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  • La verdadera historia del día en que Miguel Abuelo le pegó a Charly García

    » Clarin

    Fecha: 20/01/2026 06:58

    Según Cachorro López, bajista histórico de Los Abuelos de la Nada, "Charly tenía poca paciencia con Miguel. Charly era intolerante con él. No lo entendía, no lo cazaba. Tal vez tenía un ego muy grande y ésa fue su barrera para entenderlo. En una entrevista, Gustavo Bazterrica, guitar hero de los Abuelos, contó que Charly García los llevó aparte a él, a Andrés Calamaro y a Cachorro. "Vayan ustedes al frente", les dijo dándoles a entender que Miguel, prócer de una horneada anterior y pionera del rock, no estaría tan a la altura. Charly produjo el primer y homónimo disco de los Abuelos. "Abrió el grupo para que todos compusieran y cantaran. Esa indicación habría sido la que empezó a horadar el protagonismo y la paciencia de Miguel Abuelo. La disco Sobremonte La canción que le dedica Calamaro se llama Con Abuelo y está en el álbum Honestidad brutal (1999). Miguel, cojones/Parecés el Brian Jones/Si tenías algo que decir, lo decías dos veces... Y tenía buena piña Miguel. ¿La leyenda se inmortaliza desde esta letra? El tema también contiene algún verso ácido: "Poeta fértil de verdad, llegó con dos canciones que volvió a escribir otra vez. ¿Fue una ironía o un fallido? Más adelante en el mismo tema, magnánimo como es, Andrés le canta: Me llevaste de la mano a la pequeña gloria. O admite: Generoso, me dejó cantar con él. Y lo describe: Pechito bailarín, siempre al frente, temerario o valiente. Principios de 1983 en el boliche Sobremonte de Mar del Plata. Una comitiva de DG, la productora discográfica de Daniel Grinbank, manda un par de combis desde el Torreón del Monje hasta la famosa discoteca. Según cuenta Juanjo Carmona en un librazo llamado Miguel Abuelo. El paladín de la libertad, en el boliche los tratan como reyes, con canilla libre y un excelente reservado lleno de chicas. "Charly anda cerca, Miguel lo evita compartiendo una charla en la barra del Vip con su amigo Eduardo Arasil, dueño del complejo bailable, quien recuerda que Charly vino con soberbia, se paró junto a la barra y ante la mirada desconcertada de Miguel, le arrebató la copa de champagne y comenzó a beber. Bastó para que el petiso lo observara de arriba abajo y le pregunte ¿Qué hacés acá? ¿Yo te invité?. Entonces Charly rompió la copa contra el piso, "Miguel no lo toleró, apeló al negrito peleador que siempre llevaba adentro y le puso una cachetada que sonó en todo el boliche. Charly cayó para atrás agarrándose la cara y se armó un lío bárbaro. Miguel le quería seguir bailando en la cabeza. Habla Calamaro En diálogo con este diario, Calamaro nos lo cuenta desde su punto de vista: "Habíamos tocado en uno de los teatros tradicionales de Mar del Plata, creo que era el teatro habitual de Les Luthiers, un escenario angosto y una estación de radio cercana, porque el sonido radial se colaba gracioso en el sonido del amplificador de guitarra. Creo que Pappo apareció luego del recital aunque no estaba en Sobremonte". Andrés no recuerda ni descarta "episodios ásperos luego de tocar o antes, y Los Abuelos -aclara- éramos un cónclave amigable con espíritu familiar, hedonista y lúdico. Compartíamos todo o casi todo. El humor era nuestra constante, pero rachas de acritud tiene cualquiera. Tampoco fuimos proclives a la ingesta dura de bebidas alcohólicas ni mucho menos, y recuerdo a Miguel acodado en la barra bebiendo a sorbos una Seven Up. No sé en qué estaba pensando ni recuerdo en qué andaba 'Charlie' en ese preciso instante. Ni soy la persona más memoriosa del planeta. Por lo visto Miguel acometió con la mano abierta, Charly trastabilló y perdió el pie, la cosa no fue a mayores y seguimos viaje de vuelta a Buenos Aires". Amanecía y pararon en Santa Clara del Mar, "donde alguien me obsequió una suculenta bolsa de hierba. En el micro mostré a los chicos algo nuevo que tenía, era Costumbres argentinas. Volvimos cantando contentos en el último asiento. No soy contador de anécdotas pero, entre la cantidad de episodios intensos que recuerdo y olvido, esta historia es apenas una nota de color inocente o inofensiva". ¿Piña o cachetada? Algunos no hablan de "cachetada" sino de "una piña. Miguelito había practicado boxeo en el club Colegiales. Tenía 14 años. "Ahí le enseñaron a pelear, en una veta que pocos conocen de su historia. Fue así que participó de peleas oficiales, hasta que le hicieron 'ver las estrellas sin telescopio', como él decía, y empezó a rondar más los teatros de la calle Corrientes y a juntarse con gente como Litto Nebbia, Tanguito o Javier Martínez en lugares como La cueva, que serían la cuna del rock nacional", contó el propio Carmona en la biografía de Miguel Abuelo. La primera fotógrafa del rock nacional, Andy Cherniavsky, fue testigo directo de la efervescencia de la época. Retrató a todos, pero se enamoró sólo de uno: fue pareja de Calamaro durante nueve largos años. Andy nos cuenta que estuvo allí como amiga de Charly y novia de Calamaro. Su libro trata sobre los extravagantes, tóxicos, pasionales y divertidos años '80. En una parte escribe: ¿Quería seguir con Charly o quería estar con Andrés? Había que definir con quién iba a dormir esa noche. Ella dice que Miguel lo calzó de una y que los anteojos quedaron todos rotos. Nadie escribió una palabra sobre la falta de códigos de pegarle a un hombre que usa lentes. Sin decir ni mu fue. Le dio una piña a Charly con tanta puntería que le pulverizó los lentes, recuerda Andy en Acceso directo, memorias de una fotógrafa del rock argentino en los años '80 (Planeta). Fue un escándalo enorme porque nosotros, en ese momento, no podíamos entender el por qué. Con el tiempo sí: esa piña se la tenía guardada hacía mucho. La legendaria cólera de Miguel ¿El problema era porque Charly le estaba "robando" varios integrantes de Los Abuelos de la Nada? Adentro de Los Abuelos había muchos conflictos en ese momento -dice Cherniavsky-. Conflictos por celos a todos los éxitos de Andrés, que era un pendejito que se venía con todo. Al margen, tanto para Andrés como para Cachorro López o Daniel Melingo, laburar con Charly era lo soñado profesionalmente y era una manera, mucho más que Los Abuelos de la Nada, de potenciarse para salir a jugar a las grandes ligas. Sigue la fotógrafa: Pero Charly no era ningún boludo y quiso cooptar a esos músicos. Se llevó lo mejor. Donde ponía el ojo, ponía la bala. Miguel era muy perceptivo. Sabía lo que estaba pasando. Sentía que Charly le estaba afanando un pedazo de su banda, de su propio proyecto, y como no se guardaba nada, y era muy combativo por naturaleza, con ayuda de algunas sustancias le pegó esa piña y explotó todo. La convivencia difícil entre Charly y Miguel había empezado con la producción del primer álbum de los Abuelos. Situaciones incómodas que se habían vuelto moneda corriente para todos los demás integrantes. Charly era nuestro amigo, por otro lado, en esa época era un poco como Dios, y además lo queríamos muchísimo", cuenta la fotógrafa. "Cuando Miguel les dio un ultimátum a Bazterrica, Andrés y Cachorro, comprendimos que esa piña se la tenía guardada desde hacía mucho. La ingesta de LSD se terminó cuando comprobamos que la sustancia no lograba mermar la legendaria cólera de Miguel. Cuenta textualmente el libro de Carmona que esa misma noche el líder de Los Abuelos habla con Bazterrica para expresarle su arrepentimiento porque sabe que, más allá de las diferencias, sus compañeros lo aprecian mucho a Charly y le tienen un profundo respeto. Perdoname Vasco, yo sé que es tu amigo, y que estuve mal, ¡pero explicale Vasco, explicale!, se disculpa Miguel. POS Sobre la firma Newsletter Clarín

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