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» Clarin
Fecha: 06/02/2026 07:27
El encuentro que habían estado esperando por más de un año estaba al fin por concretarse. Al edificio de la calle17, justo frente a la Casa Blanca, llegaron 9 funcionarios argentinos, sortearon los estrictos controles de seguridad e ingresaron a un salón VIP del primer piso donde los esperaban 10 estadounidenses. El escenario era austero, pero los detalles marcaban que era un día especial: unas cajitas de bombones con sello oficial de EE.UU. y, más allá, unos alfajores de maicena con forma de corazón, quizás anticipando el día de San Valentin, o como augurio de la alianza que estaba a punto de rubricarse. Por esa Oficina del United States Trade Representative (USTR), presidida por Jamieson Greer, habían desfilado múltiples compatriotas porque las negociaciones comerciales habían comenzado hace más de un año con el ex canciller Gerardo Werthein y sufrieron un volantazo cuando en abril de 2025 el presidente Donald Trump decidió lanzar la bomba de los aranceles recíprocos a todo el mundo. Entonces, Argentina ganó tiempo, dijo a Clarín una fuente que participó de las conversaciones. Hay que retrotraerse a diciembre del 24, cuando ganó Trump. Ahí el presidente Javier Milei dio la orden de firmar un acuerdo de libre comercio y Werthein había iniciado el camino. Pero a partir del Día de la Liberación el 2 de abril del año pasado, hubo un cambio de planes: había que negociar un acuerdo bilateral para intentar bajar el 10% de impuestos que Trump había agregado al país, más el 25 y hasta el 50% al acero y aluminio. Ya estábamos encaminados. Entonces, el primer país del mundo que Estados Unidos llama a sentarse es a la Argentina. De hecho, Werthein fue a los despachos del USTR al día siguiente. Y comenzó lo que, después de meses y meses de trabajo técnico, el canciller Pablo Quirno firmó este jueves con Greer: el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproca con Estados Unidos. En el salón VIP había una mesa grande donde se ubicaron todos los funcionarios y luego llegó Greer. El clima era festivo y ya estaba todo acordado así que solo faltaba la firma del documento, de tapas azules, que estaba en una pequeña mesita aparte, con las banderas de ambos países detrás. Quirno y Greer estamparon su rúbrica y luego de las fotos de rigor hubo regalos mutuos: el argentino entregó un libro con fotos gauchescas y el estadounidense una vasija de cerámica nativa. Esto es un testimonio de lo que es la relación de Argentina con Estados Unidos, dijo Greer. No hubo café, menos champagne, apenas agua. La delegación argentina, que incluía al jefe negociador Luis Krekcler, el embajador Alec Oxenford, el subsecretario de Mercados Agroalimentarios Agustín Tejada, el jefe de misión adjunto Juan Cortelletti y otros funcionarios, celebró sin demasiadas estridencias, pero todos respiraron aliviados por haber culminado el proceso. Otros funcionarios también habían estado involucrados como el secretario de Coordinación Productiva Pablo Lavigne y Alejandro Cacace, secretario de Desregulación. El 13 de noviembre se había aprobado un acuerdo marco pero faltaban afilar los detalles, las cuestiones técnicas y legales pero el día al fin había llegado. En estas cosas nunca te podés confiar hasta que terminaste, señalaron desde la comitiva oficial. Esto sucede por la relación Argentina-Estados Unidos, por la relación Milei y Trump, dijeron desde la delegación oficial, y creen que puede servir como ejemplo para otros países de la región. Así lo expresó Greer en un comunicado: La creciente colaboración entre el presidente Trump y el presidente Milei sirve como modelo de cómo los países de América, desde Alaska hasta Tierra del Fuego, pueden avanzar en nuestras ambiciones compartidas y salvaguardar nuestra seguridad económica y nacional. Para el Gobierno, este documento, más la ayuda millonaria del Tesoro, más otros acuerdos como el de minerales críticos firmado el miércoles en Washington, significan una autopista donde las empresas estadounidenses se sienten cómodas para invertir. Entre varios puntos, el acuerdo de 37 páginas y anexos contempla la eliminación de los aranceles recíprocos para 1.675 productos argentinos en distintos sectores y señala que el gobierno estadounidense "concederá una ampliación sin precedentes a 100.000 toneladas para el acceso preferencial de la carne bovina a su mercado". Las fuentes destacan el aumento de la cuota como un claro beneficio para Argentina. Es muy importante porque es algo que también a ellos les cuesta, porque es una medida que disgusta a los granjeros estadounidenses. Por otro lado, los argentinos no consiguieron que el documento incluyera una rebaja de los aranceles al acero y al aluminio, un tema que será tratado más adelante y quizás se resuelva con la implantación de cuotas, como sucedió en el pasado. Como están negociando al mismo tiempo con varios países, ellos dicen que si benefician a la Argentina, el resto también van a reclamar, explica la fuente. Desde una mirada más microscópica, Ignacio Albe, Director Asistente para Argentina en el Atlantic Council y experto en el comercio bilateral, señala que el acuerdo puede entenderse más como una hoja de ruta en la integración entre los dos países que como un simple acuerdo comercial y destaca el logro de la expansión de la cuota de importación de carne vacuna argentina. Sin embargo, resalta además otros puntos que no son tan evidentes como el compromiso argentino de eliminar trabas administrativas (como tasas estadísticas y otros procesos) y, lo más importante, reconocer las normas técnicas de EE.UU. (como las de la FDA). No solo significa que consumidores argentinos de esos bienes van a poder consumirlos a menor precio, sino que en términos más generales Argentina se integra cada vez más en la cadena de valor de EE.UU., permitiendo que un medicamento o una pieza de maquinaria llegue al mercado con la menor cantidad de fricciones posibles. Además, Argentina, como importadora, es altamente complementaria con Estados Unidos (la canasta de importaciones argentina es muy similar a la canasta de exportación americana). Todo esto apunta a que la implementación de este acuerdo puede tener beneficios tangibles. El presidente Milei esperaba firmar personalmente el documento con Trump, pero el jefe de la Casa Blanca decidió bajar el tono por críticas internas que han surgido de productores agropecuarios y desde el Congreso. La rúbrica sucedió luego de que El Salvador y Guatemala firmaran sus respectivos pactos días atrás. Quienes siguieron de cerca el proceso resaltan que, a diferencia de los acuerdos con esos países centroamericanos, el de Argentina no es solo un documento de comercio sino también de inversión. Estas iniciativas, resaltan, significa una plataforma que hoy no tiene ningún país de Sudamérica, que es testimonio de la relación privilegiada generada entre los presidentes Milei y Trump. Sobre la firma Newsletter Clarín
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