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  • Arabia Saudita construye un parque recreativo que incluye un estadio mundialista en la cima de una montaña

    » La Nacion

    Fecha: 16/01/2026 00:15

    Arabia Saudita construye un parque recreativo que incluye un estadio mundialista en la cima de una montaña QUIDDIYA, Arabia Saudita. Diminuto ante la grandeza, la vista del visitante es majestuosa. Aun cuando la obra está dando sus primeros pasos, el lugar donde está emplazada es una maravilla en sí mismo. El imponente cordón de la Tuwaiq Mountain abraza Quiddiya City, la ciudad del futuro, construida con el eje puesto en la recreación como valor agregado para los sauditas, a la vez que es un colosal centro de entretenimiento para turistas. El deporte ocupa un lugar saliente, o más bien, ineludible: en la cima de la montaña, a casi 600 metros de altura, estará el impresionante estadio de fútbol Príncipe Mohammed bin Salman para la Copa del Mundo de 2034. Recorrer el gigantesco predio que incluirá canchas de golf públicas y privadas, un centro de desarrollo para e-Sports y el alucinante autódromo para tener Fórmula 1 desde el año 2028, con una curva elevada sobre una estructura a 70 metros de altura, evidencia que Arabia Saudita sorprende una vez más y muestra que no solo sabe exactamente qué hacer con sus dólares, sino que además tiene el poder de planificación y ejecución necesario para crear un emplazamiento futurista para 500.000 personas a 45 kilómetros de Riad, la capital del Reino. El estricto control para ingresar es un indicio de la importancia de este desarrollo. Cuanto más cerca se está, más tráfico de camiones hay, con caravanas de hasta seis vehículos pesados cargados en el ingreso mientras, en la otra mano, otros están de regreso. La dedicación es a tiempo completo. Con llamativas luces led de color verde están levantadas las barreras en el carril de los vehículos de trabajo. Enfrente, junto a una suerte de garita, la iluminación es roja y obliga a una detención para presentar credenciales que permitan continuar. Un cartel de fondo blanco muestra una cámara fotográfica tachada con color rojo: no está permitido tomar fotografías y el paso es exclusivo para trabajadores. Algunos kilómetros más adelante está el primer punto de encuentro, algo así como un pabellón para muestras audiovisuales, al que se entra siguiendo una alfombra morada, desde la calle hasta la puerta. Dentro, una pantalla gigante y sillas contadas para los que fueron habilitados a conocer el lugar dan la bienvenida a una idea futurista. Con gentileza, se sirve el mejor café que se pueda comprar y los frutos secos de la región para entrar a Quiddiya City, la primera ciudad construida para jugar. La traza para la Fórmula 1 se destaca porque está en el centro geométrico de las atracciones, bajo el título de Speed Park Track. El esqueleto principal de un edificio interactivo de nueve pisos prevalece gracias a su altura, pero en el nivel del suelo está bloqueada su vista con enormes carteles. De las 21 curvas que tendrá, una sobresale: The Blade. Este filo de espada tiene la particularidad de estar a 70 metros de altura, algo nunca visto y para lo cual ya han sido construidos los cimientos. Ni los peraltes más exigentes de la historia, como las curvas parabólicas de Monza y el excepcional trazado de Avus con su retome de 43° de peralte y 12 metros de caída en la parte más alta, tienen un parecido a esto. Que será, cuanto menos, extravagante o excéntrico... ¿Necesario? Tan pintoresco como grotesco, será la sensación del circuito que, una vez terminado, quedará en manos de los verdaderos usuarios, como para conocer opiniones. Se trata de un diseño del ex piloto austríaco Alex Wurz y el creador de autódromos alemán Hermann Tilke, que también tiene a cargo el proyecto de actualización del Autódromo Oscar y Juan Gálvez, de Buenos Aires. Se espera que el año próximo sean terminadas las tareas relacionadas con la pista de F. 1 y que acaso en 2028 el sitio esté disponible para albergar un gran premio. Además, no escapará de la vista de nadie el parque interactivo, asociado con Mercedes AMG, World of Performance, un centro de automovilismo multifacético que será parte del Speed Track Park. Pero el monumento más mirado en el predio será, sin dudas, el Prince Mohammed bin Salman Stadium, el de la cima de la montaña. Incontables grúas se asoman y las formas escalonadas del borde indican que, sobre el abismo, se avanza con las bases. Tendrá disponibles 46.000 asientos y propone una vista hipnótica a Quiddiya. La Copa Mundial del Mundo FIFA de 2034 tendrá a este lugar como una escultura que combinará diseño, innovación, tecnología y osadía. Actualmente está habilitado el megaparque de diversiones de la cadena Six Flags, que tiene fortaleza en el mercado norteamericano y, luego de acuerdos especiales, desarrolló la estación de Quiddiya City. Comprando el ticket, hay transporte incluido para llegar a estos paseos desde Riad. Dentro de pocas semanas se abrirá el espacio AquArabia, un enorme parque acuático que ofrece atracciones desafiantes, como surf (con olas artificiales), y un área de descanso manso para familias. Sus estaciones utilizan agua del mismísimo Mar Rojo, que se trasladaron no menos de 900 kilómetros para ser tratadas y adecuadas para la recreación, con la pureza que se requiere. Todo se basa en un proyecto que estima mejorar en 11.700 millones de dólares el producto bruto interno y crear 85.000 puestos laborales hasta que las obras terminen, en 2030. Más allá del turismo que esperan recibir, los propios sauditas tendrán a disposición un parque incomparable. Según informó Qiddiya Investment Company, se consultó a más de 20.000 personas para tener un parámetro de las necesidades, y el resultado fue brutal: el 77% del total cree que dar más espacio al juego propiciaría felicidad y fomentaría la creatividad. Desde el centro emerge una montaña artificial con formas de animales, un camello y una familia de zorros, que será el tobogán gigante del centro acuático. Más allá, sorprende el paso de la montaña rusa más larga y veloz del mundo, que alcanza unos 250 kilómetros por hora cuando baja de la mismísima montaña, simulando el vuelo de un halcón. Una sensación surrealista domina la escena, aunque son efectos que el Reino de Arabia Saudita está generando desde hace un tiempo donde el futuro, en realidad, es el presente.

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