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  • Un gigante de hierro oxidado: los 120 años del faro más alto del país y un reclamo urgente para que no se caiga

    » Clarin

    Fecha: 08/02/2026 07:46

    El pueblo que yo quiero, se llama Monte Hermoso, con el mar a tus pies y un faro grandioso Rimaba en sus cantos Natalia di Martino durante su paso por el jardín y luego en la escuela. "Y a mí qué me importa, yo tengo un faro", era el haz bajo la manga tajante que la montehermoseña usaba como defensa a las peleas de salón con sus compañeros de la ciudad vecina. Fue su primo Luciano, un año mayor que ella, el primero que se atrevió a cuestionar la carta maestra que jugaba la hija de Vicente di Martino, reconocido precursor y director del Museo de Ciencias Naturales de Monte Hermoso. "El faro no es tuyo, si no, ¿por qué se llama Faro Recalada a Bahía Blanca?", le dijo. Natalia tenía siete cuando se preguntó por qué el faro que estaba en su pueblo llevaba el nombre de la ciudad de al lado. Las respuesta se encontraban en las necesidades de la época: el modelo agroexportador, la extensión de líneas férreas y el aumento del tráfico marítimo por la llegada de buques. El proceso de inmigración fue otro motivo para la puesta a punto de los puertos de Buenos Aires, Rosario y Bahía Blanca. La localidad balnearia, que tiene 9.000 habitantes, era en aquel entonces un accidente geográfico. Bahía Blanca, con su puerto militar y comercial, un objetivo económico y estratégico. Natalia recuerda el enojo que sintió en aquel entonces: Me fui derechito a pedirle una explicación a mí papá ante semejante atropello. Todavía ve dibujada la sonrisa molesta y socarrona que le devolvió a su planteo. "Para hablar del faro tenés que pensar en grande. El faro no es de Bahía, ni de Monte, es de toda la región y de todos los argentinos, ya que es el más importante y más alto de todo el litoral marítimo, retrucó él. Vicente tenía razón al resaltar su valor patrimonial. El Faro Recalada a Bahía Blanca está declarado Monumento Histórico Nacional e integra el Sistema de Faros Centenarios de Argentina por la Ley Nº 26.650. Además, fue el primer faro del país en recibir el Emblema Azul, en cumplimiento de la Convención de La Haya de 1954 para la protección de bienes culturales en caso de conflicto armado. El faro se encuentra, a su vez, bajo la administración del Servicio de Hidrografía Naval (SHN) de Argentina, que es el organismo encargado de crear y mantener este tipo de estructuras, balizas y otras ayudas a la navegación. Natalia cuenta, al menos hasta 2010, se podía ingresar al faro y subir hasta la cúpula, su atractivo principal. Sin embargo, desde hace años que esa actividad ya no fue permitida las autoridades por cuestiones de seguridad. Ante esta situación, los vecinos y vecinas iniciaron una campaña rescatar a este gigante de acero del olvido que nació a partir de una publicación en Huellas, una cuenta de Facebook que usa como blog. El posteo, publicado el 27 de diciembre pasado, llamó la atención no solo de los residentes locales sino también de los turistas que alguna vez eligieron la zona de Monte Hermoso para veranear y comenzaron a repasar distintas anécdotas. La interacción fue tal, que Natalia abrió una página de Facebook para juntar firmas por el faro. No tenía mucha idea cómo hacerlo, busqué en Internet y la armé, cuenta a este medio. "Se necesita una puesta en valor urgente", "por favor hagan algo" y "se va a caer", son algunas de los mensajes que más se reiteran en Huellas. En esa página, y de manera informal, un vecino aprovechó para hacer un pedido directo al intendente de la localidad: Haga los contactos con nuestro gobernador para tal causa. Y bueno si la Nación no da fe... deberemos ver la forma legal de expresión, comenta. En diálogo con Clarín, el intendente de la localidad balnearia, Hernán Arranz, explicó que entre 2019 y 2020 se inició un expediente conjuntamente con la Armada. El comienzo de su gestión en 2023 coincidió con la renovación de la cartera de Defensa. Entonces, entabló contacto con el Comodoro de Marina y Jefe del Servicio de Hidrografía, Hernán Montero. Llamé a su superior quien me pasó directamente con instrucciones de avanzar, dice. El 20 de agosto de 2024 el Municipio de Monte Hermoso cubrió los gastos para el traslado y la estadía de un equipo del SHN para relevar las condiciones de la obra, con la idea de incluir una partida en el Presupuesto 2025. Los ingenieros encontraron al faro fuera de peligro, aunque sí reconocieron la necesidad de renovar por completo algunas piezas. Clarín no pudo acceder a la copia del expediente generado. Por su parte, Marcelo Alvarez Capdevilla, vecino de Pehuén Có, comenzó en 2001 una campaña para preservar la Farola Monte Hermoso, el primer faro terrestre del litoral atlántico argentino inaugurado en febrero de 1881 y que terminó siendo derrumbado por el viento en 2002. Yo ya intenté salvar un faro, y no pude. Con el Recalada va a pasar lo mismo, se resigna. Me preocupa mucho el Faro Recalada empezaba una carta que mandó al correo de lectores de La Nación, en 2024. Por favor, no dejen que caiga abatido entre los médanos, pedía. La publicación de la carta coincidió con la visita de Hidrografía al faro. Los faros centenarios están protegidos por leyes, la gente que está encargada de hacer cumplir esas leyes, no las cumple, comenta Marcelo. El 1 de enero pasado el faro cumplió 120 años y Natalia organizó "un abrazo solidario" para reclamar por la situación de abandono de esta valiosa pieza patrimonial. Daiana Farrer, la nadadora en aguas abiertas y heladas del pueblo, fue otra vecina consternada que convocó a un segundo abrazo, el viernes 9 de enero. Y ahora quieren organizar una tercera actividad que se aun más convocante y visibilizar el reclamo. De acuerdo a los vecinos, la última restauración que se le realizó al faro más alto de Argentina -y el segundo de Sudamérica detrás del de Coquimbo- fue en 2005, cuando cumplió cien años. Por qué lleva el nombre del pueblo de al lado Las raíces del faro de Monte Hermoso están directamente relacionadas con las primeras experiencias de balizamiento en la ría de Bahía Blanca que datan de 1881. Durante la década anterior, el fin de la guerra de la Triple Alianza había dejado en evidencia las debilidades militares de Argentina. Y la costa era un desierto. La Ley de adquisición de armamentos navales de 1872 marcaba un antecedente de la importancia que empezaba a adquirir la cuestión marítima. Otro fue en 1877, cuando se sancionó la primera ley que encargó a la Armada la tarea de dar especial importancia al estudio de las costas. El tercero, en 1881, con Roca y la Comisión de Faros y Balizas. No fue fácil. El trabajo científico en el mar convivía con la urgencia cotidiana de la navegación real, las jornadas eran largas y lejos de los barcos principales. La primera y quizás la tarea más delicada, y a la vez de mayor complejidad, fue la determinación del lugar y la instalación del pontón faro, que sirviera como punto de recalada para los buques de entrada a Bahía Blanca, decía el Capitán de Navío Félix Dufourq en el diario La Pampa, en un extracto que conserva el Instituto Nacional Browniano. A su vez, el 6 de octubre de 1881 se encendió El Manuelita, el primer barco flotante de la costa sur argentina, a 11 millas de Monte Hermoso. La luz blanca se elevaba a 35 pies sobre el nivel del mar y podía ser vista desde 10 millas, informó Howard al ministro de Guerra y Marina en un telegrama recuperado por Cabral que conserva el Departamento de Estudios Históricos Navales. Duró apenas 11 días (aunque otros registros adjudican siete). La zona fue azotada por un temporal y para el 17 de octubre solo quedaron la cubierta superior y los palos intactos. Con los restos, el Ministro de Guerra del Presidente Roca dispuso que se construyera un faro en el accidente geográfico Monte Hermoso: la Farola Monte Hermoso, que funcionaba como una gran baliza y era operado por cuatro hombres de la tripulación del Bermejo. Durante las décadas siguientes, los estudios hidrográficos confirmaron lo que la experiencia ya había demostrado: la barra era móvil, los bancos de arena crecían y se fusionaban y la visibilidad desde mar abierto era insuficiente. La entrada a Bahía necesitaba un faro alto, fijo y visible desde gran distancia, emplazado en un punto dominante de la costa. La decisión técnica y política del faro flotante se abandonó definitivamente en 1899, cuando el presidente José Uriburu encomendó al ingeniero Luis Luiggi la construcción de una red de faros modernos, desde Monte Hermoso hasta el extremo sur del país. Se encargó las estructuras a la firma francesa Barbier, Bernard & Turenne, que trabajó en la edificación de la Torre Eiffel. La construcción del faro en 1904 fue una decisión consumada: sobre el médano y con columnas enterradas como pilotes, se construyó una base monumental. Fue puesto en servicio el 1 de enero de 1906, bajo el nombre de Faro Recalada a Bahía Blanca, por el sitio histórico en donde estaba la farola. Con sus 67 metros de altura, el faro advierte a los navegantes y emite señales a quienes están en tierra firme. Conecta el mar con la costa; conecta a las personas. ¿Habrá imaginado Natalia que, años después de discutir con sus compañeritos en el aula, tendría que salir a defenderlo? AA Sobre la firma Newsletter Clarín

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