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La Plata » El dia La Plata
Fecha: 08/02/2026 03:50
El sable corvo de José de San Martín no fue un arma cualquiera: su origen remite al mundo árabe o persa y se estima que fue forjado en el siglo XVIII en el Lejano Oriente. Con una hoja de acero de Damasco reconocida por su resistencia, filo y ligereza, empuñadura de ébano y vaina de cuero y bronce, el arma se distingue por su sobriedad. No tiene incrustaciones de oro ni piedras preciosas: su valor reside en la funcionalidad. San Martín lo adquirió de segunda mano en Londres a fines de 1811, durante los meses en que permaneció en Gran Bretaña tras dejar el ejército español. Vivía entonces en Westminster y mantenía contactos con círculos políticos, intelectuales y logias interesadas en los procesos emancipatorios americanos. El sable, de 95 centímetros y un kilo y medio de peso, sería desde entonces su arma personal. Cuando San Martín llegó a Buenos Aires en marzo de 1812, era un teniente coronel prácticamente desconocido. Su acento español, la ausencia de familia en la ciudad y la presencia de un arma poco común despertaron sospechas. Algunos lo creyeron espía. El sable corvo, inusual en América del Sur, reforzaba la imagen de un militar enigmático. Con ese sable participó en sus campañas libertadoras hacia Chile y Perú. Tras su encuentro con Simón Bolívar en Guayaquil, lo dejó en Mendoza bajo custodia de María Josefa Morales, viuda de Pascual Ruiz Huidobro, una figura rodeada de rumores y versiones contrapuestas sobre su vínculo con el Libertador. Años después, su hija y su yerno lo recuperaron durante un viaje a Buenos Aires. San Martín lo reclamaba como una extensión de su propia historia militar: era el arma que lo había acompañado en todas sus campañas. Durante sus últimos años en Boulogne-sur-Mer, Francia, San Martín colgó el sable en su habitación y rechazó múltiples intentos de compra por parte de coleccionistas. En 1844, impactado por la defensa de la soberanía rioplatense frente al bloqueo anglo-francés, incluyó en su testamento una cláusula explícita: legaba el sable a Juan Manuel de Rosas como reconocimiento político y personal. Tras la muerte del Libertador en 1850, el arma pasó a manos de Rosas, quien la conservó en el exilio en Southampton dentro de un cofre con una placa que reproducía la cláusula testamentaria. A su fallecimiento, el sable quedó en poder de su hija Manuela y su yerno, hasta que finalmente fue donado al Museo Histórico Nacional a fines del siglo XIX. El traslado del sable a la Argentina en 1897 no estuvo exento de tensiones políticas. Su asociación con la figura de Rosas generó resistencias entre sectores militares y dirigentes. Aun así, el arma fue recibida oficialmente y depositada en el Museo Histórico Nacional por decreto presidencial. Desde entonces se consolidó como una pieza central del patrimonio histórico argentino, junto con otros objetos vinculados a San Martín que habían sido donados por su familia. El siglo XX sumó un capítulo inesperado: el sable fue robado en 1963 y nuevamente en 1965 por grupos de la juventud peronista que buscaban llamar la atención política. Ambos episodios tuvieron una enorme repercusión pública y terminaron con la recuperación del arma. Tras esos hechos, fue colocado bajo estrictas medidas de seguridad en el Regimiento de Granaderos a Caballo. Décadas después, en 2015, volvió a ser trasladado al museo en un acto oficial que reforzó su condición de reliquia nacional. La historia del sable corvo combina datos verificables con mitos, pasiones políticas y gestos simbólicos. San Martín se enorgullecía de que nunca había sido desenvainado para oprimir pueblos, sino para liberarlos. Esa afirmación ayudó a convertirlo en algo más que un arma: un emblema moral. Su travesía desde una forja oriental hasta vitrinas blindadas, pasando por exilios, herencias y robos resume dos siglos de disputas sobre la memoria, la identidad y los héroes nacionales. El sable no es solo un objeto histórico: es una pieza viva del relato argentino. Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?
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