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  • Escándalo en Nucleoeléctrica: apartan a dos funcionarios tras denuncias cruzadas por presuntos sobreprecios en una licitación

    Buenos Aires » Infobae

    Fecha: 22/01/2026 12:57

    Hay una rebelión en Nucleoeléctrica Argentina, menciona un integrante del Gobierno a Infobae que buscaba dar dimensión de las internas palaciegas y el áspero clima que se vive en la cúpula del directorio de la empresa pública, la cual opera las tres centrales nucleares en funcionamiento en el país, Atucha I, Atucha II y Embalse. La compañía orientada a la energía nuclear transita un momento de denuncias internas sobre diferentes procesos licitatorios y de compras directas que se dieron en los últimos años y meses. Esta enfrenta a diferentes sectores al interior de la empresa, compuesta por integrantes de trayectoria que trabajan allí desde hace décadas, otros arribados en las últimas administraciones y quienes lo hicieron bajo la presidencia de Demian Reidel. Síntoma de esto, el Directorio de Nucleoeléctrica se reunió ayer y decidió quitarle firma a dos funcionarios puestos por Reidel: al Gerente General, Marcelo Famá, y al Gerente de Coordinación Administrativa, Hernán Pantuso. El principal motivo es una denuncia interna que elevó el Comité de Integridad de la compañía por presuntas irregularidades en la contratación del servicio de limpieza en las tres centrales. Mientras se sustancia sumario por denuncias recibidas, se busca garantizar la continuidad de la gestión diaria y, por otra parte, permitir que la investigación de hechos sea transparente y sin limitaciones funcionales, indicaron desde el entorno de uno de los directores a Infobae. Quienes participaron teniendo opción de voto fueron Demian Reidel, el vicepresidente, Guido Lavalle; y los directores Axel Larreteguy, Marco Campolonghi y Diego Chaher, quien además es titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas (ATEP), respondiendo directamente al Ministerio de Economía e indirectamente a Santiago Caputo. Los cambios de gerentes se decidieron en dos partes. En primer lugar se votó la limitación de Pantuso, prosperando la propuesta de Reidel de que ahora tenga sus funciones Ricardo Matuk, alfil suyo a cargo de la Gerencia de Administración y Finanzas, Ricardo Matuk. Salvo una abstención de Larreteguy, el único en oponerse fue Chaher. Pero la más importante fue la segunda, la Gerencia General, la más importante de todas las gerencias. Chaher propuso a Fernando Monserrat, quien ya ocupó ese cargo anteriormente y que es reconocido por sus pares como una persona de trayectoria al interior de la compañía. Esta opción ganó por tres votos contra dos, que fueron Reidel y Campolonghi. En el acta consta que luego de esa votación, Reidel se levantó y se fue. No quería que se desplace a nadie, pero después aceptó que fuera Pantuso. No le gustó lo de Monserrat. Creemos que fue un intento de apaciguar un poco el clima, comentó una persona que conoce al dedillo el clima interno de la compañía. La escalada de tensión viene desde el año pasado, cuando Reidel diagramó una nueva composición en Nucleoeléctrica, tanto en el organigrama como de funcionarios. Pero se encolerizó semanas atrás a raíz de una denuncia interna realizada por el gerente de planta de Atucha, Juan Pablo Nolazco, que indica que una licitación del servicio de limpieza dejó afuera a diez oferentes, permitiendo solo la continuidad de LX Argentina, que ofrecería un servicio un 140% más caro que los precios de referencia que la Sindicatura General de la Nación (SIGEN, el organismo de control interno del Poder Ejecutivo). Tres empresas del sector de la limpieza -M&G, Euro Clean y Claryty- también realizaron denuncias ante el Comité de Integridad al marcar presuntas exclusiones discrecionales y nuevos requisitos que antes no habían sido contemplados, como una antigüedad de ocho años y una dotación mínima de entre 300 a 600 empleados. Sectores de Nucleoeléctrica en diálogo con Infobae acusaron haber recibido presiones de parte del ala de Famá y Pantuso para realizar las vocalías técnicas a los fines de pasarlas al Directorio y que el servicio de limpieza se pudiera adjudicar. Este medio contactó a los responsables de la comunicación y prensa de Nucleoeléctrica, así como al mismo Demian Reidel para obtener sus respectivos puntos de vista de estos hechos, pero no recibió respuesta hasta la publicación de la nota. Nolasco realizó un informe desde Atucha marcando las presuntas irregularidades para luego radicar la denuncia en el Comité de Integridad. Quienes sí lo avalaron fueron los gerentes Fermín Larrarte (Abastecimiento y Contrataciones) y Ricardo Matuk (Administración y Finanzas). Para quedar efectiva la contratación, primero debía pasar por la autorización del Directorio, algo que finalmente no sucedió. En particular, el clima interno dentro de la cúpula de la compañía se espesó a partir de la revelación de esta situación hecha por Perfil. Ante los trascendidos periodísticos, Pantuso realizó ayer una presentación formal en la que explicó su versión del proceso de licitación. Cita un informe de una de las gerencias y marca que el valor de referencia citado por Nolasco no constituye un parámetro económico válido, carece de trazabilidad y no permite desagregar los componentes esenciales del servicio. Se trata de un valor heredado de un procedimiento anterior readecuado y técnicamente desalineado con las especificaciones del expediente, agrega. En ese sector contraatacan contra Nolasco al marcar que las empresas que hoy continúan prestando el servicio fueron adjudicadas en 2023 en base a un informe técnico-económico elaborado por ellos que convalidó valores que representaban un incremento del 316% respecto de precios de referencia y de antecedentes comparables, sin que consten fundamentos técnicos sólidos que expliquen semejante desvío. Un funcionario que estuvo durante ese período respondió a esas acusaciones: Nolasco tiene la licencia de la Autoridad Regulatoria Nuclear [la ARN]; es difícil meterse con alguien así. Hay que situarse en 2023 y en la inflación que se manejaba en ese entonces. Había que contemplar las estimaciones que había para más adelante y las subas de precios que ya teníamos por entonces. Por la mesa de entrada de Nucleoeléctrica entró otra denuncia realizada esta vez por ATE-Zárate para dar sus versiones de las presuntas irregularidades en el proceso de evaluación de la licitación por el servicio de limpieza, así como el pedido de investigación por una contratación de IT para una migración de un software de planificación de recursos empresariales que tuvo un salto de USD 600.000 a USD 7.000.000; es decir, un 1066,7% sobre el presupuesto original. Son interesantes otros movimientos que se produjeron en las semanas recientes. Y es que el Comité de Integridad está encabezado por Axel Larreteguy, nombrado a mediados del año pasado por Reidel. Esa área suele mantener encuentros de manera trimestral, pero en las últimas semanas ya se encontraron en al menos tres ocasiones distintas. Larreteguy es vinculado en el sector con el vicepresidente de Nucleoeléctrica, Guido Lavalle, quien forma parte del directorio y renunció a su cargo de titular de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) el mes pasado. A pesar de que en su momento respondió a Reidel, una fuente de Gobierno plantea que, por la notoriedad mediática que estaba adquiriendo el caso de las contrataciones de limpieza, fue él quien aceleró los procesos de control interno. Aunque la composición de las tribus al interior de Nucleoeléctrica es más compleja, en el Gobierno hablan de la casta nuclear (aquellos con trayectoria en el rubro y, particularmente, en esta compañía) contra la nueva camada de funcionarios dispuestos en el último tiempo. Al poco tiempo de asumir en Nucleoeléctrica en abril, Reidel nombró a una docena de asesores para comandar diferentes áreas estratégicas de la compañía, las cuales sufrieron mutaciones en su organigrama. La más resonante fue la creación de tres gerencias por debajo de la Gerencia General: Coordinación Administrativa (liderada por Pantuso), Operaciones (a cargo de Alejandro Sandá, otro que es apuntado por sectores contrarios al presidente de la compañía) y Gerencias de Proyectos (Carlos DIpolito). Quien era el titular de la Gerencia de Auditoría Interna, Alejandro Díaz, luego asumió como el responsable de la SIGEN, el organismo que debe velar por el control de las áreas del Poder Ejecutivo; aunque sigue siendo empleado de la compañía estatal. Como todavía no hay designaciones efectivas, el control interno quedó a cargo de gente de planta.

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