto elimina el viaje, pero muchas veces también borra los lÃmites. La jornada no siempre empieza ni termina a una hora clara. El almuerzo se posterga, las pausas se negocian y el cierre del dÃa depende más de la voluntad que de una señal externa. Para quienes trabajan desde casa, la organización del tiempo se vuelve una responsabilidad individual. No hay fichadas ni timbres. Hay objetivos, entregas, mensajes que llegan por distintos canales y una disponibilidad constante que puede extender la jornada más allá de lo previsto. En ese esquema, aprender a cortar se vuelve tan importante como cumplir con el trabajo. También cambian los vÃnculos. La virtualidad agiliza procesos, pero empobrece el intercambio cotidiano. Los mates, las charlas informales y los lazos que se construyen en la oficina quedan reducidos a mensajes, mails o reuniones puntuales. Para algunos, eso no es un problema; para otros, es una de las principales pérdidas del trabajo remoto. El espacio fÃsico es otro factor clave. No todos cuentan con una oficina en casa. Muchos trabajan desde la mesa de la cocina, el living o un dormitorio compartido. Separar el trabajo del descanso se vuelve una tarea concreta, no simbólica. Cambiar de ambiente, salir a caminar o ir al gimnasio pasa a cumplir la función que antes tenÃa el viaje de vuelta a casa. Las siguientes historias muestran cómo se vive el home office desde adentro. Tres trabajadores de distintos rubros cuentan cómo organizan sus dÃas, qué valoran de esta modalidad y cuáles son sus lÃmites. No idealizan ni demonizan el trabajo remoto: describen una forma de trabajar que llegó para quedarse, con beneficios claros y costos que no siempre se ven, pero se sienten todos los dÃas. Gonzalo DÃaz gestiona campañas publicitarias para distintos clientes. Tiene un trabajo fijo en un estudio de marketing, donde se trabaja por objetivos, y además suma clientes propios. Aunque no tiene un horario impuesto, se organiza entre las nueve y las cinco. Lo hago para marcar un lÃmite entre el trabajo y la vida personal, explica. Trabaja home office desde hace casi dos años. Valora la flexibilidad que le da esta modalidad. Si tengo que ir a un turno médico o hacer un trámite, lo hago y después me reorganizo, dice. Intenta no pasar de ocho o nueve horas diarias. Su rutina es directa. Se levanta alrededor de las ocho y media, desayuna y prende la computadora. Generalmente trabaja en el living, aunque también tiene un escritorio en la habitación. Vive solo, pero está en pareja, y cuando su novia está en casa se organizan para compartir los espacios. Durante el dÃa corta para almorzar, hacer mandados o descansar, según la carga de trabajo. Cerca de las cuatro o cinco evalúa cómo viene la jornada. Si ya está todo encaminado, corto; si no, sigo un rato más, cuenta. En promedio termina alrededor de las cinco. Para Gonzalo, trabajar desde casa es una ventaja clara. No perdés tiempo en traslados y sos más productivo, resume. Reconoce que estar siempre en el mismo espacio puede resultar pesado, pero en su caso la comodidad pesa más. La principal diferencia con el trabajo presencial vuelve a ser el viaje. Ese tiempo, en el home office, lo aprovechás para tu vida personal, dice. Prefiere claramente esta modalidad, aunque no descarta un esquema hÃbrido con algún dÃa presencial para reunirse con el equipo y mantener el contacto. cuadro 1 Diario El DÃa de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El DÃa SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?
Ver noticia original