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  • La desconfianza impide un acuerdo entre los gobernadores y la Casa Rosada para garantizar la reforma laboral - El Portal de Ricardo David

    Parana » DavidRicardo

    Fecha: 18/01/2026 12:32

    Javier Milei no está dispuesto a ceder ante los reclamos de fondos de las provincias si no le garantizan los votos en el Senado. Los mandatarios, en cambio, exigen gestos concretos. Hay mucho por resolver antes del tratamiento en el Congreso. En las visitas que realiza el ministro del Interior, Diego Santilli, a las provincias dialoguistas y aliadas, recoge la buena voluntad de los gobernadores para apoyar la reforma laboral que debe tratar el Congreso. Pero también escucha los reclamos por la plata que no llega a esas jurisdicciones, por la paralización de la obra pública, las deudas con las cajas previsionales y el temor de que, si sale el proyecto tal como está redactado, sus arcas se vean más debilitadas. A Santilli todavía le queda una buena parte del interior por recorrer antes de que la iniciativa sea tratada el 11 de febrero en el Senado, si prospera el plan de los libertarios, la modernización laboral, como le gusta llamarla a Javier Milei. El ministro Santilli tiene en carpeta reuniones con los gobernadores de Salta, Gustavo Sáenz, y de Neuquén, Rolando Figueroa. Luego visitará al aliado Rogelio Frigerio de Entre Ríos y tendrá el encuentro postergado con el gobernador de La Pampa, Sergio Ziliotto, un peronista que se muestra duro a la hora de negociar, pero que muestra flexibilidad cuando se atienden los intereses de su provincia. El problema radica en el capítulo tributario de la reforma laboral porque no son pocos los mandatarios que consideran que afecta los intereses económicos de las provincias. Se trata del artículo 190 que reduce la alícuota del impuesto a las sociedades del 30 % al 27 % y del 35 % al 31,5 %. Los gobernadores advierten que esto provocará una baja importante en ese impuesto que es coparticipable. El kirchnerismo, el peronismo duro y la CGT se montan sobre ese argumento para sostener que no corresponde tratar esas cuestiones en el proyecto que definirá el futuro del trabajo en la Argentina, sino cuando se discutan cambios en la legislación tributaria. Hay algunos casos especiales como el de Ignacio Torres, de Chubut, que, además de compartir la preocupación de sus pares del interior, le agrega el reclamo de una ayuda concreta para combatir los incendios que todos los años afectan a esa provincia. Alfredo Cornejo, de Mendoza, y Leandro Zdero, del Chaco, mantienen un muy buen diálogo con la Casa Rosada y ven con buenos ojos la reforma laboral pero no deja de pedir los fondos necesarios para reactivar las obras de infraestructura que necesitan sus provincias. Zdero, puntualmente, reclama por el segundo puente entre Chaco y Corrientes, entre otras cuestiones. También el estado de las rutas en el interior es un común denominador, ya que son vitales para las economías regionales, pero también para el turismo. Seguramente requerirán una atención especial los gobernadores peronistas Raúl Jalil (Catamarca) y Osvaldo Jaldo (Tucumán) que apoyaron el Presupuesto 2026 y se mostraron proclives a respaldar la reforma laboral, aunque consideran que se necesitan hacer algunos cambios. En la Casa Rosada consideran, con razón, que Córdoba y Santa Fe son vitales a la hora de juntar los votos. Todavía Santilli no se juntó con los gobernadores Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro, que forman parte de Provincias Unidas, y mantienen fuertes diferencias con Milei. Hugo Passalacqua de Misionesparece estar atrapado entre la espada y la pared. Están con enormes problemas en las finanzas de su provincia, que lo llevaron a implementar medidas de ajuste y congeló las incorporaciones de personal a la administración pública. Necesita de la ayuda del Gobierno nacional, pero no está en condiciones de resignar partidas de la coparticipación como se plantea en la reforma laboral. Los reclamos de las provincias llevaron una vez más al ministro de Economía, Luis Caputo, a participar el viernes de la reunión de la Mesa Política del gobierno sin la presencia de Milei. Caputo y el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, no quieren ceder nada que implique cambios en los aspectos impositivos que contempla esa reforma. Patricia Bullrich, que lidera las negociaciones en el Senado, estaba en esa línea con esa posición, pero la realidad de convertir la reforma en ley, antes de que termine el verano, la llevó a ser más pragmática y buscar los votos de los aliados,aunque esto signifique incorporar algún cambio en el texto final. Su asesora, Josefina Tajes, está al frente de una comisión técnica en la Cámara Alta encargada de escuchar los pro y los contra de la reforma. Por lo pronto, el 11 de febrero es la fecha que le ofrendaron a Milei para lograr la media sanción en la Cámara Alta. En la Rosada estuvieron también el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el titular de la Cámara de Diputados,Martín Menem, entre otros. Todos se retiraron de Balcarce 50 con la idea de que el Presidente quiere, por ahora, que se apruebe la ley tal como se presentó. Milei hace suyo el principio de Caputo. El ministro cree que la ley de modernización laboral generará mayor empleo y mejores ingresos para las provincias y que eso compensará las pérdidas por impuestos coparticipables. En definitiva, el jefe de Estado no está dispuesto a realizar concesiones a los reclamos de fondos de los gobernadores si estos no le garantizan los votos en el Congreso. Los mandatarios provinciales, a su vez, quieren hechos concretos y no promesas de la Casa Rosada antes de comprometer los votos. El gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdes, convocó a los legisladores nacionales de su provincia para escucharlos y evaluar que posición adoptará finalmente en el Congreso. La CGT, en tanto, está una vez más inmersa en sus disputas internas porque el sector dialoguista no quiere romper puentes con el gobierno para intentar cambiar algunos artículos. Sucede que el sector más identificado con el kirchnerismo, como el titular de la UOM, Abel Furlán, a la cabeza, se cortó solo con una convocatoria a gremios aliados para realizar un paro con movilización al Congreso cuando se trate la reforma. Por ahora, esa iniciativa no parece tener un respaldo amplio. Lo cierto es que, todavía, hay mucho por resolver en el plano político. Por lo pronto, eliminar la desconfianza mutua que se tienen los gobernadores y Milei

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