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Buenos Aires » Infobae
Fecha: 24/01/2026 10:41
Fausto Spotorno, economista jefe de la consultora Orlando J. Ferreres y exmiembro del Consejo de Asesores del presidente Javier Milei, se refirió hoy a los objetivos encontrados del gobierno, que debe permanentemente ajustar sus medidas para que no se le escape ninguno de los tres: reducir la inflación, acumular reservas y reducir los subsidios vía aumento de las tarifas de los servicios públicos, lo que lo obliga a dosificar y ajustar medidas en función de la marcha de esos indicadores. Spotorno fue muy positivo acerca de la reducción del riesgo-país que -explicó- de caer por debajo de los 500 puntos le permitiría empezar a afrontar vencimientos de deuda mediante su renovación en los mercados internacionales de capital, sin tener que pagar cash, pero advirtió también sobre las dificultades del gobierno para reducir de modo sostenido y al ritmo que pretende la tasa mensual de inflación. Según sus cálculos, la inflación minorista de enero sería del 2,5%, inferior al 2,8% de diciembre 2025 e igual a la tasa de noviembre. Al gobierno, reconoció, le está costando perforar el umbral del 2% por mes, lo que constituye un problema. Entrevistado por radio Mitre, cuando le señalaron que según indicios del Banco Central la inflación de enero sería inferior al 2,8% de diciembre, Spotorno coincidió, pero le puso límite a esa posible reducción. Podría bajar respecto a diciembre, pero no dramáticamente. Podría ser igual a la inflación de noviembre: 2,5%, dijo. La política oficial de contener la cantidad de dinero a la larga va a bajar la inflación, pero el gobierno tiene objetivos encontrados. De un lado, explicó, si todos vemos más inflación en el futuro, cae la demanda de dinero y puede haber inflación sin que haya más dinero. Pero el gobierno tiene también que acumular reservas, para eso hay que emitir pesos. Y para bajar el gasto necesita aumentar las tarifas, para reducir los subsidios. Esos tres objetivos chocan entre sí. Por eso el gobierno va ajustando sus medidas, moviéndose todo el tiempo de un lado a otro para que no se escape ninguna de las tres variables, explicó el economista. En 2024 el gobierno pagó los vencimientos con reservas acumuladas por los superávit fiscal y comercial. En 2025 se usaron el blanqueo y el FMI para juntar dólares. Pero no se pueden sacar conejos de la galera todo el tiempo El economista ponderó la reciente baja del riesgo país que -señaló- acerca la posibilidad de que Argentina pueda volver a los mercados internacionales y deje de pagar cash los vencimientos de deuda, renovándola con una sobretasa (respecto de bonos de similares condiciones del Tesoro de EEUU) aceptable. Bajar el riesgo país, remarcó, haría posible que el gobierno coloque bonos no para pagar gastos, porque tiene equilibrio fiscal, sino para pagar vencimientos de deuda. En 2024 pagó todos los vencimientos con reservas que se acumularon por el equilibrio fiscal y el superávit comercial. En 2025 se usaron el blanqueo y el FMI para juntar dólares. Pero no se pueden sacar conejos de la galera todo el tiempo. La importancia de bajar el riesgo país es que el gobierno pueda renovar la deuda vieja sin pagar cash y presionar sobre el precio del dólar. Además, agregó, al bajar el riesgo país también mejoran el financiamiento para financiar inversiones en Vaca Muerta y para la inversión en general, que es lo que la Argentina más necesita. Riesgo país y malas compañías Spotorno subrayó que actualmente los únicos países sudamericanos con riesgo país superior a los 500 puntos son la Argentina, Venezuela y Bolivia. Casi todos los demás están por debajo de 400, pero debajo de 500 empezás a entrar en la normalidad, afirmó (el cuadro de abajo muestra los niveles de riesgo país en la región de hace dos semanas, este viernes el riesgo país de la Argentina cerró en 527 puntos, casi 40 puntos menos que entonces) En cuanto a las recientes compras de dólares del BCRA, que acumula en lo que va de enero compras cercanas a USD 900 millones, Spotorno indicó que hasta ahora esos dólares provinieron de dos fuentes: los muy buenos volúmenes y precios de exportación de la cosecha fina de trigo y la colocación de bonos en dólares de las empresas, que el Banco Central fue comprando en bloque. Además, cuando se le notó que en Uruguay y Brasil ya es posible -aunque no esté generalizado- cambiar pesos y que incluso en Italia es posible hacerlo, Spotorno lo interpretó como un signo del tránsito hacia una moneda más estable. Una casa de cambios, explicó, puede guardar algunas monedas poco demandadas, si son más o menos estables. Si es inestable, no la guardan, porque pierden, subrayó. Además, pronosticó un repunte de la actividad y los precios inmobiliarios a medida que se va agotando el stock de unidades construidas entre 2022 y 2023 cuando hubo niveles de construcción, como modo de ahorrar en ladrillos porque los costos eran en pesos y las cotizaciones en dólares, debido a la enorme brecha que implicó el cepo financiero. Por eso en 2022 y 2023 hubo fuerte aumento de la construcción, pero no le fue bien al sector inmobiliario. Se construía -era relativamente barato en dólares- pero no había compra-venta y quedó mucho sin vender. Luego vino una baja de precios, por el proceso de desestockearse. Terminado ese proceso se empiezan a alinear los precios con el costo de construcción, concluyó.
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