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  • Ángel Romero es refuerzo de Boca: un último año con altibajos y la ilusión de ser la carta de gol de un equipo sin delanteros

    » La Nacion

    Fecha: 24/01/2026 15:57

    Ángel Romero es refuerzo de Boca: un último año con altibajos y la ilusión de ser la carta de gol de un equipo sin delanteros Tras el desgarro en el gemelo de Miguel Merentiel, que provocó la acefalía del puesto de número nueve, y a un día del debut ante Riestra en el Apertura, este domingo en la Bombonera, Boca acordó el arribo de su primer refuerzo: Ángel Romero. El paraguayo con pasado en Cerro Porteño, San Lorenzo y Cruz Azul jugó las últimas tres temporadas en Corinthians y llega para reforzar un puesto en el que el equipo se quedó sin variantes. No es específicamente un goleador, no tuvo demasiada continuidad en el último tiempo, pero la necesidad empujó a Juan Román Riquelme a acelerar a fondo en el sprint final del mercado de pases. El futbolista firmó contrato hasta diciembre, con opción a renovar por una temporada más. Al igual que Óscar, quien jugó en Boca entre 2022 y 2023, Ángel es un viejo deseo del presidente. De hecho, en aquel momento, Riquelme se había interesado por la dupla tras su conflictiva salida de San Lorenzo, marcada por problemas internos con el plantel, aunque finalmente el punta aceptó una oferta de México. Aquella negociación se extendió varias semanas, pero esta vez todo se resolvió en un pestañeo: el lunes se confirmó la lesión de Merentiel, que confirmó que Boca debería afrontar el estreno en el campeonato sin un solo centrodelantero disponible, ya que Claudio Ubeda tampoco contaba con Edinson Cavani (lumbalgia) ni con Milton Giménez (pubalgia). Romero, que terminó 2025 sin mayor presencia en el Timao y tenía el pase en su poder, fue ofrecido por su agente. Tras un llamado de Riquelme, que le consultó cuál era su intención de cara al futuro, Boca cerró rápidamente un acuerdo económico para contar con el atacante. Si bien Romero no es un 9 natural, en distintas etapas de su carrera ocupó esa posición. En San Lorenzo, por ejemplo, solía moverse por derecha en un 4-2-3-1, con Óscar como enlace y con Franco Di Santo o Nicolás Fernández como arietes. En Cruz Azul, donde utilizó la camiseta 9, fue extremo, segundo delantero y hasta enganche. En Brasil fue donde mayor regularidad encontró, salvo a mediados de 2023, período en el que no fue tenido en cuenta por Vanderlei Luxemburgo. Romero fue titular habitual en Corinthians hasta mediados de 2025, cuando perdió protagonismo bajo la conducción de Dorival Júnior, luego de haber sido capitán del equipo durante la primera parte del Brasileirao. El bajón comenzó en agosto, a partir de un ingreso sobre el cierre en un partido ante Juventude, en el que cinco minutos más tarde vio la roja por un fuerte patadón. Para entonces, acumulaba 18 partidos consecutivos sin participación en goles del equipo y esa situación, sumada a la expulsión, terminó por relegarlo de los planes. A partir de allí, no volvió a ser titular hasta uno de los últimos partidos del año, otra vez frente a Juventude, aunque en el medio estuvo ocho encuentros sin sumar rodaje y otros siete ingresando desde el banco, en los que acumuló apenas 95 minutos, y concluyó el año sin acción en los últimos cuatro partidos. En 2025, entre el Brasileirao, la Copa de Brasil, el Paulista y las Copas Libertadores y Sudamericana, disputó 74 encuentros y marcó cinco goles, uno cada 15 partidos. Aun así, Romero supo dejar una huella en Corinthians, donde ya había jugado entre 2014 y 2018 tras su explosión en Cerro Porteño. Es el extranjero que más veces vistió esa camiseta (377) y el 32° máximo goleador en la historia del club, con 67 tantos. En 2023 fue clave para evitar el descenso a la Serie B, con goles decisivos en el tramo final del torneo. En 2024 aportó 16 goles y nueve asistencias. Y en 2025 perdió lugar en una delantera de jerarquía, integrada por el neerlandés Memphis Depay y Yuri Alberto, titulares indiscutidos y piezas fundamentales en los títulos del Paulista y la Copa de Brasil. En un 4-3-1-2, ha actuado a veces como centrodelantero y otras como segunda punta. Es un jugador más apto para ese tipo de esquemas que para un 4-3-3, aunque también ha jugado en ese sistema con otros entrenadores. La mayoría de las veces lo hizo por los costados y en contadas oportunidades como 9, explica Rodrigo Vessoni, periodista de Meu Timão, BandSports y Canal Goat de Brasil. Romero ya tuvo una experiencia en Boca durante su etapa formativa. Tras destacarse en el club 29 de Septiembre de Luque, un ojeador lo llevó a realizar una prueba en las inferiores del Xeneize junto a su hermano Óscar y Orlando Gaona Lugo, quien llegó a debutar en Primera y a jugar 17 partidos entre 2010 y 2012. Los dos Romero superaron la prueba, pero para firmar contrato con la institución precisaban indefectiblemente la autorización de su padre, quien se había marchado cuando María Lucía, la madre de los Romero, estaba embarazada. Ángel y Óscar intentaron por todos los medios dar con él para obtener la firma, pero no lo lograron. Sin estar fichados, solo podían jugar en la Liga Metropolitana, el segundo nivel del fútbol juvenil, y no en los torneos oficiales de AFA. Con el paso del tiempo, y tras un breve paso por San Lorenzo, regresaron a Paraguay. Más allá de las urgencias de Boca, Romero llega con cierta inactividad: su último partido fue justamente ante Juventude, el 7 de diciembre. Durante enero se entrenó de manera particular en Paraguay, a la espera de alguna oferta. No realizó la pretemporada con ningún plantel, pero Boca lo necesita cuanto antes y no sería descabellado verlo entre los convocados para los próximos compromisos. Recibió sondeos de equipos de Brasil, como Mirassol, que ascendió cuatro categorías en seis años y disputará la Copa Libertadores, pero su prioridad, más allá de lo económico, era fichar en un equipo competitivo que le sirviera como vidriera con vistas al Mundial. Con Gustavo Alfaro tuvo algunas oportunidades en la selección paraguaya -un partido como titular, seis ingresos y dos encuentros como suplente-, pero fue uno de los ausentes en la última convocatoria debido a su falta de ritmo en Corinthians. Para Boca, fue una oportunidad de mercado. Para Romero, la chance de relanzarse en un club grande, en la antesala de un Mundial. Una negociación relámpago que el tiempo evaluará en función de su nivel, su comportamiento y, sobre todo, sus goles.

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