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» La Nacion
Fecha: 07/01/2026 08:35
Las ondas de choque son ondas acústicas de alta energía, es decir, impulsos sonoros muy intensos y veloces que se transmiten a través de los tejidos del cuerpo. Su aplicación ha dado origen a un método moderno e innovador para el tratamiento de distintas patologías vinculadas al dolor y a la pérdida de la función, como alternativa no invasiva y eficaz para mejorar la calidad de vida. El origen de la terapia por ondas de choque se remonta a fines de la década de 1970, en Alemania, cuando un grupo de médicos e ingenieros desarrolló un método revolucionario para fragmentar los cálculos renales sin necesidad de cirugía. Así nació la litotricia extracorpórea un procedimiento médico no invasivo que se utiliza para tratar los cálculos renales y en otras partes del sistema urinario, que tuvo su primera aplicación clínica en 1980 y marcó un antes y un después en la urología, explica el Dr. Javier Crupnik, kinesiólogo fisiatra, Certificado Internacional en Terapia por Ondas de Choque y doctor en Ciencias Médicas. El éxito fue tan grande que pronto se comenzó a investigar su uso en otras áreas de la medicina. En los años noventa se aplicó en traumatología y ortopedia, donde mostró gran eficacia para estimular la consolidación de fracturas difíciles. Poco después, se incorporó al tratamiento de tendinopatías crónicas como la fascitis plantar o la tendinitis calcificada del hombro con resultados alentadores, especialmente en pacientes que no respondían a otros tratamientos convencionales. Hoy, las ondas de choque se utilizan también en la rehabilitación deportiva, en medicina estética y en algunas enfermedades vasculares, siempre bajo un mismo principio: aprovechar la energía mecánica controlada para activar los procesos naturales de reparación del cuerpo. Cuando la onda de choque penetra en el tejido, desencadena un efecto terapéutico en varias etapas: estimula la liberación de factores de crecimiento que activan los mecanismos naturales de reparación, favorece la formación de nuevos vasos sanguíneos que mejoran la circulación local y, al mismo tiempo, modula la sensibilidad nerviosa, lo que contribuye a disminuir el dolor y acelerar la recuperación, sigue el Dr. Javier Crupnik, que también es docente universitario. Dolores recurrentes, inflamación persistente o lesiones que tardan mucho en sanar son habituales entre aquellos que practican actividades físicas o deportivas. Según los expertos, con la aplicación de las ondas de choque muchos pacientes sienten alivio en la primera sesión, con resultados significativos después de tres a cinco aplicaciones. Respaldada por evidencia científica, esta terapia ha demostrado ser eficaz en el tratamiento de lesiones musculoesqueléticas y en la prevención de su recurrencia en deportistas. Es un tratamiento que no sólo alivia el dolor y acelera la curación, sino que también mejora el rendimiento físico, afirma el fisioterapeuta Carlos Forgas, de Finncare y FM Fisioterapia. En Argentina, la terapia por ondas de choque comenzó a usarse clínicamente hacia finales de los años noventa y principios del 2000, siguiendo la difusión global tras las primeras aplicaciones en urología en los ochenta. Junto a referentes en el campo de la traumatología como el Dr. Bernardo Weber y el Dr. Daniel Moya y el fisioterapeuta Osvaldo Patiño, el Dr. Javier Crupnik ha sido uno de los pioneros en consolidar esta técnica para tratamientos musculoesqueléticos en el país. A fines de 2001, durante el Congreso Argentino de Ortopedia y Traumatología, Crupnik tuvo la oportunidad de escuchar la disertación del fisioterapeuta español Dr. Antonio Morral, quien compartió su experiencia aplicando la terapia por ondas de choque en pacientes con afecciones crónicas, caracterizadas por dolor persistente y pérdida de la función. Impactado por los resultados que presentaba la literatura científica, decidió incorporar esta tecnología a la práctica clínica, ofreciendo a sus pacientes una alternativa innovadora y eficaz. La buena aceptación por parte de los pacientes, junto con los excelentes resultados clínicos obtenidos, lo impulsaron a continuar perfeccionándose. En 2005 viajó a Brasil, donde obtuvo su primera certificación internacional, y más tarde participó en diversos congresos organizados por la Sociedad Internacional de Terapia con Ondas de Choque (ISMST), en los que también tuve la oportunidad de presentar trabajos de investigación, amplía el especialista. Tendinitis, lesiones musculares, fascitis plantar y dolores articulares son lesiones que generalmente surgen por esfuerzos repetitivos, desequilibrios musculares o mala ejecución de los movimientos. El tratamiento con ondas de choque promueve una respuesta inflamatoria controlada, que estimula la regeneración celular y la circulación sanguínea, afirma Forgas. Y concluye: De esta manera, y con la ayuda de nuevas tecnologías aplicadas a la rehabilitación y prevención de lesiones, la terapia de ondas de choque también puede ser utilizada tanto para acelerar el alivio del dolor como para recuperar tejidos lesionados e incluso mejorar el rendimiento físico. Los beneficios incluyen una mejor vascularización y movilidad, lo que permite a los atletas regresar a sus actividades con más confianza y menos dolor.
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