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  • El crédito privado se duplicó, pero la Argentina sigue lejos de la región y preocupa la morosidad

    » La Nacion

    Fecha: 26/01/2026 15:51

    El crédito privado se duplicó, pero la Argentina sigue lejos de la región y preocupa la morosidad El financiamiento a empresas y familias llegó al 13,6% del PBI; aunque la cifra se duplicó en la gestión Milei, la brecha con la región persiste; analistas advierten por la inestabilidad de tasas y el creciente aumento de la mora - 5 minutos de lectura' El crédito al sector privado se duplicó durante los primeros dos años de la gestión de Javier Milei y alcanzó niveles que no se veían desde hace casi una década, impulsado por un Estado que redujo su necesidad de financiamiento y liberó recursos para empresas y familias. Sin embargo, la mejora convive con límites estructurales: aun en máximos recientes, el stock de préstamos representa el 13,6% del PBI, según el BCRA, y se mantiene tres veces por debajo del promedio regional, cercano al 45%. Analistas advierten que la volatilidad de las tasas de interés, el predominio de créditos de corto plazo y un aumento de la morosidad pueden dificultar el cierre de esa brecha. Menos Estado, más crédito al sector privado El incremento en el financiamiento al sector privado en los períodos 2024 y 2025 responde a un proceso de "crowding out inverso": al no existir déficit fiscal, el Estado dejó de demandar recursos en el mercado doméstico, obligando a las entidades financieras a buscar clientes fuera de la demanda pública. Para los analistas, el principal factor detrás del crecimiento del crédito es la menor absorción de recursos por parte del Estado. Alejandro Giacoia, economista de Econviews, señala que el ámbito público deja de ser el principal demandante de financiamiento en el mercado local, lo que libera fondos para empresas y particulares. Por otro lado, Giacoia destaca que las perspectivas de estabilización y mejor clima de negocios también influyeron. Federico González Rouco, de Empiria, indica que el volumen de préstamos se duplicó en los últimos dos años, con un rol destacado del crédito a los hogares. Según explica, los bancos amplían su base de clientes privados luego de un período en el que el financiamiento del déficit fiscal concentraba buena parte de la operatoria. La brecha con la región A pesar de la expansión, el nivel de crédito en la Argentina sigue siendo bajo en términos internacionales. Medido sobre el PBI, el stock de préstamos se ubica un 20% por debajo de Uruguay y cerca de 65 puntos detrás de economías como Chile o Brasil, que exhiben mercados financieros mucho más profundos. Rouco señala que solo el crédito hipotecario de Chile supera al total de los préstamos en la Argentina. En ese marco, el crecimiento reciente permite recuperar niveles históricos, pero no modifica aún la posición relativa del país. Guillermo Barbero, socio de First Capital Group, entiende que el crédito local debería crecer todavía entre 20% y 23% en términos reales. Además, advierte que el predominio de préstamos de corto plazo limita la expansión del financiamiento a mayor escala. Mi visión es que la economía argentina tiene un techo de cristal que no puede perforar. Hoy nuestros préstamos son de corto plazo (12 a 18 cuotas). En otros países, el crédito mínimo es de 12 cuotas y de ahí sube a 48 o más. Sin plazo, el crédito no va a superar estos límites. Para tener plazo necesitamos estabilidad financiera y política; que no estemos permanentemente al borde del abismo", afirma Guillermo Barbero socio de First Capital Group. El laberinto de las tasas Los analistas consideran que el mayor conflicto que enfrenta el crédito privado hoy es la volatilidad del costo del dinero. Para entenderlo, hay que mirar la TAMAR (Tasa Mayorista de Argentina), que refleja el rendimiento que los bancos pagan por los depósitos a plazo fijo mayoristas en pesos y que funciona como termómetro del sistema financiero. De acuerdo con Barbero, su comportamiento a lo largo de 2025 se asemejó a una montaña rusa que desorientó tanto a bancos como a tomadores de crédito. Tras una calma inicial en enero, cuando el rendimiento rondaba el 34,31% , el indicador sufrió saltos bruscos: Voló por encima del 66% hacia finales de agosto y, tras un breve respiro, volvió a tocar picos similares del 66% a mediados de octubre, recuerda. El analista argumenta que esta inestabilidad encarece directamente el crédito productivo y desalienta los planes de inversión a largo plazo. Por otra parte, el consultor de First Capital concluye que el desempeño del financiamiento del sector privado en la Argentina es heterogéneo porque los créditos hipotecarios, incluidos los ajustables por inflación, lideran el crecimiento interanual, mientras que los préstamos personales y las tarjetas de crédito muestran una expansión más moderada, en un contexto de aumento de la morosidad. Los últimos datos oficiales del Banco Central (BCRA) confirman esta tendencia: la irregularidad en las financiaciones a los hogares escaló al 8,8% en noviembre, marcando un quiebre con respecto al comportamiento del sector corporativo, donde la mora se situó en un 2,3%. Giacoia explica que este comportamiento se vincula con la ampliación del universo de deudores y el mayor peso del servicio de la deuda sobre los ingresos de los hogares. Al desagregar el consumo familiar, el deterioro es crítico en los préstamos personales, que alcanzaron un nivel de mora del 11% el más alto desde 2010, seguidos por las tarjetas de crédito, con un 8,4%. Esta dinámica ha posicionado a la Argentina con el índice de morosidad familiar más alto de la región, superando a países como Colombia (5,2%) y Brasil (4,5%). Ante este escenario de mayor riesgo, el sistema financiero ha respondido con un endurecimiento de los estándares para otorgar nuevos créditos, priorizando la prudencia frente a salarios que todavía no logran ganarle a la inflación.

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