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» Clarin
Fecha: 22/01/2026 10:47
No fue una foto desde la cima más entre los reels de Instagram con logros del montañismo. El 7 de enero de 2026 quedará registrado como el día en que tres alpinistas rusos, tras escalar la cara este del cerro Fitz Roy, se lanzaron en un imposible salto BASE desde la cumbre, un hito nunca antes documentado en este mítico spot de la Patagonia. Con sus wingsuits (trajes de alas) y paracaídas, descendieron en un vuelo de casi tres minutos y desde una altura de 3.000 metros. La proeza, de la que hasta ahora solo se vieron fotos y que rápidamente se hizo viral en redes sociales y medios especializados, abrió también un intenso debate sobre los límites legales de los deportes extremos en áreas naturales protegidas, como el Parque Nacional Los Glaciares, donde la actividad no está autorizada. Los protagonistas de esta historia son Boris Egorov, Vladimir Murzaev y Konstantin Jäämurd, tres montañistas rusos asociados al grupo conocido en sus redes y en publicaciones especializadas como Dirty Climbers. El trío no solo llevó a cabo la escalada por la exigente vía Royal Flush, con unos 1.250 metros verticales de pared técnica, sino que también cargó equipo para realizar lo que describen como una nueva e impresionante salida aérea desde la cima. Egorov es el más popular de los tres en Instagram, donde comparte fotos de sus vuelos extremos. Definió la experiencia como una pared enorme, un ascenso de varios días y una salida completamente nueva, y agregó que tuvimos verdadera suerte ganada a través de la experiencia de toda una vida. Curiosamente, quizá a la espera de su edición, no subió el video del salto. Pero, ¿quiénes son estos rusos que ahora están en las portadas de medios internacionales? Boris Egorov es el líder del grupo. Especialista en ascensos técnicos, que en la jerga se llama "escalada tradicional", también disfruta de "volar" desde alturas extremas, y lo hace desde hace más de una década. Subió las fotos en el Fitz Roy, el Cerro Torre y otras cumbres patagónicas. Vladimir Murzaev se presenta como experto en técnicas de vuelo con wingsuit y salto BASE. En varias publicaciones, comparte videos y fotos de entrenamientos en terrenos alpinos y descensos desde cumbres en Rusia y Asia Central, todo en el marco de los Dirty Climbers, exploradores de vuelo y aventura. Completa el trío Konstantin Jäämurd, a quien describen como compañero constante de Egorov y Murzaev. En sus perfiles, Jäämurd mezcla imágenes de escaladas técnicas con registros de vuelos desde los mismos puntos de la Patagonia. El equipo ya había realizado saltos BASE en otras cumbres patagónicas como el Cerro Torre en El Chaltén, la Aguja Saint-Exupéry y Mojón Rojo, siempre después de escaladas exigentes que combinan logística y técnica. Saltos extremos, fama internacional y riesgos legales El salto BASE (Building, Antenna, Span, Earth, las cuatro categorías clásicas desde las que se puede saltar) no es paracaidismo tradicional: se trata de tirarse desde estructuras fijas como montañas o acantilados con un paracaídas o traje de alas. En el caso del Fitz Roy, el descenso aéreo duró casi tres minutos desde más de 3.000 metros de altura hasta que los paracaídas se desplegaron para el aterrizaje. Este salto ocurre en un contexto polémico. El Parque Nacional Los Glaciares, que protege ambientes únicos como los que rodean el Fitz Roy, no autoriza actividades de vuelo, BASE o parapente; su reglamento estipula que cualquier práctica no expresamente permitida se considera prohibida. Las imágenes y testimonios de Egorov y sus compañeros reactivaron así un histórico debate entre aventureros, autoridades y conservacionistas sobre si estas disciplinas deberían tener un espacio regulado en parques nacionales o si, directamente, deberían ser restringidas. Expertos en montaña consultados por medios internacionales señalan que este tipo de acciones pueden complicar las tareas de rescate y poner en riesgo no solo a quienes las practican, sino también a equipos de auxilio ante una eventual emergencia. Entre la admiración y la crítica, en foros especializados en alpinismo y vuelo, muchos usuarios describen el salto como una evolución natural de actividades que ya se venían practicando desde los 80 en la región, cuando se realizaron los primeros vuelos en parapente desde cumbres patagónicas, como los de los hermanos alemanes Pinn en 1988 o los de escaladores como Pablo Pontoriero en años recientes. Pero otros recuerdan que el salto BASE sigue siendo menos documentado y más riesgoso. Mientras, Boris Egorov, Vladimir Murzaev y Konstantin Jäämurd se ganaron un lugar en las páginas del alpinismo extremo y en las redes sociales de aventureros de todo el mundo. AS Mirá también Newsletter Clarín
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