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» Nova Entre Rios
Fecha: 18/01/2026 18:56
El petróleo falta en todos los niveles: desde diésel para autobuses y trenes, hasta gasolina para vehículos y combustible de aviación. Analistas energéticos y economistas advierten que, si se agotan las reservas disponibles, Cuba podría quedar sumido en la oscuridad total y sufrir un colapso económico. Cuba enfrenta el riesgo de una crisis humanitaria sin precedentes ante la drástica reducción de los envíos de petróleo venezolano, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, asumiera el control de la industria petrolera de Venezuela y ordenara el cese de suministros a la isla. Según expertos citados por The New York Times, Cuba necesita alrededor de 100.000 barriles diarios de crudo para mantener operativos sus sistemas eléctricos, el transporte público y la actividad industrial. Sin embargo, con la nueva política de Washington, La Habana solo recibe una fracción de ese volumen, lo que ya se traduce en apagones prolongados, escasez de combustible y parálisis de servicios básicos. El petróleo falta en todos los niveles: desde diésel para autobuses y trenes, hasta gasolina para vehículos y combustible de aviación. Analistas energéticos y economistas advierten que, si se agotan las reservas disponibles, el país podría quedar sumido en la oscuridad total y sufrir un colapso económico. En los últimos días, incluso emisoras estatales de radio y televisión en el centro del país suspendieron transmisiones por falta de diésel, mientras comunidades enteras quedaron sin electricidad ni agua corriente. No habrá más petróleo ni dinero yendo a Cuba. Durante más de dos décadas, Venezuela sostuvo a Cuba con petróleo en condiciones preferenciales, tras un acuerdo sellado entre Hugo Chávez y Fidel Castro. En su punto máximo, Caracas llegó a enviar hasta 100.000 barriles diarios, aunque en años recientes el volumen había caído a unos 35.000 barriles, de acuerdo con especialistas. A cambio, Cuba enviaba médicos, enfermeros y asesores, además de personal de seguridad que protegía al entorno del entonces presidente venezolano Nicolás Maduro. Treinta y dos cubanos murieron durante la operación estadounidense que culminó con su captura. Tras esa incursión, Trump fue tajante: No habrá más petróleo ni dinero yendo a Cuba. ¡Cero!, escribió en su red Truth Social. El plan de asfixiar al régimen cubano ha sido impulsado por el secretario de Estado Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, según The New York Times. Si Cuba pierde ese petróleo, el impacto será básicamente catastrófico, advirtió Jorge Piñón, investigador del Instituto de Energía de la Universidad de Texas. La economía se derrumba, no hay alimentos en los mercados, los trenes no circulan, los autobuses no circulan, añadió. ¿Hasta cuándo hay que esperar? México había enviado en el pasado unos 22.000 barriles diarios, pero ese flujo cayó a 7.000 barriles hacia finales de 2025, aunque este mes arribó un cargamento puntual de 85.000 barriles, precisó Piñón. Otros aliados ocasionales, como Rusia, no han acudido en auxilio de La Habana. El gobierno cubano ha respondido con duras críticas a Washington. El canciller Bruno Rodríguez afirmó que Cuba tiene derecho a importar petróleo sin injerencias y acusó a Estados Unidos de comportarse como un hegemón criminal y descontrolado. El presidente Miguel Díaz-Canel sostuvo que el oscuro objeto del deseo imperialista es el petróleo venezolano. En la vida cotidiana, el impacto ya es palpable. Para comprar gasolina, los cubanos deben inscribirse en una aplicación de filas. Carlos Manuel Vargas, de 78 años, relató que su turno no avanza desde hace semanas y que debe recurrir a estaciones que venden en dólares para poder llevar a su esposa, enferma de cáncer, al hospital. Si tengo que vender el teléfono y el televisor, lo hago, dijo. Economistas recuerdan que Cuba ya sufría apagones incluso con petróleo venezolano, con más de 20 cortes generalizados en los últimos dos años. La falta de combustible también ha afectado el suministro de agua, ya que las bombas dependen de electricidad. El escenario evoca el período especial tras la caída de la Unión Soviética, cuando el fin de los envíos de crudo sumió a la isla en una profunda crisis. Hoy, la situación se agrava porque el turismo no se ha recuperado las visitas cayeron 68% frente a 2019 y la producción nacional apenas cubre 40% de las necesidades energéticas. Aunque expertos consideran prematuro anticipar un colapso del régimen, coinciden en que una escasez prolongada podría detonar descontento social en un país de nueve millones de habitantes, donde el gobierno ha respondido históricamente con represión, como ocurrió tras las protestas de 2021. Mientras Washington y La Habana se cruzan acusaciones, la población cubana enfrenta una realidad cada vez más desesperada. ¿Hasta cuándo hay que esperar?, escribió una usuaria en la aplicación de filas para combustible, reflejando la incertidumbre que se extiende por la isla.
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