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» Nova Entre Rios
Fecha: 18/01/2026 19:55
En base a más de 30 ensayos clínicos con más de 12.000 participantes, se ha señalado que la solución perfecta representa una alternativa escalable. Uno de los principales desafíos de la salud pública no es otro que dejar de fumar. Millones de fumadores intentan abandonar el tabaco cada año, pero muchos recaen o no logran mantener la abstinencia a largo plazo, y esto suele tener que ver con que no se encuentra el método exacto para cumplir con esta misión. No obstante, un estudio llevado a cabo hace muy poco ha concluido que existe una solución mucho más fructífera que las demás. A principios de ese mismo año, BMJ Evidence-Based Medicine elaboró una investigación que tuvo como finalidad demostrar que el uso de los teléfonos móviles sirve para dejar de fumar. En lugar de recurrir a los parches, los chicles o un medicamento que sirva para tranquilizar al organismo, emplear una estrategia basada en la combinación de los smartphones y la psicología ofrecerá una solución más satisfactoria. En los últimos años, la mayoría de las herramientas para dejar de fumar se han centrado en: la terapia de sustitución de nicotina, como los parches, chicles o comprimidos; los medicamentos recetados, como la vareniclina o el bupropión; o, directamente, los consejos o el apoyo conductual esporádico, que podría llegar a ser también una buena estrategia en un momento dado. Las aplicaciones para teléfonos inteligentes representan una alternativa escalable. Sin embargo, el estudio coordinado por investigadores que analizaron más de 30 ensayos clínicos con más de 12.000 participantes sugiere que este tipo de intervenciones no son suficientes para muchos fumadores si se usan aisladas. En este sentido, la investigación evaluó el uso de aplicaciones de smartphone diseñadas para ayudar a dejar de fumar, comparándolas con métodos convencionales y con la ausencia de apoyo. Las conclusiones fueron claras. Por un lado, se estableció que las apps funcionan mejor que no tener apoyo. En este caso, los participantes utilizaron aplicaciones en específico para dejar fumar, y el resultado fueron unas tasas de abstinencia significativamente más altas que quienes sólo recibieron consejos breves o ningún apoyo. Como detalle, las aplicaciones ofrecían recordatorios, seguimiento de progreso y estrategias motivacionales basadas en terapias psicológicas. En segundo lugar, los fumadores que combinaron una app eficaz con un tratamiento tradicional, como los anteriormente mencionados, lograron mejores tasas de abstinencia que con los métodos convencionales por sí solos. Aquí, el matiz radica en que el proceso no solo consiste en controlar la abstinencia, sino en estar acompañado en todo momento, algo que las aplicaciones permiten al 100%. Al fin y al cabo, mezclar las aplicaciones con los tratamientos farmacológicos y el apoyo sustancial de las personas más cercanas es la mejor solución posible, aunque no todo el mundo tiene acceso a todos estos recursos. En caso de tener que utilizar solo un método, la mejor solución son las aplicaciones, ya que son las que pueden acompañar a los afectados en todo momento. Las aplicaciones para teléfonos inteligentes representan una alternativa escalable o un complemento a los servicios tradicionales para dejar de fumar, particularmente en entornos con recursos limitados, arrojan los investigadores en su estudio
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