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  • Midieron el efecto rebote de dejar las inyecciones para adelgazar versus dejar una dieta: el curioso resultado

    » Clarin

    Fecha: 20/01/2026 06:26

    Una investigación sobre las inyecciones de moda para adelgazar, que acaba de ser publicada en el British American Journal (BMJ), echa luz sobre el "efecto rebote" que puede tener este medicamento cuando se lo deja de utilizar. Toda la línea de medicamentos que surgió en el mundo con los revolucionarios Ozempic y Wegovy, y que se masificó aún más en Argentina con las copias nacionales, tiene un lado B del que por ahora mucho no se ha hablado: qué pasa cuando por algún motivo se deja el tratamiento. ¿Es posible sin consecuencias negativas? La cuestión es un tema clave en el uso de drogas como la semaglutida, un terreno delicado en el que los médicos se mueven con pie de plomo. ¿Los pacientes pueden abandonar las inyecciones o al ser la obesidad una enfermedad crónica es necesario sostener la medicación de por vida? No todas las historias clínicas son iguales. Lo que para un paciente puede ser factible para otro tal vez no lo sea. Hoy existen médicos que, respaldados por algunas investigaciones, buscan desandar con bisturí el camino de ida, mediante una cuidada reducción de las dosis semanales de semaglutida. En ese contexto, el trabajo publicado en BMJ indaga en una inquietud de muchos. ¿En qué medida se recupera el peso si se abandona las inyecciones? No sólo eso: ¿qué sucede en ese mismo sentido cuando se está haciendo una dieta y se decide dejarla? Y en última instancia: ¿en cuál de los dos escenarios los kilos se recuperan más rápido? Antes de entrar en la respuesta, el dato ineludible es que estas nuevas drogas permiten una reducción del peso como nunca antes en la historia había sucedido, y en tiempo récord. La pregunta es si aquello que resulta menos arduo obtener, como si fuera una solución mágica, puede esfumarse también más rápido. Los investigadores de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, llegaron a la conclusión de que el peso perdido durante el tratamiento con semaglutida se recupera en menos de la mitad del tiempo que cuando la estrategia elegida ha sido únicamente una dieta. En base al ritmo de recuperación de kilos mensuales, se predijo matemáticamente que la relación entre una y otra opción es la siguiente: un regreso al peso original en 1,7 años en el primer caso, contra 3,9 años en el segundo. Pero no todo es blanco o negro en esta historia y hay matices que deben ser tomados en cuenta. Lo que hicieron fue medir el lapso transcurrido entre darle un corte a las inyecciones versus el abandono de la opción basada exclusivamente en una dieta de alimentos. Lo mismo ocurrió con los marcadores cardiometabólicos, que mejoran con la semaglutida. En ese caso se volvió a fojas cero en 1,4 años. Participaron de este metaanálisis 9.341 personas con un tiempo de tratamiento que osciló entre las 11 y las 176 semanas (promedio de 39), y un seguimiento posterior de entre 4 y 104 semanas sin medicación (promedio de 32). Clarín consultó a expertos locales para entender si existe alguna chance de dejar la medicación en algún momento. Enfermedad crónica, medicación crónica Fabiana Vázquez, experta en Nutrición y Diabetes del Hospital Británico, consideró que menos del 10 por ciento de los pacientes pueden dejar la medicación sin recuperar completamente su peso. Son los que logran cambiar sus hábitos, tanto alimentarios como con ejercicio físico. Agregó que los medicamentos se dividen en dos grupos, los que curan y los que controlan los síntomas. Drogas como la semaglutida se ubican en el segundo grupo y permiten controlar una enfermedad crónica como es la obesidad. Como en toda enfermedad crónica, la medicación no se puede suspender, salvo contadas excepciones. Detalló que aquellos pacientes que vienen con una enfermedad de años, con tejido graso disfuncional y que ya probaron varios tratamientos, es muy difícil, prácticamente imposible, que puedan dejar de utilizar la semaglutida sin volver a ganar kilos. ¿Pero por qué ocurre esto? ¿Se genera una dependencia orgánica del medicamento? De alguna manera sí. Paola Harwicz, directora de la Diplomatura de Hipertensión, cardiometabolismo y dislipemia de la Universidad Católica Argentina, dijo que cuando se trata una enfermedad crónica el tratamiento debe ser crónico, y la obesidad es una enfermedad crónica. Según Harwicz, muchas veces existe una mirada equivocada de lo que significa la obesidad, como si hubiese una falta en la voluntad de las personas en cambiar su estilo de vida. El que sigue teniendo esa mirada es porque no entendió lo que hoy ya nos dice la ciencia. Y explicó que las drogas como la semaglutida tienen un efecto biológico y cuando se deja de utilizar el efecto se va. Aunque matizó: El efecto rebote puede no ser el mismo en una persona que baja 15 kilos que en otra que baja 40. Es probable que por los antecedentes en el segundo caso la ganancia de peso sea superior al primero si se deja el tratamiento. Los datos aportados por el artículo del BMJ pueden ser valiosos para aquellos que evalúan utilizar este tipo de drogas con fines meramente estéticos, con el horizonte de perder peso en poco tiempo sin acompañarlo de un cambio de hábitos, algo que los expertos siempre desaconsejan. Diferentes son los casos de obesidad en los que la dieta y el ejercicio no surten el resultado deseado, y para los que la semaglutida se ha vuelto una tercera pata clave en busca del objetivo. Un bastón estratégico y en la mayoría de los casos indispensable: los que intentan caminar otra vez sin su ayuda vuelven a caerse. En la medida que el problema del acceso se reduzca mediante precios más acordes a las posibilidades de financiamiento estatal o privado, no sería ésta la primera ni la última vez que los pacientes deban seguir usando una medicación sin la eventual chance de interrumpirla. Con una duda en el tintero que va más allá de lo económico: que en el largo plazo -todavía es una droga relativamente nueva- no se descubra la algún efecto no deseado que incline la balanza más del lado del costo que del beneficio. La salud pública y algunos laboratorios hacen votos para que eso no suceda. PS Sobre la firma Mirá también Newsletter Clarín

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