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  • Talento de exportación: una propuesta deco con alma argentina en el corazón de Marbella

    » La Nacion

    Fecha: 02/02/2026 09:51

    La Argentina tiene una artesanía incomparable y proveedores sencillamente únicos. Por eso, siempre que viajo, me traigo desde Virgencitas hasta picaportes, dice Fernanda Lucarelli, al frente de la tienda de interiorismo y deco We.Luca, en Marbella. El proyecto fue, es y será un trabajo de equipo transatlántico; estoy convencida de que, para que te vaya bien, tenés que estar rodeado de gente que te apoya. Fernanda nació en Bahía Blanca y creció entre los planos y maquetas de su padre arquitecto, pero, sobre todo, bajo un concepto de armonía estética. Con naturalidad, podía dar vuelta el living, pintar una puerta para cambiar la atmósfera de un cuarto o armar mesas especiales, sin darse cuenta de que la decoración era lo suyo. (Tal vez por eso empezó Bioquímica, ya que las ciencias exactas se le daban bien; o estudió Nutrición en Buenos Aires). Ya casada con Fabricio y con dos hijos chiquitos, diseñar y ambientar su primera casa le dio la idea de contactar una tejedora de telar para que materializara sus diseños en alfombras, caminos de mesa, cortinas y hasta ponchos que vendía con un grupo de amigas. Pero la inestabilidad económica del momento llevó a la pareja a plantearse vivir en otro país. Primero, el destino sería Montevideo. Mi papá nos dijo: si van a cruzar el charco, ¿por qué no se animan y se van a Europa?. En pospandemia Fabricio consiguió un aliado para seguir trabajando a distancia en su empresa de exportación e importación, y pusieron la casa en alquiler. Una vez que cerraron las 23 valijas que se llevarían a Marbella, Fernanda abrió las puertas de su casa para vender lo que le quedaba, y fue un éxito. Salir a la luz Aterrizaron en Málaga, y partieron a la casa amueblada que habían alquilado en la zona de Nueva Andalucía, un barrio residencial conocido como el Valle del Golf por la cantidad de campos profesionales que hay alrededor. Nomás llegar, Fernanda guardó todos los muebles en el garage e invirtió el dinero que había ganado en la feria en renovar la casa completamente. Todos se quedaron encantados de cómo había cambiado una casa tan grande con tan poco presupuesto, y eso me abrió los ojos, recuerda Fernanda Lucarelli. Entones, puso manos a la obra. El primer paso fue crear una tienda digital: contrató a una diseñadora de ropa y a una acuarelista de Buenos Aires y, con la experiencia de Fabricio en importación, empezó a confeccionar vestidos de lino con sus propias estampas en Indonesia. Después, diseñó trajes de baño, alpargatas, empezó a importar alfombras tejidas a mano y objetos hechos con ratán. Cada viaje que hizo se transformó en una fuente de contactos, de inspiración y de proveedores. En Cerdeña encontró a una diseñadora de pulseras en piedras naturales. En Italia, una mujer que tejía muñecos de ensueño. En un tren camino a Madrid, a Irene, la artista que hoy hace todos los cuadros en colores tierra y mar. De Portugal, trajo tazas amorosas pintadas a mano. Un golpe de suerte El siguiente paso era abrir su propio local junto al mar, pero encontrar uno con alma cerca de la playa era complicado. Un día, vio un rancho medio abandonado y dejó una notita bajo la puerta, pero su teléfono nunca sonó. Desesperanzada, fue a ver otro. Hablando con la propietaria, le contó que quería algo más rústico. Entonces, la mujer hizo una pausa y le preguntó: ¿Vos sos Fernanda, la que dejó un papel bajo la puerta?. Estaba frente a la dueña del rancho. Ahora We Luca el nombre que eligió para su empresa familiar tenía sede propia. Hoy, el interior de We.Luca es un ejercicio de texturas: paredes revestidas en estuco, una cocina diseñada en piedra y una biblioteca de obra que parece brotar de la misma pared. Así se convirtió en un espacio de estilo balinés donde se exponen piezas curadas unidas por un hilo común: todas están hechas a mano y en fibras naturales. No quería hacer una tienda de decoración, sino ofrecer un estilo de vida. Expandir las oportunidades Marbella es una mezcla de culturas: hay muchos ingleses, rusos y noruegos que tienen acá una segunda propiedad. En general, les gusta el estilo escandinavo, el metal, lo plateado y lo dorado, y tienden a reiterarlo. Yo trato de orientar a mis clientes hacia un estilo más autóctono, a que sus casas de playa sean mediterráneas. Hoy, We Luca ya tiene socias en Argentina que están en busca de un espacio en Tigre para agrupar artesanos de diversas especialidades y regiones de nuestro país.

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