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  • La confesión de Luciano Benavides, el argentino campeón del Rally Dakar 2026: "En el avión me desperté pensando que el Touareg era un sueño"

    » Clarin

    Fecha: 21/01/2026 06:27

    Las caras de cansados las dejaron en la puerta del recinto que la filial argentina de KTM tiene a la vera de la autopista Panamericana, en la zona Norte del conurbano bonaerense. Los vuelos interminables desde Arabia Saudita, la escala de más de cuatro horas arriba del avión en San Pablo y el desgaste acumulado no interrumpieron la cita que tenían con la prensa nacional. Era la primera vez que se mostraba públicamente en suelo argentino el Touareg del épico triunfo de Luciano Benavides en el Rally Dakar 2026, que finalizó el sábado pasado a orillas del Mar Rojo. La alegría desbordaba y superaba cualquier vestigio de cansancio que deja como consecuencia un Dakar, más los viajes hasta aquí. Aún resta el último tramo, hasta Salta, donde nos preparan un recibimiento inolvidable, se ilusiona Luciano, que lleva el trofeo como si fuese una extensión de su cuerpo. Más allá de la conferencia de prensa, los Benavides tuvieron su diálogo con Clarín, que además de ser testigo de la inolvidable experiencia dakariana en Arabia, también les consultó sobre sus vivencias post consagración de Luciano. Logré el gran sueño de mi vida, y todavía cuesta asimilarlo. Por ahora todavía estoy en medio de esta sensación de estar todavía en la carrera. Aún no llegué a casa, no tuve tiempo de descansar. Supongo que a medida que pase el tiempo tomaré conciencia de lo obtenido, comentó Luciano, que pasó a la historia por haber ganado por apenas dos segundos a Ricky Brabec, que cuando comenzó la última etapa del Dakar 2026, sobre 141 kilómetros, le llevaba una ventaja de tres minutos y medio. -El viaje desde Arabia a la Argentina es muy largo. Imagino que tuviste tiempo de pensar y de descansar algo. ¿Qué imagen te queda del Dakar, más allá de la victoria? -Me pasó algo muy raro en el viaje. Estaba muy feliz por volver. Pero también se nota que estaba muy cansado. Por lo que me dormí en el viaje largo, desde Estambul a San Pablo. Y en un momento me desperté con el miedo de que el triunfo haya sido un sueño, pensando que el Dakar no había sido real. Fue una sensación fea, y muy rara. Hasta que pasaron unos segundos y entendí que sí había pasado y que había ganado el Dakar. -Este Dakar fue marcado por un montón de señales que nos comentabas durante la carrera. Estabas seguro que el triunfo llegaría pese a los inconvenientes. -Fue todo muy raro. Porque en realidad mi Dakar comenzó el 13 de octubre, cuando me lesiono en Marruecos. Ahí se me vino el mundo abajo, pensando que no llegaba al Dakar. Comenzó mi etapa de recuperación, contra todos los pronósticos que indicaban que el brazo y la pierna izquierdos no me permitían correr. Finalmente llego, pero en el shakedown (un día antes de largar el Dakar) me golpeo de la manera más tonta, en la sesión de fotos. Me sacaron cuatro jeringas con sangre de la rodilla. Ahí pensé que no podía largar. Luego en la carrera también tuve golpes y momentos que parecían que eran el final, como ese día que se me encajó la moto y no la podía sacar, hasta que me ayudaron a salir otros pilotos. Pero todo eso me permitió concentrarme en mí, enfocarme en mí, sin importarme lo que sucedía alrededor. -Sumabas problemas que parecían insolucionables pero también tenías muchas señales positivas, como el sueño con Messi. -Eso fue increíble. Todos los días tenía señales que me iba a ir bien en el Dakar. Por ejemplo había etapas que largaba y en el roadbook aparecía el número 177, yo lo leía como que el número 1 era para el 77, mi número de competidor. Lo de Messi fue una aparición en un sueño. Lo que más me sorprendió no fue que él me entregaba la copa, sino lo bien que recordaba ese sueño. Yo no suelo soñar, y mucho menos recordar los sueños. Pero éste me quedó grabado. Le conté el sueño a Kevin, a Edgar (Canet, compañero de motorhome en el equipo KTM). Cuando llegamos a Arabia Saudita paramos en el mismo hotel que cuando Kevin ganó su Dakar en 2023. Eso fue casualidad. -¿Más señales? -Cuando gané. En el medio del festejo se me vino la imagen de mi primera moto, cuando tenía 7 u 8 años. Tenía el número 9. Y este fue mi noveno Dakar -¿Qué objetivos te imponés ahora con el Touareg debajo del brazo? -Me gustaría ser Campeón del Mundo nuevamente. Ahora con esta victoria en el Dakar soy líder del campeonato. Pero también es hora de escuchar a mi cuerpo. Sé que tengo que pasar por el quirófano. Veremos cómo puedo encajar las fechas con la operación. Pero lo máximo que un piloto puede aspirar es ganar el Dakar y ser Campeón del Mundo. Me enfocaré en ello. -¿Vos le prometiste a tus padres que si ganabas un Dakar te retirabas? -(Risas) Es verdad. Cuando Kevin sufrió su terrible accidente en 2024, les dije que si llegaba a ganar, me retiraba inmediatamente. Pero bueno, ahora les digo que deberán esperar un poco más. -Kevin se retiró en 2025 del Dakar porque ya no podía continuar por la lesión en el brazo izquierdo. En realidad fue un milagro que lo haya largado y se pasó a los autos, donde el riesgo se reduce drásticamente. ¿Te ves en un futuro corriendo en autos? -Sí. Lo veo como el paso siguiente a mi etapa como piloto de motos. No sé cuándo será, pero es altamente probable que siga los pasos de Kevin. -Al margen del triunfo, ¿qué dejó este Dakar? -Esta definición quedará en la historia. Ganar por sólo dos segundos es impensado. Pero al margen, a mí me dejó una gran enseñanza. No llegaba como favorito, con las lesiones en el hombro, en la rodilla, los problemas que se sumaron. En estos 9 años no me salían las cosas, ni siquiera había hecho un podio. Se le daba a Kevin, a compañeros de equipo -¿Estuviste cerca de retirarte por eso? -Y Estuve muy cerca de decir hasta acá llegué. Pero en el fondo había aunque sea un poquitito de fe y a eso me aferré. -La cabeza lo es todo. -Absolutamente. Fue una carrera 100% mental. Inclusive ante los rivales. El día que Brabec se frena para hacer su estrategia, en realidad él cree que yo venía especulando con los tiempos y que no apretaba a fondo. La realidad es que yo di todo, pero él venía mejor que yo. En la carga de combustible los de Honda me preguntan ¿cómo venís?, le contexto Tranquilo. Pero era mentira, yo venía a fondo. Y entre ellos comenzaron a hablar y a alertarse porque pensaba que yo estaba sobrado. -Daba la sensación que corriste el Dakar tranquilo, si se permite la expresión. -Totalmente. Porque yo sabía que estaba entregando el 100%. Entonces no hay nada que reprocharse. Mi psicólogo deportivo (Gustavo Ruíz, el mismo de Franco Colapinto) me ordenó la cabeza. Con él hablaba todos los días media hora. Hasta en la Etapa Maratón, que no teníamos señal, utilicé un teléfono satelital para dialogar con él desde el desierto. -Imagino que el momento de la victoria será un loop que se repite en tu cabeza. -Fue muy loco. Porque yo llego a la mesa de control primero. Marco la tarjeta y me quedo esperando que llegue Ricky. Yo estaba haciendo cuentas, pero cuando aparece, lo saludo y lo felicito, porque yo creía que me había ganado por muy poco. Estábamos solos, luego llegan Tosha (Schareina) y Adren (Van Beveren), que nos saludan. Pero en el control estaban mirando los datos y corroborando. Fue un momento interminable. Y David Castera (director general del Dakar) estaba hablando por teléfono con el control central. Cuando cortó, me señaló y me dijo: "ganaste por dos segundos. Grité ¡Vamosssss!. Me hicieron esperar un minuto para el chequeo, y finalmente enciendo la moto y me voy a festejar con el equipo KTM. -Ahí es cuando vas a celebrar y te caes con la moto. -Yo no entendía nada. Y me voy a donde está el equipo. Pero varios me hicieron seña que tenía que pasar por las pancartas, sino me penalizaban. Imaginate si perdía el Dakar por no cumplir con esa norma después de correr 8000 kilómetros Me moría. Y es ahí donde intento doblar desesperado y me caigo. Inmediatamente paso y todo se me vinieron encima a festejar. -Este año se corre el Desafío Ruta 40 en la Argentina, por una fecha del Mundial. ¿Estarás allí en mayo? -Quiero estar. Pero debo ordenarme con la cirugía de la rodilla y planificar mi año en función de mi cuerpo. Tomó el Touareg, las medallas cosechadas por sus victorias de etapas, Kevin hizo lo propio. Inventamos un trofeo, bromeaba Kevin, al mostrar el reconocimiento por ser los primeros hermanos en la historia dle Dakar en ganar la misma etapa en categorías distintas. Un almuerzo fugaz en la sede de KTM junto con los representantes de Red Bull y de allí al aeropuerto a embarcarse en un charter rumbo a Salta, donde la ciudad se aprestaba a un recibimiento multitudinario para los hermanos Benavides y al nuevo vencedor, Luciano, para recibir en directo todo el cariño que le llegaba, desde tan lejos, a través de los medios y las redes sociales. Sobre la firma Mirá también Mirá también Newsletter Clarín

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