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» tn24
Fecha: 03/02/2026 09:18
El Gobierno nacional afrontó un nuevo compromiso externo al cancelar un vencimiento superior a los USD 800 millones con el Fondo Monetario Internacional (FMI), mediante un mecanismo financiero que incluyó la compra de Derechos Especiales de Giro (DEGs) a los Estados Unidos. Así lo explicó el ministro de Economía, Luis Caputo, quien brindó detalles de la operatoria utilizada para cumplir con el pago. Luego de haber abonado a comienzos de año USD 4.200 millones a bonistas, el Ejecutivo superó un segundo desafío financiero en febrero. Según precisó Caputo, los intereses del acuerdo con el FMI se pagan en DEGs y no en dólares, lo que obliga a adquirir previamente esa moneda especial. En este caso, la Argentina los compró a Estados Unidos, uno de los países habilitados para venderlos, a valor de mercado. Los DEGs son un activo internacional creado por el FMI y su valor se determina a partir de una canasta de monedas fuertes. Funcionan como unidad de cuenta entre los países miembros y como instrumento para reforzar reservas. Sin embargo, persiste la incógnita sobre el origen de los dólares utilizados para la operación. Fuentes del Ministerio de Economía no precisaron de dónde surgieron los fondos entregados a Estados Unidos para adquirir los DEGs. Los registros oficiales muestran que los depósitos en dólares del Tesoro en el Banco Central crecieron casi USD 400 millones hacia fines de enero, aunque no está claro si ese incremento explica la totalidad de la transacción. También resta determinar si el Tesoro compró divisas directamente al BCRA, que en lo que va del año acumuló compras por cerca de USD 1.200 millones, o si recurrió a otra fuente de financiamiento. Caputo descartó que se haya activado un nuevo tramo de swap y aseguró que se utilizaron recursos propios. En paralelo, con el riesgo país por debajo de los 500 puntos básicos, volvió a surgir la expectativa de un eventual regreso de la Argentina a los mercados internacionales de deuda. No obstante, el ministro fue enfático al señalar que el Gobierno no tiene intención de emitir bonos soberanos en el exterior en el corto plazo. La estrategia oficial apunta a sostener el cumplimiento de los compromisos y favorecer el llamado crowding in, un fenómeno por el cual los inversores, ante la ausencia de emisiones nacionales, canalizan fondos hacia empresas privadas y provincias. De hecho, varias jurisdicciones ya avanzaron con colocaciones externas, como Córdoba, que obtuvo USD 800 millones en Nueva York, y Entre Ríos, que prepara una emisión para mejorar su perfil de deuda.
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