06/02/2026 15:02
06/02/2026 15:02
06/02/2026 15:02
06/02/2026 15:01
06/02/2026 15:01
06/02/2026 15:01
06/02/2026 15:01
06/02/2026 15:01
06/02/2026 15:00
06/02/2026 15:00
» La Nacion
Fecha: 06/02/2026 12:26
Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo. Nicolás Laprovittola, con LA NACION: Me siento un jugador respetado e importante en la Euroliga El base argentino habla de cómo sobrellevó la lesión que lo sacó de escena durante un año y cómo la cafetería que posee en España lo prepara para la vida después del retiro - 14 minutos de lectura' Se sienta cómodo en su auto, enciende la cámara y se expresa con una paz que traspasa la pantalla. Suele tener un aspecto relajado, un tono calmo y una cadencia particular al hablar. A los 36 años, todo luce diferente; irradia aplomo, seguridad, firmeza. Nada fue fácil para él, vivió todo tipo de contratiempos en su carrera, pero nunca se dejó vencer por lo que implica tener un recorrido de alta competencia, de pertenecer a la elite del mundo del básquetbol. Por eso, cuando Nicolás Laprovittola regresó a la cancha después de casi un año de pelear con su físico, demostró con la camiseta de Barcelona -su casa desde hace más de cinco años- que su talento está intacto. Los recientes 200 partidos cumplidos en la Euroliga lo convierten en uno de los jugadores más respetados en el Viejo Continente. No lo detuvo una rotura del ligamento cruzado anterior y del menisco externo de la rodilla derecha en octubre de 2024; tampoco, las dolencias posteriores que pospusieron su retorno. Trabajó en silencio, con los fantasmas propios de la situación y de su edad. Se apoyó en Delfina, su pareja, en su hija, Bruna, y también volvió a trabajar con Gustavo Ruiz, el terapeuta que lo ayudó en su etapa en Rusia, cuando dudaba de seguir adelante con el juego. Lapro, como lo conocen todos en el mundo del básquetbol, sabe que es un jugador importante en uno de los equipos más poderosos del mundo en el universo FIBA, que pasó por San Antonio Spurs, por Real Madrid, por Baskonia y es un referente en la selección argentina. En la charla con LA NACION, recorrió cada rincón de esta última etapa de su carrera y cómo se sobrepuso, otra vez, para sentirse pleno dentro de una cancha. -¿Cómo te estás sintiendo, porque te tocaron vivir momentos muy delicados? -Me lo puse como un desafío. Vivir una lesión así creo que también le da algo a mi carrera. Yo me estoy sintiendo cada día un poquito mejor. Creo que todavía me falta ritmo, me falta explosividad. Creo que todavía no estoy al 100%, pero por cómo estoy compitiendo, estoy ayudando al equipo. Hay días en los que las cosas salen mejor. Siento que tengo la cabeza un poco más clara y otros días en los que el físico pesa, sobre todo con un calendario como el que tenemos. Pero en líneas generales y por todo lo que pasé el año pasado, la verdad es que me siento bien, estoy disfrutando mucho de jugar, de competir. Son demasiados los contratiempos, por eso Laprovittola necesita explicar en detalle su presente: Creo que esas pequeñas lesiones que tuve en el principio de la temporada me costaron un poco, se ve que el cuerpo no estaba todavía preparado para volver o para aguantar el ritmo que significa jugar la Euroliga y la Liga. Tengo que mirar el vaso medio lleno y ser positivo, estoy bien, el equipo me necesita y tengo que hacerlo lo mejor posible. -¿Qué trabajo tuviste que hacer? -Yo nunca creía que podía llegar a pasarme algo así, ¿no? Siempre me sentí bastante como... Nunca tuve ninguna lesión complicada, ni soy un jugador tampoco muy explosivo, que esté buscando el contacto todo el tiempo. No soy alguien que se pone riesgo en el juego. Pero, bueno, también pasan más cosas, ¿no? No solamente lo que pasa en la cancha. Pasa la vida, pasan situaciones... Acumular cosas que capaz no me hacían bien, y así llega a esta lesión. Fue una lección, fue un poco el acomodar cosas en mi cabeza, acomodar cosas de básquet y cosas capaz no tan de básquet. Y bueno, para todo eso obviamente trabajé con el mismo psicólogo que había trabajado en mi época en Rusia, una persona que siempre me ayudó mucho, a levantarme en un momento complicado. Ahora, obviamente confié en él. Me metí mucho en lo que yo sé hacer. Sobrellevar la recuperación no es sencillo, porque se hace muy larga. No se detiene, explica y explica: Después, en la cancha, a la hora de jugar estoy apelando más a mi experiencia, no tanto al físico, un poco de lectura de juego, de conocimiento. Como que estoy tirando más por ese lado. Por la parte física no voy a poder. Nunca fue mi estilo de juego, entonces creo que eso ayuda a sentirme bien, a sentirme competente, a sentirme que puedo ayudar al equipo. -Sentiste que la lesión no venía por una cuestión física explosiva, sino por varias cosas que fuiste viendo que estaban desacomodadas, ¿qué te estaba pasando? -Prefiero guardarme esas cosas para mí. Sé que las cosas pasan por alguna razón y la lesión también, así que es cuestión de aprender. Por suerte hoy estoy disfrutando muchísimo de lo que hago, de las cosas que tengo, de mi familia, tuve la suerte de estar siempre muy acompañado; es lección de vida. -¿Te permitiste bajar un poco tu nivel de exigencia? -Bueno, siempre fui alguien que en la cancha intenta transmitir cosas. Creo que se nota mucho cuando disfruto y cuando no, o cuando me sale una sonrisa, o cuando puedo sacar todo mi juego. La experiencia un poco también te ayuda a ver las cosas de otra manera, al no querer estar todo el tiempo siendo el centro de atención o querer todo el tiempo tener el balón en las manos. Es cuestión de saber esperar los momentos. Es difícil. A veces me cuesta. Hay partidos en los que capaz que estoy más sofocado o no me sale tanto o estoy más cansado. Sé lo que puedo dar, hasta dónde puedo llegar. -En una entrevista que le diste al diario El País dijiste que todos los jugadores deben ser egoístas. ¿Por qué llegaste a esa reflexión? -Un poco por lo que veo y también por cómo siento yo que es esto. Al final es un mundo, un negocio, y uno tiene que pensar en lo mejor para cada uno. Es un juego de equipo, competimos todos, pero es nuestro trabajo también. Yo doy todo para ganar, pero también soy egoísta porque puedo pensar que soy el que va a solucionar las cosas. Si uno no se cree el mejor o no querés el balón o no te animás, o si no querés ser egoísta, no sé si vas a estar preparado para competir al máximo nivel. -Y en ese contexto, ¿podés darte cuenta dónde y cómo estás compitiendo a los 36 años? -Por suerte, todavía siento que puedo jugar muchísimo más, que con conocimiento del juego se sacan muchas ventajas. Entonces, tiene que ir por ahí mi manera de jugar, mi carrera. Yo me veo bien para los años que vienen. Por lo que conseguí. Por el respeto que creo que tengo en Europa. Si miro para atrás y veo dónde estoy hoy, creo que el Nico de Lanús estaría muy feliz con lo que logró hasta ahora. -¿Qué encontraste en Barcelona para que sea el lugar de tu explosión definitiva? -Desde el primer momento que llegué me abrieron las puertas. Y no es que yo estaba sorprendido, pero lo agradecí mucho, porque venía de Real Madrid. Obviamente, no fue fácil al principio. Yo llegué acá con un rol para nada importante. Pero era un equipo que estaba preparado, montado, trabajado y listo para dominar Europa. No ganamos un título, pero éramos el mejor equipo de Europa por lejos. Dominábamos todos los partidos. Eso y también un poco mi ambición, mi sed de querer más y de no haberme conformado con solamente tocar la Euroliga. Si bien el club me abrió mucho las puertas, yo me preparé muchísimo para no regalar nada. A la mínima que podía, que tenía un lugar o unos minutos -en mis primeros partidos, te estoy hablando- no regalaba nada. -¿Cómo ves tu futuro respecto de la selección argentina? ¿Qué lugar querés ocupar? ¿Querés seguir siendo parte del proyecto? -Estoy en contacto con Pablo (Prigioni), estoy en contacto con Facu (Campazzo), con Gaby (Deck)... Yo me siento parte y no me imagino el momento en el que me pase lo contrario. En el que piense ya está. Se hace difícil por los años, los viajes, las ventanas... No es para nada fácil. Pero siento que todavía puedo ayudar a la selección. También, al estar compitiendo en Euroliga, estar compitiendo en el Barcelona, creo que demuestra que estoy bien, que estoy listo para jugar y que puedo ayudar a la selección. Tenemos muchos desafíos por delante; tenemos que volver a poner a la selección en un torneo grande y mi intención es ayudar a Argentina a conseguirlo. -Y el proyecto que lleva adelante Prigioni... -Creo que se ve el camino, se ve sobre todo en la forma de trabajar, en las ideas que tiene, en cómo sobrelleva todo. Hay partidos mejores, partidos peores, pero no es fácil lo que está haciendo Pablo. Y está haciendo muchísimo esfuerzo para que podamos volver a competir al máximo nivel. Esto al final va a dar sus frutos. No sé si vamos a estar ahí en las finales, si vamos a competir por medallas; lo importante es volver a poner a la selección en ese lugar. Para eso también tenemos que creer en algo. La Generación Dorada no fue al azar; ellos creían en lo que hacían, creían en una manera de trabajar, en una manera de jugar, todos esos valores que hablamos los fueron transmitiendo... Si no estás convencido de algo, no vamos a ir a ningún lado. Si Facu, si Gaby, si los que estamos adentro creemos en Pablo, vamos a llegar lejos. -¿Qué es de lo que más disfrutas de jugar al básquetbol? -De la competencia, de poder estar con gente que lo ganó todo, de compartir la cancha con Veselý (Jan), de conectar con Satoransky (Tomas), creo que ese tipo de conexiones, de relaciones... El viajar juntos, el pelear por algo juntos, siento que es algo que no sé cómo lo voy a llegar a reemplazar en otro momento. Hoy disfruto mucho de eso, de competir con gente con la que tengo relación y tengo mucha afinidad. -En la etapa en la que estuviste lesionado, ¿cómo hacías para controlar ese animal competitivo que tenés? -Es difícil. Los primeros cinco meses que estuve con la lesión, no es que el club me aisló, pero el club tiene un centro médico dedicado exclusivamente para lesiones de larga duración, entonces, yo trabajaba como en otro ambiente, en otro lugar, separado del equipo. Entonces, además de conocer cómo funciona el Barça por dentro, eso me permitió conocer gente que juega al fútbol femenino, que juega en el equipo B del Barça masculino, que juega al handball, al fútbol sala... Toda una convivencia que creo que me nutrió muchísimo. Un poco me ayudó a aprender a estar lesionado. No podía yo hacer otra cosa. Después de los cinco meses, volví a estar con el equipo y fueron otros seis meses más conviviendo con el equipo otra vez. Entonces, aprendí mucho a convivir con una lesión, algo que no me había pasado en otro momento: no sabía estar lesionado. Cuando estás lesionado es cuestión de pensar en la recuperación, no pensar en otra cosa. -En ese proceso, ¿dónde se pone la cabeza? ¿En la familia, en la terapia, en querer volver únicamente? -Eso es lo que aprendí, a saber dónde poner el foco. Cuando uno está lesionado debe pensar en uno mismo, en poder llegar a estar sano para volver a ayudar al equipo. Estando lesionado es muy difícil todo. A mí me costaba mucho dar una opinión o hacer algún comentario de cómo estaba jugando el equipo. Uno tiene que poner foco en recuperarse. -Tener otro tipo de actividades, como las cafeterías que manejás en Barcelona, ¿te ayudó a desconectar? -Sí, eso ayuda. Pero es mi caso, no es que a todos les vaya a funcionar. Yo también estoy en un momento de mi vida en el que ya estoy con el bichito de hacer alguna otra cosa, no solamente de pensar en básquet. Sin dudas ayudó. Hoy con el calendario que tenemos con Barcelona no puedo estar tanto en el día a día de la cafetería. Estoy desde otro lado; por suerte estoy rodeado de la gente en la que confío y estoy tranquilo de que el negocio va a ir bien. -¿Tuviste que cambiar muchas tus rutinas de entrenamiento después de la lesión? -Bueno, un poco sí, pero porque también el club acá me brindó una cantidad de soluciones y me puso en una posición muy buena. Por suerte me tocó estar en Barcelona en el momento de tener una lesión así, y eso lo hace todavía mucho más sencillo. Ahora intento poner más foco en la preparación, en intentar hacer que mi cuerpo esté listo para jugar. Como te decía antes, soy un jugador que basa mucho su juego en la cabeza, en pensar, en intentar crear situaciones dentro del juego. Es más una preparación mental que física. -¿Qué sentís que necesitan como equipo para terminar de consolidarse definitivamente y dar los pasos que se proponen? -Creo que hoy estamos muy bien, en un momento en el que estamos en igual de condiciones que la mayoría de los equipos de Europa. Cosa que no era fácil porque había muchas dudas sobre nosotros, pero fuimos demostrado que no servían para nada y que hoy estamos a la par de todos. El equipo no es peor que ninguno ni tampoco te voy a decir que es mejor que todos por mucha diferencia. Estamos en un lote en el que hay muchos equipos muy parejos. Acá lo que te hace ganar es, Sobre todo en la Euroliga, es que ese día levantarte con la concentración adecuada, con la energía que corresponde. Varias cosas que podríamos mejorar, que podríamos hacer, pero si ese día se vas al Final Four y ese día, no sé, se te lesiona un jugador, se dobla un tobillo... Podés quedarte sin nada. Ahora nosotros tenemos que mantenernos y hay que llegar al final de mayo de la mejor manera, abrir los playoffs de la Euroliga de la mejor manera. -¿Trabajás de alguna manera en particular para potenciar tu inteligencia sobre el juego? ¿Es innato? -Bueno, tuve la suerte de tener muy buenos entrenadores, de jugar en muchos países distintos, de ver diferentes básquet, diferentes maneras de jugar. Y hoy, por suerte, tenemos a Xavi Pascual en nuestro equipo. Entonces, al sumar otro gran entrenador a mi carrera y él es alguien que también es un experto en mi posición, que sabe muy bien lo que es jugar en la Euroliga. creo me ayuda y bueno intento apoyarme mucho en sus maneras de ver las cosas. Por suerte él confía bastante también en mi manera de jugar. -Si tuvieses que mencionar tres entrenadores que te marcaron más, ¿cuáles elegirías y por qué? -Difícil elegir tres. Bueno, sin duda que Silvio Santander es alguien que me marcó muchísimo, me ayudó a desarrollarme mucho y creyó mucho en lo que yo hacía. José Neto, en Brasil, que me liberó totalmente y me ayudó mucho. Y bueno acá en España el que me dio la llave del equipo fue Carlos Durán, en La Peña. Tenía también una manera de jugar en la que el base era muy importante y bueno llegó en un momento en el que yo tenía muchas ganas de sacar todo. Él me dejó jugar y al mismo tiempo me dejó liderar un proyecto. Y bueno, eso no era fácil de conseguir en la ACB o en Europa. En ese momento me sentí una persona muy importante. -El Nicolás Laprovittola de hoy, ¿es la fusión perfecta entre el hambre del pibe de Lanús y el jugador experimentado de Barcelona? -Bueno, no sé si el hambre del pibe de Lanús, porque era más inconsciente que otra cosa. La verdad que nunca creí que podía llegar hasta donde llegué o mantenerme en este nivel tanto tiempo. Por suerte llegué a Barcelona, por suerte llegué a un lugar donde creyeron mucho en lo que yo sé hacer y tuve el lugar para poder demostrarlo. Hoy me siento una persona, un jugador respetado e importante en Euroliga y es algo que siempre quise. Otras noticias de Nicolás Laprovittola Últimas Noticias Ahora para comentar debés tener Acceso Digital. Iniciar sesión o suscribite
Ver noticia original