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  • Impactos económicos de un mundo en conflicto

    » Clarin

    Fecha: 18/01/2026 07:30

    La economía argentina se ve expuesta de manera recurrente a shocks internos, externos y exógenos, que impactan tanto sobre los flujos económicos como sobre la confianza. Comprender estos shocks y responder con flexibilidad constituye la mejor estrategia para mitigar sus efectos negativos y, eventualmente, aprovechar las oportunidades que generan. Los shocks internos están vinculados a las políticas públicas y a la reacción de la sociedad frente a ellas. Los shocks externos se transmiten a través del comercio de bienes y servicios tanto en cantidades como en precios y mediante los movimientos de capitales, ya sea en forma de flujos o de variaciones en las tasas de interés. Los shocks exógenos, como los fenómenos climáticos, las catástrofes naturales o la reciente pandemia, afectan de manera directa la producción de bienes y servicios. La experiencia de 2025 muestra que los impactos externos y exógenos fueron relativamente moderados, y que los shocks más relevantes fueron de naturaleza interna, estrechamente asociados a la política y a la confianza. Dentro de los shocks internos se destaca la compra neta de divisas por parte del sector privado sin fines específicos. Desde la apertura del cepo en abril, estas compras superaron los 30 mil millones de dólares, el mayor registro histórico para un período similar, con un pico de 6.360 millones en septiembre. Estas cifras reflejan con claridad la persistente desconfianza de los argentinos respecto del valor de su moneda y el rol que la política ha tenido en alimentarla. El estancamiento de la actividad económica a partir de abril está estrechamente vinculado a este fenómeno: cada dólar que compra un argentino es un dólar menos de demanda interna. Me atrevo a sugerir que el desempeño de la economía argentina en 2026 estará fuertemente condicionado por la evolución de esta variable en relación con lo observado en 2025. La marcada reducción de las compras netas de divisas tras las elecciones 1.098 millones en noviembre habilita un moderado optimismo, siempre y cuando no choquemos la calesita. Por otra parte, el inicio de 2026 fue particularmente intenso en materia de acontecimientos internacionales con impacto sobre la economía argentina. Los eventos en Venezuela e Irán influyeron sobre el mercado petrolero; la aprobación por parte de la Unión Europea de un tratado de libre comercio con el Mercosur amplía las oportunidades comerciales; y la publicación de datos agropecuarios por parte del USDA, que muestran niveles de stocks superiores a los previstos, se tradujo en una baja de precios. A ello se sumó la judicialización del enfrentamiento entre el presidente D. Trump y el presidente de la Reserva Federal, J. Powell, lo que incrementó la incertidumbre global. Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y llegó a producir 3,3 millones de barriles diarios en 2006, pero hoy produce alrededor de un millón. La expectativa de una recuperación tras los recientes eventos generó una baja inicial del precio, cercana a los 2 dólares por barril. Sin embargo, la baja resultó transitoria ante las dudas sobre esta recuperación y, sobre todo, por los eventos en Irán. Irán produce 4,34 millones de barriles diarios y el efecto de las sanciones sobre su comercio son inmediatas, llevando a una reacción mucho más significativa en precios. Tras su anuncio, la cotización del barril aumentó casi 6 dólares (12%). En síntesis, el precio del petróleo se ubica actualmente unos 4 dólares por encima de los niveles previos a estos eventos lo que incrementa el valor de la producción local en casi mil millones de dólares, pero todavía se encuentra 14 dólares por debajo del nivel de hace un año, compensando parcialmente el aumento de la producción. El acuerdo comercial entre los 27 países de la Unión Europea y los cuatro del Mercosur, aún pendiente de ratificación, constituye otro hito relevante que afectará las relaciones comerciales de Argentina con la región. Se trata de economías complementarias, con un elevado potencial de expansión del intercambio, que hasta ahora no se materializó debido a múltiples barreras comerciales. En los primeros once meses de 2025, las exportaciones argentinas a la Unión Europea alcanzaron los 7.921 millones de dólares (apenas el 10% del total), mientras que las importaciones sumaron 9.624 millones. Los Países Bajos fueron el principal destino de nuestras exportaciones y Alemania el principal origen de las importaciones. El comercio con Francia, el mayor opositor al acuerdo resulta marginal. Las exportaciones de productos primarios y de manufacturas de origen agropecuario representan más del 80% del total y serían las principales beneficiadas por el acuerdo. Sin embargo, considerando la disminución y el envejecimiento de la población europea, y que sus niveles de consumo de calorías, proteínas y grasas están entre los más altos del mundo, el potencial de crecimiento de la demanda luce bajo. En este contexto, las exportaciones argentinas solo podrían expandirse de manera significativa si logran sustituir producción local, precisamente la que genera mayor oposición al acuerdo y protestas de los productores europeos. En conclusión, estos acontecimientos tendrán impactos sectoriales relevantes, pero la clave para el desempeño de la economía argentina en el corto plazo sigue siendo el fortalecimiento de la confianza. Ricardo H. Arriazu es economista. Sobre la firma Newsletter Clarín

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