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Concordia » Diario Junio
Fecha: 24/01/2026 11:59
Concejo Deliberante de Concordia: más de $500 millones en sueldos para unas pocas ordenanzas En una ciudad marcada por la pobreza, donde cada peso del erario público se defiende incluso con despidos, los datos que arroja la página de Transparencia Municipal aunque incompletos y fragmentados plantean una pregunta inevitable: ¿Justifica este Concejo Deliberante los más de 3 millones de pesos destinados mensualmente a cada uno de los trece ediles y a su presidenta en 2025? El millonario costo de este cuerpo legislativo no se refleja ni en la cantidad ni en la relevancia de los proyectos presentados. Lejos de traducirse en soluciones legislativas de fondo, esta inversión sostiene una estructura caracterizada por baja productividad y debates vacíos, muchas veces centrados en confrontaciones políticas y artículos periodísticos, donde las chicanas prevalecen por sobre iniciativas propias que respondan a una ciudad golpeada por la crisis social. Los salarios brutos de los concejales rondan los $3.223.035 mensuales, con la excepción del vicepresidente del cuerpo, Felipe Sastre (Juntos por Entre Ríos), cuya remuneración supera los $3.400.000. Si se suman únicamente las dietas de quienes integran los bloques del PJ, JxER y La Libertad Avanza, el Estado municipal destina más de $42 millones de pesos mensuales solo en sueldos. Proyectado a un año, el monto supera los $500 millones, sin contemplar viáticos, estructura administrativa, asesores ni otros recursos asociados al funcionamiento del Concejo Deliberante. Mucho ruido, pocas ideas A fin de año, la presidenta del cuerpo, Magdalena Reta de Urquiza, presentó el balance de la Gestión 2025 bajo el lema: «Transparencia, Orden Presupuestario y Cercanía con el Vecino». ¿Podría algún vecino suscribir ese documento y asegurar que refleja la realidad? Gran parte de la actividad legislativa se diluye en declaraciones de Interés Municipal, cambios de denominación, adhesiones a normativas provinciales u homenajes conmemorativos. (Cómo olvidar el voto unánime para aprobar la instalación de una escultura en homenaje a un perro cosplay en el estacionamiento del Centro de Convenciones). Scyther, el perro Cosplay Si bien estas iniciativas pueden tener un valor simbólico, no resuelven los problemas estructurales de Concordia, como el deterioro de la infraestructura, la desocupación, inseguridad o las deficiencias en los servicios básicos. Y la indignación se profundiza cuando el gasto mencionado se contrasta con una producción legislativa austera, y proyectos de bajo o nulo impacto social. En tanto, mientras algunos concejales se animan a presentar ordenanzas que realmente buscan debatir cuestiones de fondo como la gestión de medicamentos vencidos, el EMCONTUR, el CENAT o el Código de Ordenamiento Urbano, otros simplemente cobran su dieta con intervenciones mínimas, levantan la mano mecánicamente y cumplen un rol casi decorativo o de espectadores, en lugar de ser protagonistas de un debate democrático real. Transparencia a medias Cualquier ciudadano debería poder verificar el accionar del concejal que eligió para representarlo a través de la web oficial del municipio. Sin embargo, a dos años de gestión, esa información sigue sin estar a disposición y debilita la transparencia institucional No obstante, basta recorrer archivos periodísticos, redes sociales y actas del recinto para tener una idea de la actividad individual. Aun así, hay realidades que no se pueden maquillar. Por ejemplo, el concejal de JxER, José Antonio Aguilar, defendió públicamente la decisión del intendente Francisco Azcué de no renovar más de 140 contratos en diciembre en nombre de la austeridad, pero hasta la fecha no se le conoce un solo proyecto que justifique el elevado costo de su banca. Conclusión En una Concordia atravesada por la desocupación y una emergencia social persistente, resulta inadmisible que 14 concejales cuesten más de 500 millones de pesos al año solo en sueldos mientras la producción legislativa es escasa y, en muchos casos, meramente simbólica. No se cuestiona la existencia del Concejo Deliberante, sino la degradación de su función. Cuando una banca se reduce a levantar la mano, protagonizar debates superficiales o firmar declaraciones sin impacto real, la dieta deja de ser una remuneración legítima y se convierte en un lujo. El contraste se hace aún más evidente cuando se invoca la austeridad para justificar despidos masivos dentro del mismo recinto, afectando a trabajadores que tal vez, en experiencia, ideas y compromiso, superan con creces a los propios ediles. El problema no es institucional, es político. Concordia necesita concejales que legislen, controlen y trabajen en los barrios, no panelistas bien pagos. La transparencia no se promete: se ejerce con proyectos efectivos, presencia territorial y resultados que justifiquen cada peso que sale del ajustado bolsillo de los vecinos.
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