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  • Una médica dijo que no cocina para su hija y el debate volvió a exponer la desigualdad en las tareas de cuidado

    » TN

    Fecha: 08/02/2026 05:51

    Días atrás, una médica cordobesa se volvió viral por afirmar, sin pudor ni condicionamiento alguno, que no le cocinaba la comida a su hija: prefería pedir delivery para poder tener más tiempo disfrutando juntas. Rápidamente, las opiniones se multiplicaron, sobre todo la de aquellos que reprobaban su decisión. Sin embargo, esta declaración que levantó polvareda puso sobre la mesa varios aspectos de debate vinculados a la maternidad. Por ejemplo: ¿las críticas hubieran sido igual si el video era protagonizado por un papá?, ¿por qué el foco no se puso sobre las horas que las mujeres dedican a maternas en comparación con lo que lo hacen los hombres?, ¿llegamos a la igualdad en materia de crianza o el cuidado sigue recayendo sobre las integrantes femeninas de la familia? Leé también: Una mujer no le cocina a su hija y dice que no se siente culpable: Elijo jugar a ser una esclava doméstica La semana pasada mi hija más chica me acompañó a hacer compras: verdulería, carnicería, almacén. Todo nos llevó una hora entre esperar, elegir, pagar. Y cuando estábamos volviendo, me dijo: siempre tardás tanto para comprar. Creo que le cayó la ficha de lo que hay que invertir para poder comer todos los días, para tener la heladera surtida, dice Daniela, madre, pero también profesional que reparte sus tiempos entre las tareas de cuidado y estar atenta al celular por su trabajo. Claro está, ella no es la única. Su caso se repite en cada hogar de Argentina, y por eso cuando una mujer se anima a rebelarse frente a lo establecido culturalmente, las opiniones en contra y a favor se hacen escuchar, y es que nadie queda por fuera de esta discusión. El detalle es saber cuándo llegaremos a esa igualdad real. Dentro de los hogares, la sociedad fue atravesando cambios muy positivos en las últimas décadas. Según el INDEC, en tan solo 8 años (de 2013 a 2021), la participación de los varones en las tareas de cuidado creció 17 puntos (de un 58 % a un 75 %). Aun así, siguen concentradas mayormente en las mujeres: el 91,7 % de las mujeres realiza tareas domésticas y de cuidado y dedica 6,31 h en promedio por día, mientras que el 75,1 % de los varones realiza tareas domésticas y de cuidado y dedica la mitad de tiempo: 3,4 h diarias, detalla Flavia Gemignani, directora de Comunicación del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA). Y hay más: La cantidad de horas dedicadas es mayor en hogares donde hay cuidado de personas. El tiempo que dedican las mujeres en promedio por día al cuidado de personas en los hogares puede llegar hasta 8.59 horas diarias, suma Gemignani. A esto hay que agregar, según esta experta, que en Argentina el cuidado se encuentra altamente familiarizado. Casi la totalidad (98,6 %) de los hogares con población que necesita cuidado lo resuelve a través del trabajo no remunerado de una persona del propio hogar o de familiares que residen en otros hogares. Quienes pueden contratar servicios domésticos y de cuidado en el mercado (a través de su remuneración) representan a menos de 1 de cada 10 de los hogares que demandan cuidado (8,9 %). El Estado y la comunidad presentan una muy baja incidencia en la provisión de servicios de cuidado. Un día tras otro Para ser precisos, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de cuidado? A un amplio conjunto de actividades y relaciones que son fundamentales para la sostenibilidad de la vida: desde las actividades vinculadas a los quehaceres domésticos propiamente dichos, como la limpieza del hogar, la limpieza de la ropa, la preparación de los alimentos y la organización de las compras, hasta aquellas que suponen una asistencia directa a otra persona, como dar de comer, bañar, acompañar a consultas médicas, contener emocionalmente, entre otras, enumera Gemignani. Leé también: Fue mamá primeriza a los 50 años y su historia genera apoyos y críticas en redes: La edad no es lo principal Una parte importante del cuidado consiste en planificar, organizar, coordinar, gestionar. Este trabajo está más invisibilizado y es más difícil de cuantificar, pero demanda mucho tiempo y esfuerzo mental. Tal es así que las encuestas del uso del tiempo no logran captar el tiempo que dedicamos a pensar en todo lo que hay que hacer para gestionar y resolver los cuidados, y se trata más bien de una tarea continua, constante: acordarse cuándo toca ir al médico, recordar qué deben llevar los chicos a la escuela, coordinar que tal pase a buscar a tu hijo por la colonia, recordarle a tu pareja que tiene que ir al super y qué debe comprar, y un largo etcétera. Esa tarea la hacen sobre todo las mujeres y es en gran medida la diferencia principal entre varones y mujeres al momento de pensar hoy el cuidado del hogar y de la familia, cuenta la directora de ELA, definiendo la famosa carga mental. El punto es que este desbalance genera fricciones constantes en las parejas y las familias. El reparto de las tareas al interior del hogar es una fuente de estrés y de tensión. En un relevamiento que realizó ELA junto a Equimundo, pudimos ver que 6 de cada 10 personas con hijos dice que la manera en que divide las tareas de cuidado en la casa es una fuente de estrés. En la misma línea se encuentran datos del Departamento de Estadísticas de la Ciudad de Buenos Aires, que muestran que los tres principales asuntos de conflicto en las parejas de la ciudad se vinculan con la crianza de los hijos, el reparto de tareas en el hogar y el uso del tiempo, añade Gemignani. Lo que sucede es que muchas veces ese estrés de la carga mental es imposible de trasladar. Sí, mi marido va al supermercado, pero el listado de qué tiene que comprar lo hago yo, y se lo tengo que recordar. Y así con muchas otras tareas cotidianas, y también de las que salen de lo ordinario, como renovar el DNI de alguna de nuestras hijas. En esto entiendo a la médica, porque quisiera liberarme de pensar qué cocinar cada día, se anima a decir Daniela, dejando ver el cansancio interno que las mujeres cargan, y ya no quieren esconder. Un discurso en evolución Es útil traer también la perspectiva desde la historia y la economía política de la tecnología, como señala Helen Hester, que en 2024 publicó el libro Después del trabajo (Caja Negra), junto con Nick Srnicek, en el que trazan una historia interesante: según ellos, finalmente la tecnología no nos hizo ahorrar tanto tiempo en las tareas domésticas, entre otras cosas, porque también subieron los estándares de higiene y limpieza. Pero además, la tecnología aplicada a los cuidados algo que incluye las tareas domésticas quedó detenida en aspiradoras robots y microondas y no evolucionó mucho más como para seguir reduciendo el tiempo que le dedicamos, relata Natali Schejtman, periodista y profesora del Departamento de Estudios Históricos y Sociales de la Universidad Torcuato Di Tella. Leé también: Por qué nadie habla del lado B de la maternidad: estrés, exigencia y el derecho a sentirse agotada Y agrega: Mi generación se crió viendo cómo Mary Poppins ordenaba un cuarto con un chasquido de dedos o Robotina de los Supersónicos llevaba a cabo automáticamente las tareas del hogar como un electrodoméstico humanizado. Pero la verdad es que esas tareas siguen siendo mayormente realizadas por mujeres, en general con salarios bajos o de manera no remunerada. Según los autores, este mismo costo bajo hace que haya poco incentivo para invertir en tecnologías que sigan ahorrando el tiempo del trabajo en el hogar. Trabajo y más trabajo Como señala Eleonor Faur, el ingreso masivo de la mujer al mercado laboral hizo que estas, a quienes todos suponían en el hogar, ya no tuvieran esa disponibilidad material, pero por mucho tiempo la redistribución de tareas que sobrevino que de todos modos, generalmente, recaía en ellas quedó como un tema invisible, del que se tenían que ocupar las familias y no la política pública. Cuidar a otras personas es una actividad absolutamente central y prioritaria en la organización de cualquier sociedad. Esta cuestión es retomada por la psicóloga Beatriz Goldberg en su libro No le tengo envidia a los hombres Dr. Freud, donde analiza cómo la incorporación al mundo laboral de la mujer la sobrecargó de tareas. La mujer está en múltiples tareas; hay que estar en la misa y en la procesión. Y a pesar de que se organiza, o que cuenta con maridos que también se encargan de los hijos y la casa, mucho recae sobre ellas, dice Goldberg. Creo que la mujer hoy está postergando la maternidad; siente que no pueden con todo. Se puede negociar con la pareja y con uno mismo tener una etapa más part time. Incluso, muchas que son madres más grandes ya adelantaron parte de su carrera profesional. Hoy hay mucho híbrido, que facilita el trabajar y cuidar; siempre depende de cada persona, de cómo uno los sienta, asegura la psicóloga, que deja una mirada esperanzadora: Se puede no resignar, si uno sabe organizar e ir adaptando el trabajo a las etapas de los hijos.

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