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» La Nacion
Fecha: 18/01/2026 08:51
Las 10 claves para la transformación que trae la IA en 2026 y por qué los próximos 1000 días serán una bisagra A tres años de la aparición del ChatGPT, los próximos 1000 días serán una bisagra para el futuro de la tecnología que está revolucionando al mundo; de la etapa de la experimentación al impacto profundo en la economía y los negocios - 10 minutos de lectura' ¿Proceso sólido de crecimiento o burbuja a punto de explotar? ¿Aumento exponencial de la productividad o exageraciones de medios y divulgadores? ¿Disrupciones cámbricas en algunos sectores o una ola más como las que ya vimos varias veces? La respuesta podría venir de citas a Bob Dylan y a Silvio Soldán: está, como dice la canción, flotando en el viento (la moneda está en el aire) y, de las partes de las oraciones del párrafo anterior, van los dos a la final (como en el Yo sé de Feliz Domingo). Con relación a la revolución que está produciendo la IA, hay indicadores fuertes de burbuja y otros de cambio sólido, exageraciones y data asombrosa concreta: como en todo momento de transición, uno puede elegir algunos puntos y armar una narrativa potente utópica o distópica, escéptica o entusiasta. Semanas atrás, el divulgador Derek Thomson (escribe en The Atlantic) sacó un ensayo sobre cómo sonar inteligente en una conversación sobre la burbuja de la IA, en el que desplegaba 12 argumentos: seis a favor y seis en contra, todos muy consistentes. Nunca tan válida la frase de Groucho Marx: Estos son mis principios, si no le gustantengo otros. De hecho, durante 2025 el fenómeno de la IAG (Inteligencia Artificial Generativa) tuvo dos semestres muy diferenciados. En la primera mitad del año siguió primando un entusiasmo acrítico, con todos armándonos avatares estilo estudio Ghibli con los nuevos generadores de imágenes. En la segunda mitad se impusieron los titulares negativos: más del 90% de las empresas mostrando frustración y dificultades grandes para escalar los pilotos y salir de la trampa de la experimentación (reportes del MIT, McKinsey, BCG y otros), costos ocultos, preocupación por la falta de regulación y por el daño cognitivo que se agrega al del uso intensivo de pantallas y redes sociales. A tres años del despliegue de ChatGPT, el producto/servicio más rápidamente adoptado de la historia del capitalismo, la IAG está dejando su etapa de niñez y experimentación para pasar a una nueva era de madurez e impacto mucho más concreto en los negocios y en la economía. Veamos algunos puntos claves de este fenómeno que se perfilan para 2026: - Mayoría de edad y paradoja: Esto ya no es un hype (moda, expectativa inflada, exageración), dice a LA NACION Shalini Agarwal, ex líder de IA de Gemini (Google) y de Slack. Hay 800 millones de personas usando frecuentemente ChatGPT, una de cada diez en el mundo, agrega. Sin embargo, la experta acepta que se da una paradoja de la productividad por la cual el crecimiento del uso de la IAG no se traslada de manera directa a ganancias en las empresas (al menos hasta ahora). En un receso de una reunión de AIM Chihuahua, una convención de líderes de esta industria que tuvo lugar poco más de un mes atrás, Agarwal especificó cuáles son los factores que para ella explican esta mayor ficción corporativa: A pesar de que el 88% de los empleados de oficinas en Estados Unidos ya usan IAG, sólo el 5% maximiza su poderío. Hay ansiedad, miedo a perder el empleo, sensación de sobrecarga laboral y culturas corporativas desalineadas con esta nueva ola, resume. - Ciclo empresarial de dos años: en una visión más optimista, Azeem Ashar, de Exponential View, título su último ensayo: 2025, el año en que la IA se volvió real. Dejó de ser una curiosidad para transformarse en infraestructura. Hay modelos lo suficientemente buenos haciendo trabajos sofisticados, explica Ashar, quien cree que a mediados de 2026 ocurrirá algo clave: la mayoría de las grandes empresas comenzaron a desplegar a escala herramientas de IA a fines de 2024, y hay un ciclo corporativo dice Ashar- de un año y medio-dos años para que estas iniciativas maduren, por lo cual él cree que en el segundo trimestre de este año comenzaremos a ver historias de éxito mucho más concretas. - Economía del cambio: en los últimos 12 meses ardió el debate entre los economistas sobre las novedades que trae la IA para el mercado laboral, la productividad y otras variables. El último premio Nobel fue a tres académicos que estudiaron a fondo la morfología de estas disrupciones en el pasado. Una de las grandes preguntas a responder ahora es si el actual boom de IA es una nueva fase que parte de cero (estamos en la etapa de irrupción y frenesí) o si es una ola que continúa al despliegue digital de este siglo (y por lo tanto estamos más cerca de la consolidación y madurez). En el primer caso, se trata de un mundo propicio para las start ups; en el segundo, la tendencia seguirá favoreciendo más a los incumbentes que tienen espaldas financieras para experimentar y contratar al mejor talento. - Híper incertidumbre: en uno de los informes más citados de fin de año sobre el estado de la IA, el inversor Benedict Evans planteó que la discusión hoy está entre una disrupción tan grande como las vistas hasta ahora (electricidad, Internet: este es el escenario de mínima) y un animal nuevo al que es más difícil verle límites en su potencial de transformación. Aquí entra en juego un último concepto un poco más conocido en la economía del cambio: el de la incertidumbre kightiana, que utiliza mucho el economista Bradford DeLong. Se basa en una distinción que hizo el economista de Chicago Frank Knight en 1921 entre riesgo e incertidumbre. En el primer caso lidiamos con elementos conocidos, que tienen una probabilidad esperada que se puede actualizar a medida que aparece nueva información. En la incertidumbre kightiana, en cambio, lidiamos con lo que no sabemos que no sabemos. Y eso requiere herramientas y enfoques completamente distintos a los utilizados hasta ahora para poder navegar y seguir a flote. - Bienestar e IA: ¿cuál fue la acción tecnológica que más subió en 2025 en los Estados Unidos? Ni OpenAI, ni Google ni Nvidia. El valor de capitalización de Zepp Health creció un 1900% en 12 meses. Se trata de una compañía que hace wearables y relojes inteligentes bajo marcas como Amazfit. No es casual que estén chocando los planetas en la intersección de la IA y el bienestar. Los estudios científicos del segundo semestre siguen consolidando la idea de que la IA empinó el empeoramiento cognitivo (en foco, atención, memoria, pensamiento crítico) que arrancó a principios de la década pasada con el despliegue de los smartphones y las redes sociales. - Diccionario de empleos con IA: pasamos de los ingenieros de prompts en 2025 a los susurradores de IA, luego a los Vibe Coders y más recientemente a las quimeras, en alusión a las figuras mitológicas que podían combinar los atributos de distintas bestias, y que ahora sirve para identificar a empleados con super poderes de IA que de golpe puede multiplicar su productividad en varios órdenes de magnitud. Werner Vogels, el CTO de Amazon, viene usando el concepto de Renaissance Developer (desarrollador renancentista) para describir al nuevo perfil de programador que emerge en la era de la IA generativa. La metáfora toma inspiración del hombre del Renacimiento: figuras versátiles, creativas, capaces de dominar múltiples disciplinas. Se trata de un desarrollador que, gracias a las herramientas de IA, puede abarcar todo el ciclo de creación de software de la idea al prototipo funcional sin necesidad de ser especialista en cada capa. Con habilidades más creativas que técnicas. - Mentalidad extraterrestre: la ex jefa de inteligencia en las decisiones de Google Kacey Korsikow viene acuñando el término de alien mindset (mentalidad extraterrestre) para referirse a la extrañeza que genera el nuevo proceso de transformación, y que opera por fuera de los parámetros corporativos tradicionales. Por ejemplo, enfatiza, los costos de implementación son bastante claros de cuantificar, pero los beneficios son más complejos de medir en esta primera etapa. Y por eso se dan las encuestas que muestran frustración empresaria: 74% de las firmas atascadas en las pruebas de concepto según BCG, 95% no pueden escalar los pilotos (MIT) y 64% reportan retornos cero de estas iniciativas (McKinsey). - Choque de meteoritos: sacando la IA, probablemente la otra tendencia más diruptiva del último año haya sido la caída en picada de la tasa de la natalidad en todo el mundo, de manera más empinada que las proyecciones que había. Este choque de meteoritos de olas de cambio está convergiendo a un entramado donde los agentes de IA comienzan a verse como un complemento de la fuerza laboral humana que comenzará a escasear en muchos países donde la pirámide poblacional está pasando a ser un rectángulo, con tanta gente mayor de 60 años como menores de 20 años. La agenda de IA + demografía crecerá en 2026, con infinitas derivaciones. Un ejemplo: para el ex Google Tristan Harris, pronto veremos el despliegue de agentes como algo similar a una multitud de trabajadores extranjeros que de golpe invaden la economía de un país. No estamos preparados para lo que va a ocurrir en los próximos tres años, alertó Harris semanas atrás en el muy escuchado podcast El diario de un CEO. - Más átomos, menos bits: esta es una predicción de la inversora y tecnóloga Rebeca Hwang: 2026 será el gran año del hardware para la IA: Si uno ve la planificación de nuevos lanzamientos para los próximos 12 meses, inclusive en las firmas de LLMs, vemos que tienen mucho más que ver con nuevos dispositivos físicos, robots, wearables, explica la ingeniera basada en Silicon Valley. En el campo de la robótica, los avances de 2025 se pueden resumir en la evolución de una pregunta, que pasó de ¿es posible?, a ¿es escalable?. Y con compañías de China, Estados Unidos y de Europa ya respondiendo que sí a la segunda cuestión, con robots hogareños en el mercado ya por debajo de los US$3000 de precio al consumidor. - Más allá del movimiento 37: uno de los mejores productos audiovisuales sobre la IA que salieron en los últimos meses es el documental The Thinking Game, sobre la vida del Nobel y CEO de DeepMind Demis Hassabis. Se puede ver gratis en Youtube y ganó varios premios en el festival de Tribeca. Allí, entre otras historias, se cuenta el famoso match de Alpha Go entre la IA y el jugador de Corea del Sur Lee Sedol. En marzo de 2016, durante el juego 2, en el movimiento 37, con las piezas blancas, Alpha Go colocó una ficha en un lugar completamente inesperado del tablero. Los comentaristas pensaron que era un error y los mejores jugadores profesionales le dieron una probabilidad bajísima: la decisión no aparecía en manuales ni en partidas clásicas. Minutos después quedó en claro que era una jugada brillante, que llevó a ganar la partida y quedó como un símbolo de una creatividad emergente que puede producir la IA y que va más allá de un cálculo probabilístico sobre el pasado. Este concepto de qué puede haber más allá de la automatización será clave para definir el alcance de la revolución de la IAG en 2026 y en los años que siguen.
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