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» TN
Fecha: 07/02/2026 05:47
Terminas una intensa sesión de entrenamiento o un día agotador de trabajo. El cuerpo, lleno de tensión y fatiga pide a gritos un alivio inmediato. La crioterapia, ese tratamiento que implica exponerse al frío extremo, se volvió una opción popular tanto entre deportistas como entre personas que buscan un bienestar físico y mental integral. Aunque su uso en la medicina deportiva es conocido desde hace tiempo, hoy es cada vez más común encontrarla fuera de los gimnasios y en centros de bienestar dedicados a la recuperación. Su fuerte es que el frío, más allá de su uso tradicional, se instaló como una herramienta terapéutica en diversos espacios. Con opciones que van desde la inmersión en agua fría hasta las cámaras criogénicas, la crioterapia ofrece una forma rápida y efectiva de mejorar la circulación, aliviar dolores musculares y hasta levantar el ánimo. En un mundo donde la eficiencia y el autocuidado se buscan al máximo, esta terapia se presenta como una solución moderna que promete resultados visibles en poco tiempo. Leé también: Para qué sirve el Reiki ¿Qué es la crioterapia y cómo afecta al cuerpo? El frío, históricamente asociado al alivio inmediato del dolor, dejó de ser solo un recurso casero para convertirse en una práctica terapéutica cada vez más extendida. Desde una bolsa de hielo hasta tratamientos específicos en centros especializados, la crioterapia ganó protagonismo como una herramienta utilizada tanto en el ámbito deportivo como en el cuidado general del cuerpo. Su aplicación, lejos de ser improvisada, responde a efectos fisiológicos concretos que explican por qué el frío puede convertirse en un aliado para la recuperación y el bienestar. Según explica Fernando DAbundo, especialista en kinesiología deportiva, la crioterapia local se utiliza a través de diferentes modalidades como compresas de hielo, criomasajes y baños de inmersión. Consiste en la aplicación de frío, que activa la circulación sanguínea y mejora la oxigenación de los músculos y los órganos, detalla al respecto. El frío provoca una vasoconstricción, reduciendo temporalmente el flujo sanguíneo y, una vez concluido el tratamiento, la vasodilatación permite un aumento de la circulación, favoreciendo la regeneración de los tejidos y el alivio del dolor muscular. Para muchos, estos efectos no son solo beneficiosos para los deportistas, sino también para aquellos que buscan aliviar el estrés físico o mental asociado con el calor. Beneficios y evidencias científicas Lejos de tratarse solo de una sensación pasajera de alivio, la exposición controlada al frío comenzó a ser observada con mayor atención por la comunidad científica. Distintos estudios buscaron medir qué ocurre realmente en el cuerpo después de una sesión de crioterapia y cuáles de sus beneficios pueden sostenerse con evidencia. Uno de los análisis más citados fue realizado por la Universidad de South Australia, donde se evaluó el impacto de las inmersiones en agua fría sobre más de 3100 participantes. Los resultados mostraron una reducción de los niveles de estrés que puede mantenerse hasta 12 horas después de la práctica, además de una mejor percepción general de bienestar. Estos efectos resultan especialmente relevantes en contextos de altas temperaturas, jornadas extensas y esfuerzo físico sostenido. En esta línea, DAbundo especifica cómo estos efectos se traducen en un bienestar físico más generalizado: Lo que sucede con la crioterapia es que el frío actúa directamente sobre los músculos y los tejidos. Al reducir la inflamación y el dolor, no solo mejora la recuperación, sino también la percepción general de bienestar, incluso en personas que no practican deporte de forma intensiva. Leé también: Mito o realidad: ¿las barritas de azufre sirven para tratar contracturas musculares? En cuanto a la recuperación muscular, resalta que la crioterapia ayuda a acelerar los procesos que siguen a un esfuerzo físico, aliviando la rigidez y mejorando la oxigenación de los músculos. Aunque se asocia principalmente con los deportistas, cualquier persona que se someta a largos períodos de estrés físico, como quienes trabajan muchas horas en oficina o están expuestos al calor extremo, también puede obtener sus beneficios, agrega. Ese mismo objetivo de recuperación y rendimiento explica por qué la técnica ganó protagonismo entre figuras del deporte de élite y el mundo del espectáculo. Atletas como Usain Bolt, LeBron James, Michael Phelps y Floyd Mayweather incorporaron la crioterapia a sus rutinas habituales, mientras que futbolistas de alto nivel la utilizan como parte de sus protocolos de descarga muscular tras entrenamientos y competencias exigentes. En el plano del entretenimiento, celebridades como Paris Hilton incluso cuentan con cámaras criogénicas en sus propias residencias y hablan públicamente de su uso para cuidar la piel, recuperar energía y mantenerse activas frente al ritmo intenso de la exposición mediática. Además de estos efectos inmediatos, el impacto en el bienestar mental es notable. Algunas investigaciones sugieren que la crioterapia mejora el ánimo en personas que padecen cuadros de estrés o ansiedad, ya que la exposición al frío provoca una respuesta adaptativa en el cuerpo, liberando endorfinas y creando una sensación de alivio y energía renovada, explica el kinesiólogo. Este tipo de terapia no solo promueve la recuperación muscular, sino que también ofrece un impulso emocional, algo esencial en un contexto de alta demanda física o mental. Riesgos y precauciones Aunque la crioterapia tiene muchos beneficios, es fundamental saber cuándo y cómo aplicar el frío de manera segura. DAbundo enfatiza que la crioterapia no es para todos, y es importante tener cuidado con las condiciones de salud preexistentes. Entre las contraindicaciones absolutas, se encuentran enfermedades cardiovasculares, trastornos de circulación, hipertensión no controlada y problemas respiratorios, entre otros. El especialista también señala que las exposiciones prolongadas o las temperaturas extremadamente bajas pueden generar efectos adversos. Es clave que las personas reconozcan las señales de su cuerpo, como mareos, palpitaciones o dolor punzante, que podrían indicar que la crioterapia no es adecuada para esa persona en ese momento. A medida que la crioterapia se populariza más allá del ámbito deportivo, esta técnica de frío terapéutico se establece como un método eficaz para restaurar la energía y promover el bienestar físico y emocional. Las personas que enfrentan el calor, el estrés o la fatiga pueden encontrar en el frío controlado una forma efectiva de aliviar los efectos negativos del clima y la vida cotidiana. Leé también: Fangoterapia: los beneficios de aplicar barro en la piel En definitiva, es un remedio que ofrece un espacio para el bienestar profundo, y como señala el especialista, cuando se aplica correctamente, es una herramienta poderosa para recuperar el cuerpo y la mente. Pero, como cualquier tratamiento, es esencial conocer los límites y aplicarlo con responsabilidad.
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