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» Clarin
Fecha: 22/01/2026 06:23
El Museo Fortabat en Puerto Madero ofrece a sus visitantes una de las mejores colecciones de grandes artistas argentinos. Pero la misma visita incluye a dos de las joyas de su colección: el óleo Julieta y su enfermera de Turner, y la versión del Censo de Belén de Pieter Bruegel (el Joven), una obra relacionada con el original que realizó su padre Pieter Bruegel (el Viejo)- en 1566 y que hoy se encuentra en el Bellas Artes de Bruselas. El Bruegel junior y su hermano Jan llevaban, hace más de cuatro siglos, un taller de reproducciones y trabajaban sobre las obras del padre, agregando, modificando o combinando detalles. Es el caso del Censo de Belén con la Sagrada Familia exhibida durante un atardecer nevado, tomando como base la descripción del Evangelio según San Lucas. Aunque Peter Bruegel el Viejo es el iniciador de una dinastía de artistas que se extendió por cinco generaciones de su familia, el nombre de su hijo el Joven volvió a los primeros planos en los últimos mercados del arte. Hay 14 versiones de aquel cuadro, sólo cinco de ellas autenticadas. Una es la del Fortabat y otra fue subastada en noviembre pasado en Sothebys, Londres, alcanzando casi 7 millones de dólares, cifra considerable para el arte de aquella época. Según Artnet News, la categoría Old Masters acumuló 218 millones de dólares en ventas durante el 2025, duplicando al año anterior. Bruegel el Joven dota al paisaje invernal y a la bulliciosa escena aldeana de una claridad e inmediatez poco comunes, demostrando su excepcional talento para retratar la vida cotidiana, explicó en esa velada Elisabeth Lobkowitz, responsable de las pinturas de maestros antiguos de Sotheby´s. El Viejo Al final de su vida Pieter Bruegel el Viejo ajustó su apellido (hasta entonces firmaba como Brueghel) y fue reconocido, pero aún hoy gran parte de su biografía es su enigma. Se cita como años de nacimiento 1526 y 1530 probablemente en Breda, y está considerado el pintor holandés más importante de aquel siglo, además de uno de los grandes maestros de la pintura flamenca junto a Rubens, el Bosco y van Eyck. También su madre Mayken Verhulst fue una artista reconocida. Como no se acopló a la esfera oficial (iglesias o ayuntamientos) ni aceptó cargos públicos, sus obras no aparecen por allí, aunque sí tuvo sus patrocinadores al final de su vida, sobre todo al establecerse en Bruselas, donde murió en 1569. Un dato concreto es que ingresó a la Academia de Pintores de Amberes en 1551 y allí encontró el ámbito adecuado para desarrollar su arte: en una ciudad de 90 mil habitantes y una burguesía ávida de obras, se calcula que había un pintor cada 250 habitantes. Otra de sus influencias decisivas sobre todo para sus paisajes nevados- fue un viaje por la Italia del Renacimiento. Le gustaba insertarse en las fiestas populares, mirar a la gente y reflejar luego sus comportamientos y costumbres con una dosis de crítica social. A diferencia de las corrientes artísticas de su época, Bruegel el Viejo no hablaba de nobles, comerciantes o religiosos en sus pinturas, sino de simples aldeanos dedicados a los trabajos comunes y colocaba en sus cuadros algún toque de ironía. El Joven Pieter el Joven y su hermano Jan mantuvieron a su manera el detallismo que era marca de la casa Bruegel. El primero copió con respeto las obras paternas y amplió su legado. Jan tuvo un estilo más independiente, se especializó en bodegones florales, animales y paisajes. Viajó y colaboró a menudo con otros colegas como Rubens. Nietos y bisnietos prolongaron el oficio hasta principios del 1700. Uno de los museos con mayor cantidad de piezas de Bruegel (el Joven, nacido en 1564 y muerto en 1637) es el Prado, en Madrid. La mayoría provienen de las colecciones de los reyes españoles, aficionados a esa dinastía. Así se encuentran otra versión del Censo y una de la Adoración de los Reyes, entre las obras más difundidas. Otra novedad vinculada a Bruegel el Joven fue el reciente hallazgo de una pintura que se había robado medio siglo antes en Gdansk, Polonia. Se la conoce como Mujer moviendo una hoguera y muestra a una campesina llevando un cubo de agua y unas tenazas que sostienen un carbón encendido. Funciona como la metáfora gráfica de un proverbio que recomienda no fiarse nunca de alguien que lleve agua en una mano y fuego en la otra. La pintura apareció en Países Bajos y prometieron su devolución a Polonia. En el robo habrían participado los servicios secretos polacos. Solo ellos podrían haber cometido un robo de esta magnitud y vender estas obras en el extranjero durante el período comunista", explicó el detective del arte Arthur Brand, que realizó la investigación. La versión actual La escritora española Irene Vallejo destacó que Pieter Bruegel el Viejo es el pintor de lo inadvertido. Sus cuadros están poblados por cazadores, niños, soldados, campesinos y mujeres atareadas en su día a día. En un rincón de la escena, sin aspavientos, perdidos entre el gentío, asoman los protagonistas de un gran acontecimiento ignorado Y recuerda un texto del poeta W.A. Auden quien, tras ver un cuadro de Bruegel el Viejo en Bruselas en 1938, escribió: Acerca del dolor jamás se equivocaron los antiguos maestros. Cómo llega mientras alguien cena o abre la ventana o nada más camina sin objeto. Cómo, mientras los ancianos aguardan reverentes el milagroso nacimiento, habrá siempre niños sin mayor interés en lo que ocurre, patinando en el estanque helado a la orilla del bosque. Por ejemplo, en el Ícaro de Bruegel: el labrador oyó seguramente el rumor de las aguas y el grito inconsolable, pero el fracaso no lo conmovió. Vallejo señala que mientras Auden escribía estos versos, las sociedades europeas permanecían ajenas y distantes frente a grandes zarpazos de dolor, que pronto desembocarían en otra guerra mundial. [] En un mundo cada vez más teatralizado, corremos el peligro de pasar por alto lo fundamental. Pieter Bruegel nos avisó en sus cuadros: con frecuencia lo más difícil de ver es aquello que tenemos justo delante de nuestras narices». ¿Actualidad? Sobre la firma Newsletter Clarín Newsletter Clarín
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