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  • Todos los martes de roda: veinte años de samba y fiesta popular en la Ciudad

    La Plata » El dia La Plata

    Fecha: 08/02/2026 03:49

    En las noches menos movidas de la semana, los Carinhosos logran que la tristeza sí tenga fin. Una cita singular, con acento brasileño, épica itinerante y fervor colectivo Francisco L. Lagomarsino Francisco L. Lagomarsino En el barrio tolosano de Villa Rivera, donde el pulso ferroviario palpita entre galpones y rieles centenarios, los martes tienen una liturgia propia. No es un dato menor en una ciudad todavía acostumbrada a que la ebullición cultural se concentre en los fines de semana: en este caso, la celebración ocurre cuando se habrá de trabajar o cursar al día siguiente, y el viernes parece lejano. En los Talleres de Tolosa, el predio de 52 hectáreas que alberga canchas de fútbol infantil, depósitos, oficinas de dependencias oficiales y hasta un cementerio de chatarra, las históricas estructuras levantadas por el ingeniero Otto Krause entre 1885 y 1887 vuelven a llenarse de vida cuando cae la noche y los primeros parches empiezan a marcar el ritmo. Junto a ellos suenan el cavaquinho, los panderos, las guitarras y los coros jubilosos que desde hace dos décadas animan una fiesta nómada y recurrente: la roda de samba de los Carinhosos. La orquesta platense -antes conocida como Carinhosos da Garrafa- convirtió los martes en un ritual urbano que desafía la lógica del ocio de los findes y propone otra forma de encuentro. Hoy, los Carinhosos ocupan periódicamente los galpones reacondicionados de 2 y 526 -con acceso por calle 3-, donde sostienen una tradición que atraviesa a músicos, bailarines y un público fiel que no deja de renovarse. El paisaje ferroviario funciona como escenario ideal para una celebración que combina folklore afroamericano, memoria popular y fiesta colectiva. La banda se forma en el año 2007. La primera presentación fue en el viejo Centro Cultural Olga Vázquez. Éramos un grupo de músicos contemporáneos, muchos platenses, algún uruguayo y ningún brasileño, recuerda Fernando Álvarez, miembro fundador y cavaquinista. El origen del proyecto no fue una moda, sino una inquietud compartida: traer a la escena local el formato de las rodas de samba de Río de Janeiro, tal como se viven en su contexto original. En La Plata se tocaba mucha música brasileña, mucha MPB, la bossa nova estaba muy fuerte, pero no esto, explica. Esto tiene la particularidad de tocarse en roda, alrededor de una mesa, con instrumentos propios del género que acá no existían... O por lo menos nosotros no los habíamos visto nunca. Ese desafío inicial implicó pesquisa, estudio y trabajo artesanal. No había internet como ahora. Hubo que investigar mucho de oreja, escuchar, fabricar instrumentos, armar el formato, cuenta Álvarez. Pero junto con la búsqueda musical convivía otro impulso igual de potente: la necesidad de correrse, al menos por un rato, de la solemnidad. Queríamos compartir con la gente un lugar de descontractura, de disfrute real Éramos músicos muy estudiosos, ya casi dedicados profesionalmente, y queríamos un lugar de descontractura, de disfrute real. Tener una mesa, una botella de cerveza arriba, improvisar, salirnos de nuestro rol de músicos serios, recuerda. Ese espíritu lúdico y colectivo fue el corazón del proyecto desde el inicio. También de allí surgió el nombre original del grupo, Carinhosos da Garrafa, traído por Pablo Giacosa, uno de los fundadores. Era una metáfora: la garrafa, la botella, como símbolo de camaradería, de humor, de alegría compartida. De salir del papel del músico de academia sin dejar de tocar bien, resume Álvarez. Giacosa, melómano, histriónico y fanático del samba, terminó encarnando ese espíritu irreverente que marcó a fuego la identidad del grupo. Ese clima de camaradería, juego y exceso creativo no estuvo exento de desbordes. Antes de que la roda se convirtiera en un ritual aceitado y multitudinario, los Carinhosos atravesaron todo tipo de situaciones propias de una banda que todavía estaba inventando su propio lenguaje... incluso fuera del escenario. Álvarez recuerda una de las más caóticas -y hoy celebradas- como síntesis perfecta de aquella etapa inicial. Habíamos construido nuestro propio backline, nuestros instrumentos, todo, porque no existían acá. Uno de esos instrumentos era el surdo, el tambor más grave de la percusión. La funda que mandamos a hacer era tan grande que casi entraba una persona, cuenta. La ocurrencia fue inmediata: cada músico que llegaba al lugar era enfundado dentro del estuche y manteado. La escena ocurrió en un bar ya desaparecido, La Vuelta. El lugar no tenía paredes internas: para separar la pista del improvisado camarín habían armado un tabique con cajones de cerveza llenos. Enfundamos al más hiperactivo de la banda. Se defendió tanto que volteó el muro entero. Se rompieron botellas por todos lados, explotaron las birras en el salón repleto, fue un mar de cerveza que llegó hasta la puerta, recuerda Álvarez entre risas. El final fue menos festivo: el show tuvo que suspenderse y la banda debió tocar varias veces más para pagar los litros y litros de cerveza destruidos. La anécdota, hoy convertida en leyenda, funciona como postal de una época marcada por la autogestión, el presente continuo y la convicción de que, aun en el caos, algo valioso estaba tomando forma. Con el paso del tiempo, los Carinhosos no solo consolidaron un estilo propio, sino que hicieron escuela. Dieron clases, fundaron espacios culturales, impulsaron talleres y acompañaron el surgimiento de nuevos proyectos. Entre 2007 y 2017 aparecieron ocho o diez bandas similares sólo en La Plata, señala Álvarez. Hubo un auge muy fuerte. Después el interés se diversificó, como pasa siempre. Hoy la juventud está más enfocada en otros géneros, el trap, el freestyle, la electrónica. Hay un núcleo duro de habitués, de 30 a 50 años, al que se suman de a poco los veinteañeros La banda atravesó esos altibajos sin desaparecer. Lo hizo renovándose. Actualmente la integran: además de Álvarez en mandolina y cavaquinho, Waldemar Fabialdo, Pablo Giacosa y Milena Salamanca (voces); Kahil Ferraris (armonía, guitarra y cavaquinho); Martín Ticli Messineo (guitarra de siete cuerdas); Andrés García (bajo); Alexis Braga, Juan Fabialdo y Ramiro Colonna (percusión), y Esteban Pitu Portnoy (batería). Quedamos la mitad de los fundadores, y la mitad se fue sumando con el tiempo. Pero somos una gran compañía, porque somos muy amigos, explica Álvarez. Esa red afectiva permite que el proyecto siga creciendo sin perder su esencia. Cuando hace falta, se suman los pioneros y somos una gran orquesta que sigue amando esto. El gran punto de inflexión llegó en 2013, cuando decidieron sostener un ciclo semanal, por fuera de la agenda tradicional. Dijimos: llevamos seis años, nos va bien, pensemos como productores. ¿Qué pasa si tocamos todos los martes?, recuerda Álvarez. Así nació El Rincón se pone cariñoso, un ciclo sin grandes pretensiones iniciales que terminó de consolidar el fenómeno, en El Rincón de Los Amigos. Ese click nos llevó a otro nivel: contrato con Sony, disco, más visibilidad, más trabajo. Hoy la banda es un laburo para todos, imaginate que empezamos en La Mulata, nos hacíamos sonido nosotros mismos mientras tocábamos, y ahora hay seis técnicos por ahí que laburan con nosotros, reconoce Álvarez, aunque aclara que algo esencial permanece intacto: Lo disfrutamos mucho porque somos nuestros propios productores. Estamos más organizados, pero sigue estando ese espíritu del principio La música brasileña entra por los oídos y por los pies, por la cintura y las caderas; transporta a un imaginario siempre deseable de playas, relax y joie de vivre. Un poco así, con naturalidad, paso a paso y de boca en boca, los Carinhosos fueron asentándose, sede tras sede, como reyes de la entresemana, un cetro del que no piensan abdicar por el momento. Su repertorio funciona como un mapa de ese recorrido. Conviven clásicos del samba con composiciones propias y relecturas inesperadas. Hay un tema que nos identificó muchísimo: Zé do Caroço, de Leci Brandão, que cuenta la historia de un militante de favela. Lo tocamos en la primera roda y sigue estando, dice Álvarez. Otros se volvieron infaltables por la complicidad con el público, como Camará, con su coreografía creada por los cantantes, o por su carga emotiva, como Eres lo mejor de mí, de Marina Di Bastiano. En el medio, versiones de Spinetta, Pappo, Divididos, Bob Marley o incluso Cazzu, atravesadas por una mirada amplia: Nosotros somos latinoamericanistas. Brasil es una nación más de esa patria grande musical. La popularidad del ciclo se refleja también en los crossovers. El martes pasado, Daniel Agostini paseó su estampa de ícono cumbiero por los talleres tolosanos; antes lo hicieron Mala Fama, Tambó Tambó, Los del Fuego y Yerba Brava. En agenda aparecen Los Charros, Caracol a Contramano y Dancing Mood. La roda como espacio hospitalario, donde los géneros dialogan y el público se mezcla sin prejuicios. El público se parece un poco a nosotros, admite uno de los músicos. Hay un núcleo duro de habitués, heterogéneo en edades, géneros y procedencias, que ronda los 30 a 50 años, al que se suman de a poco los veinteañeros. Y en torno a ese centro gravitan multitudes aún más variopintas, convidadas al espíritu de la noche, dispuestas a cenar, beber, danzar y compartir el magnetismo que circula, en ocasiones, hasta las cinco de la mañana, al filo del amanecer estival. A veinte años de los primeros repiques, los Carinhosos sostienen algo poco frecuente: una convocatoria que no depende de la nostalgia ni persigue la moda. En ese presente continuo, la roda de los martes sigue funcionando con una oferta simple y eficaz: música en vivo, cercanía y comunidad. Aun cuando al día siguiente hay que trabajar y el viernes todavía queda lejos. Ídolos de la cumbia, murgas y cuerdas de candombe se suman como invitados a las fiestas de cada martes correrse de la solemnidad, una de las premisas de los carinhosos Diario El Día de La Plata, fundado el 2 de Marzo de 1884. © 2026 El Día SA - Todos los derechos reservados. Bienvenido Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com Bienvenido DATOS PERSONALES Ante cualquier inconveniente durante el inicio de sesión, por favor escribanos a sistemas@eldia.com ¿Querés recibir notificaciones de alertas?

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