03/02/2026 09:59
03/02/2026 09:58
03/02/2026 09:58
03/02/2026 09:58
03/02/2026 09:58
03/02/2026 09:58
03/02/2026 09:56
03/02/2026 09:56
03/02/2026 09:56
03/02/2026 09:56
Parana » Uno
Fecha: 03/02/2026 08:36
Avanza a buen ritmo en la ciudad de Paraná la construcción del hogar Jesús Buen Pastor, un espacio destinado a albergar y acompañar a sacerdotes mayores que se retiran de la actividad pastoral activa. El proyecto, impulsado por la Arquidiócesis y sostenido íntegramente por aportes solidarios, busca dar respuesta a una necesidad tan concreta como silenciosa: brindar contención, comunidad y dignidad a quienes dedicaron su vida entera al servicio de la Iglesia y de la gente. La construcción del hogar "Jesús Buen Pastor" para sacerdotes mayores avanza a buen ritmo La idea es poder inaugurar una primera etapa a mediados de año. La construcción de la obra es impulsada por la solidaridad de la gente El padre Fabián Minugutti, párroco de la iglesia Inmaculada Concepción de Villaguay desde 2004 y uno de los responsables del proyecto, explicó que la iniciativa comenzó a gestarse en 2023, cuando se trabajó en los anteproyectos, la factibilidad y el diseño general de la obra. Ya en enero de 2024 se dio inicio formal a la construcción, con el movimiento de suelo y el comienzo de los trabajos en el predio ubicado en El Salvador Mariápolis, un lugar elegido por su tranquilidad y su fuerte impronta espiritual. Construcción en etapas El proyecto está dividido en tres etapas, y hoy nuestra prioridad es completar la primera, que permitirá albergar a 16 sacerdotes, detalló Minugutti. A su vez, contó que actualmente los sacerdotes mayores residen en un inmueble de calle Italia 450, en la capital enterrriana. Este espacio fue cedido en comodato al Arzobispado, que se ocupa del bienestar de quienes se alojan en el lugar, pero por cuestiones espacio en relación a una creciente demanda es que se proyectó la construcción del nuevo edificio en el predio lindante a la Casa El Salvador (ex-Mariápolis), ubicado en el Acceso norte, donde se dispondrá de un espacio más adecuado y aumentará la capacidad para recibir gente, además de constituir en sí mismo un gesto de gratitud hacia quienes dieron su vida por Cristo y la Iglesia. El del inmueble de calle Italia es un préstamo generoso, pero no es una solución definitiva. La idea es que, una vez finalizada esta primera etapa, todos ellos puedan trasladarse al nuevo hogar, explicó sobre el nuevo hogar que se está edificando, impulsado con la idea de que los religiosos puedan vivir la última etapa en comunidad y oración. Un proyecto integral El hogar Jesús Buen Pastor no fue pensado únicamente como un espacio habitacional, sino que el proyecto contempla un enfoque integral, que permita a los sacerdotes mayores vivir esta etapa de la vida en comunidad, acompañados, activos y en oración. El sacerdote consagra toda su vida a Jesús y a la Iglesia. Acompaña, consuela, está en las escuelas, en los hospitales, en las parroquias. Pero el tiempo pasa, uno envejece, y muchas veces no tiene familia ni un lugar propio donde ir. Este hogar busca ser una respuesta a esa realidad, reflexionó el padre Fabián. El complejo contará con capilla propia, espacios comunes, áreas destinadas a la oración y a la vida comunitaria, y condiciones que permitirán que los sacerdotes sigan colaborando pastoralmente en la medida de sus posibilidades. Aunque ya no estén al frente de una parroquia, muchos pueden seguir confesando, acompañando espiritualmente, celebrando misa. La idea es que sigan ayudando a la gente, como lo hicieron siempre, señaló. En este sentido, subrayó que el hogar actual de calle Italia 450 funciona como un espacio de fuerte intercesión: allí los sacerdotes rezan el rosario, celebran misa por intenciones particulares y reciben a personas que buscan confesión, oración o simplemente ser escuchadas. Es un lugar de mucha intercesión y acompañamiento, resumió. En cuanto al avance de los trabajos, Minugutti precisó que la estructura principal ya está completa, y anhelan poder inaugurar esta primera etapa a mediados de este año. Tenemos las paredes levantadas, el edificio está techado, se hicieron los revoques gruesos y finos en el interior, y ahora estamos trabajando en la etapa de terminaciones, explicó. Sobre este punto, precisó que actualmente se están colocando los premarcos para las aberturas, avanzando con los revestimientos de los baños y completando el cerrado superior del techo, conocido como cenefa. Los próximos pasos incluyen la colocación de pisos, cielorrasos y luminarias. El anhelo es poder terminar esta primera etapa hacia mitad de año, afirmó el sacerdote, aunque aclaró que el ritmo de avance depende directamente de los recursos disponibles. Construir es costoso, y todo esto se hace a base de la generosidad. Obra solidaria Al respecto, destacó que se trata de una obra sostenida por la solidaridad: El hogar Jesús Buen Pastor se construye únicamente con aportes voluntarios. Los fondos provienen de donaciones de sacerdotes, familias, comunidades parroquiales y personas que, de manera anónima o visible deciden colaborar, dijo. El proyecto tuvo un impulso inicial gracias a una donación que fue destinada específicamente a esta obra ante la necesidad existente. A partir de allí, se sumaron numerosos aportes y el acompañamiento del entonces arzobispo, monseñor Juan Alberto Puiggari, y del actual, monseñor Raúl Martín, quienes apoyan y siguen de cerca el desarrollo del hogar. La gente es muy generosa, destacó Minugutti, y agregó: Hay quienes donan lo que pueden, a través del alias hogar.sacerdotal. Y detrás de cada aporte hay una historia. Recuerdo una mamá que me decía que era un sacrificio, pero que lo hacía en agradecimiento a un sacerdote que la había ayudado mucho en su vida. Quería que, cuando fuera viejito, tuviera su lugar. A su vez, remarcó: Este hogar no es sólo un edificio. Es el resumen de la generosidad y del amor de muchísimas personas y familias. Demanda espiritual En un contexto social y económico complejo, el padre Fabián Minigutti también advirtió un crecimiento en la demanda espiritual. Hay mucha más gente que se acerca a las misas, a la secretaría, a pedir una palabra, una oración, agua bendita, contó. En este marco, sostuvo que las celebraciones especiales convocan multitudes, como la fiesta de la Virgen de la Candelaria, la de San Blas, o la llamada Misa de los Ángeles, en la que se entrega aceite bendito. Es impresionante la cantidad de gente que se acerca y los testimonios que después recibimos, afirmó.
Ver noticia original