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  • Sacude Punta del Este el tiktoker de la hamburguesa: "Hay colas de una cuadra y hasta el alcalde me felicitó"

    » Clarin

    Fecha: 21/01/2026 06:27

    Un hombre se acerca y le muestra un video a Tomi. "¿No, en serio? Por favor, haceme unas imágenes con mi teléfono". El hombre se lleva el celular y Tomi se rasca la cabeza y sonríe, como no entendiendo la situación. "La cola da vuelta a la esquina y luego se extiende por una cuadra". Desde la ventana del primer piso del local se advierte la multitud. Tomi es Tomás Weiss, el fundador de Weiss Burger, que inauguró su negocio en Punta del Este el 19 de diciembre y provocó un verdadero suceso en las calles esteñas. Quien se acercó a darle la noticia es Robert Chahla, su socio y mano derecha. El local, con un diseño de barco, está en la esquina de Artigas y Foque, frente la exclusiva zona del puerto. "Este es el Weiss Burger número veinte, el primero en el exterior, los otros 19 están repartidos en toda la Argentina". Figurita difícil de tener es Tomás Weiss, el joven de 29 años que en 2018, en pleno Mundial de Rusia, inauguró su primera hamburguesería en Bariloche, de donde es oriundo. No para un segundo, está adelante y detrás del mostrador, si es necesario. "Días atrás faltó uno de los cocineros y me puse a prepararlas yo. También levanto las mesas y estoy para lo que sea. ¿Escuchaste el dicho 'el ojo del amo engorda el ganado'? Bueno, yo estoy acá, vivo acá adentro", dice con una sonrisa que oculta su rostro agotado. "Yo vengo de una familia de gastronómicos, abuelo y padre con una fuerte tradición y dueños de Familia Weiss, restaurante emblemático en la Patagonia. Cuando yo me corté solo con mi propio emprendimiento y encima de hamburguesas, no hubo una aprobación inmediata, más bien cierta preocupación por manchar el buen apellido", le cuenta a Clarín en la terraza de su local frente a una marea de yates. Se reconoce un amante compulsivo de hamburguesas. "Como acá o donde sea, las pruebo todas, tengo un paladar exigente y me clavo un par día por medio". Dice que de adolescente, en su Bariloche natal no había McDonald's. "Pero una vez por mes mis viejos organizaban algún paseíto para terminar al mediodía o a la noche en Neuquén, a 460 kilómetros, donde estaba el local más cercano. Les hinchaba tanto las bolas que me terminaban complaciendo". La familia Weiss esperaba que la oveja negra, como lo llamaban, estudiara nutrición, pero nadie advirtió el ojo avizor de Tomi, que se convenció que su propuesta tenía que funcionar en Bariloche. "Puse un localcito de dos por dos, para que el riesgo del fracaso sea lo menos doloroso posible. Meses después alquilaba un megaespacio de 400 metros cuadrados porque la marca me estaba pidiendo crecer". El feeling entre su primer local y el barilochense fue un amor a primera vista. "En mi ciudad había cervecerías y la hamburguesa como complemento, pero era algo pedorro, faltaba calidad, una hamburguesa de autor y ahí arrancó esta historia increíble. Empecé a mover las redes sociales, especialmente el TikTok y la devolución fue inmediata. Mi público son todos pibes, que me siguen en las redes, queda mal decirlo, pero soy medio ídolo de ellos", considera a modo de rockstar. Dos muchachitos de no más de 18 años están parados junto a la mesa donde es la entrevista. Podría ser una escena preparada, pero no lo es. "Tomi, venimos de la provincia de Chaco, queríamos conocer tu local y sacarnos una foto con vos. Ayer vinimos y estabas a mil, ¿podríamos sacarnos una selfie?". La secuencia sorprende, pero el dueño de casa dice que es algo de todos los días. "Se armó una comunidad increíble en TikTok, donde tengo más de medio millón de seguidores. Es el mejor empuje y publicidad que hay, Mis videos se viralizan rápidamente". ¿Qué hace Weiss para que su producto sea tan aclamado? Sus hamburguesas se realizan con la técnica Smash que significa "aplastar", muy popular en Estados Unidos -donde vivió dos años- y consiste en formar los discos de carne picada y aplastarlos en la plancha. Cuenta que su faro es una hamburguesería norteamericana llamada Shake Shack. "De ese lugar tomé algunas consignas como la calidad. En Weiss la carne s producida con ingredientes de primera línea porque se busca la excelencia. Tenemos una mezcla de carnes espectacular y buscamos traer la experiencia de la Patagonia a Punta del Este". Su difusión en redes llega a millones y, asegura, funciona mejor que cualquier publicidad. Arriesgado, sin temor al fracaso, Weiss cruzó el charco para trasladar su expansión en Uruguay, un desafío de esos complicados. "Me habían dicho que el mercado de Punta era complejo, que no iba a ser sencillo penetrar, que la competencia sería durísima". Le cuesta sorprenderse pero asume su incredulidad con lo que está pasando a menos de veinte días de la apertura. "No estaba en los planes de nadie y hasta el alcalde me felicitó. Casi de inmediato entramos al mercado y especialmente al uruguayo, que es un hueso duro de roer. Hoy el público debe andar en un 50 por ciento de argentinos, 40 de uruguayos y el 10 restante de otras nacionalidades", describe Tomi, que hizo una inversión de alrededor de 400 mil dólares para desembarcar y poner en marcha el barco. Tomi es un pibe, a simple vista, tímido. Luce un gorro piluso que oculta sus ojos. Confiesa que 2025 fue el año más importante de su vida, pero no da más. "En marzo teníamos siete locales y hoy llegamos a 20 y todos trabajan a full, En realidadd 21, porque está abriendo la sucursal de Cariló. ¿Si me cuesta parar? Un montón, entrás en una ritmo vertiginoso que no encuentra la pausa. Estoy con reuniones importantes con empresarios muy interesados en llevar la marca a Estados Unidos y España, lo que me tiene a pleno". Fibroso, marcado, con el cuello de Tyson, Weiss reconoce que su cable a tierra es el gimnasio, running y meditación trascendental. "Me invitan a todos lados, a bolichear, a tomar alcohol, a conocer gente, pero en un momento tuve que elegir y bajé la persiana de la joda. Hoy estoy abocado 24/7 a mis locales y los resultados están a la vista. Después del frenesí que vivo cada día, que me apasiona porque amo el mundo de las hamburguesas, lo que busco es bajar mil cambios, quiero silencio, relax y descanso". Espía por el balcón de la bulliciosa terraza y la cola de gente se retroalimenta. Tomi sonríe y agarra un control remoto y apunta hacia abajo. Varios pibes rodean a un autazo blanco estacionado que llama la atención. Sus luces se encienden y se apagan de repente, y suena una alarma que sobresalta a los jóvenes. Tomi se mata de risa. "Es mi Porsche que traje de Alemania hace un par de semanas. Llegó a Chile, lo fui a buscar y me vine a Punta manejando. Es una fiera el coche, es mi juguete, me di un gustazo de más de medio millón de dólares". Habla rápido, como si estuviera apurado, pero es su estilo. Mira sus dos celulares a cada rato y fotografía y hace videos a velocidad crucero. "Acá en esta mesa, estuvieron sentados mis viejos, que nunca faltaron en cada apertura que hice. Yo hace siete meses que no voy a casa, pero ellos no me fallaron. Y mi papá, que es de esos que les cuesta abrirse y manifestar cariño, porque tuvieron una formación dura y rigurosa, me dio un abrazo y me dijo: 'Hijo, estoy orgulloso de vos'. Lo que lloré, porque fue la primera vez que me lo expresó". Tomi siente orgullo del imperio que armó solo, sin ayuda de sus padres y antes de los treinta años. "Mamá siempre fue más conservadora pero papá, en tema negocios, nunca me dio la espalda, siempre estuvo al lado y me inculcó el no temerle al fracaso. 'Si se fracasa, está bien, es la norma del gastronómico, se empieza de nuevo. Si estás convencido, funcionará'. Y así seguí adelante, jugándomela con llegar a Punta del Este, que me habían dicho que era el cementerio de las grandes marcas... Pero aquí estamos, felices". Oteando el horizonte, se ve como ahora "pero a gran escala". Dice que le da vergüenza pedir, porque ya lo tiene todo. "A veces te viene el vacío existencia, viste... Logramos facturar un millón de dólares por mes, ya inauguramos en Punta ¿y ahora qué? Pero vamos por más... Estados Unidos, Europa, no por la necesidad de hacer más plata, sino por esa sensación que da el sentirse realizado". PS Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín

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